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Integrantes del Centro de Orientación Familia Trinitaria / FOTO: Daniel Tadeo

Apostolado contra las adicciones

Con el objetivo de apoyar a personas que sufren de alguna adicción al alcohol o las drogas, surge el Centro de Orientación Familia Trinitaria, una fraternidad de laicos comprometida en la recuperación tanto de los afectados como de sus familiares.

Este grupo integrada por 12 laicos consagrados, todos con familiares que cayeron en problemas de adicción, apoyan a las víctimas en la búsqueda de un centro de rehabilitación seguro, donde el paciente reciba una atención profesional y no una terapia en base a la violencia.

“Encontramos que una necesidad importante es orientar a las familias que están perdidas, porque hoy en día es angustiante el hecho de encontrar un centro de rehabilitación confiable”, afirmó el sacerdote José Luis Quezada García, Párroco en San Gerardo de Mayela y coordinador de esta fraternidad.

Pbro. José Luis Quezada García / FOTO: Daniel Tadeo

Abundan centros no certificados

El sacerdote afirmó que de acuerdo a datos del Consejo Estatal Contra las Adicciones en Jalisco (CECAJ), la mayoría de los institutos que atienden a personas con adicciones no están certificados por este órgano gubernamental ni por el CONADIC (Consejo Nacional contra las Adiciones), lo que aumenta el riego de que el familiar no reciba un trato digno.

 “Platicando con el responsable del CECAJ veíamos que existen en la zona metropolitana de Guadalajara 250 establecimientos para la rehabilitación, y de ellos solamente 31 están certificados por el CECAJ. Para que ellos puedan alcanzar la certificación se hace una visita al centro, se hace una evaluación a ver si están llevando las reglas de la Norma Oficial Mexicana 028 y si no la llevan no se certifican”, detalló el sacerdote.

Indicó que todos los centros que recomiendan como fraternidad han sido visitados por ellos, cuentan con certificado y están enfocados en una espiritualidad católica.

“Lo que nosotros hemos hecho es visitar los centros de rehabilitación que están certificados. Hemos entrevistado al director, hemos entrado a sus instalaciones, en alguno de ellos hemos hasta comido. Hemos estado ahí indagando en lo que más necesita saber un familiar: el tipo de método que están manejando, el costo, el tiempo de duración”.

El presbítero mencionó que la ayuda brindada a las personas nunca es contra su voluntad, ya que están convencidos de que su recuperación está ligada íntimamente a la disposición de cambiar.

La angustia familiar

Alma, es madre de un hijo que a temprana edad cayó en el problema de las adicciones. Su familia lo internó en un centro de rehabilitación con la esperanza de que lograra regenerarse, sin embargo resultó contraproducente, pues descubrió que su pequeño era maltratado.

“Uno piensa que el adicto le está diciendo mentiras por chantaje. El papá de mi hijo lo veía nervioso pero él decía que todo bien, hasta que un día le empezó a contar cómo eran maltratados, pero le decían que no dijera nada. Otra de las cosas que pasaron dice que temprano, un día como a las 5 de la mañana, los levantaros a todos y los desnudaron, no sé si por ahí alguien se les coló con droga, pero les hacían cosas como esas”, explicó la madre.

Tras enterarse de esto buscaron sacar a su hijo a toda costa, sin embargo el centro de rehabilitación no lo permitió hasta que pagaran las semanas que faltan para completar el curso más una cuota extra que oscilaba los 9 mil pesos.

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