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Cardenal Juan Sandoval Íñiguez, 25 años como Cardenal de la Iglesia Católica

La Iglesia mexicana ha tenido el privilegio de contar 13 Cardenales, siendo el segundo más largo el de Don Juan Sandoval Íñiguez, pues está por alcanzar 25 años como Cardenal de la Iglesia Católica. En este periodo le tocó el privilegio de participar en el conclave para elegir a dos pontífices. Presentamos la primera de cuatro partes de una entrevista con el señor Cardenal.

Sonia Gabriela Ceja Ramírez/ Monserrat Ayala Razo

Hace casi 60 años el padre Tomás Ramírez, sacerdote jesuita, por muchos años formador en el Seminario de Guadalajara, vaticinó que uno de sus alumnos llegaría a ser Cardenal y no se equivocó, pues el jueves 27 de octubre de 1994, aniversario de su ordenación sacerdotal, Mons. Juan Sandoval Íñiguez, recién nombrado Arzobispo de Guadalajara se enteró de que sería creado Cardenal por el Papa Juan Pablo II.

La notificación la recibió por parte del nuncio apostólico Girolamo Prigione quien le pidió guardar secrecía hasta el día 30. Pero la historia del Cardenal Juan Sandoval y su llamado al sacerdocio comenzó a gestarse muchos años atrás en su natal Yahualica.

El Señor lo eligió

La vocación sacerdotal del Cardenal Juan Sandoval Íñiguez no llegó de golpe sino que “la fui reconociendo poco a poco”.  Así lo narra él mismo cuando está por alcanzar 25 años como Cardenal de la Iglesia y 8 como Arzobispo emérito de Guadalajara.

“Siempre he pensado que en mi vocación influyó mucho el ambiente de mi familia que era un ambiente sencillo de familia de pueblo, de Misa todos los domingos y los viernes primero. Mis papás nos mandaban al catecismo y sentían mucha estima por las cosas de Dios.

“Había también en mi tierra imágenes sacerdotales muy bellas. El señor cura Ignacio Íñiguez, un sacerdote muy trabajador, muy digno, muy en su lugar. Un padre Severito López que ahí llegó de 23 años, recién ordenado y ahí murió casi de 100 años, nunca lo cambiaron, era muy ocurrente, un niño, pero muy santo; la gente lo quería mucho. Eran las figuras sacerdotales que se estimaban mucho en el pueblo”.

Así llegó el llamado

“En Yahualica solamente había escuela primaria y era del gobierno, así que terminada la primaria, en la fiesta de San Miguel Arcángel estaba yo en la noche esperando a que se quemara el castillo. Tenía yo 12 años de edad y estaba con mi sombrero grande esperando para torear los buscapiés, se me acercó otro muchacho que ya era seminarista y me platicó muy bonito, así que me animó a entrar al Seminario, el me arregló mis papeles. Ese muchacho a los dos años se salió. Siempre he considerado que fue el instrumento de Dios para que yo entrara al Seminario.

“Mi papá no creyó que fuera a durar en el Seminario, no creyó que me fueran a aguantar porque era yo medio vago. Le pedí dinero para comprar mi cama porque en ese tiempo el Seminario estaba muy pobre. Me dio 30 pesos y me dijo, de aquí, guarda 5, para que cuando te corran, saques tu boleto de camión y te vengas.

“Así fue como entré al Seminario a finales de octubre de 1945. Entré a Santa Teresita a primer año de latín. Después fuimos cambiando de casa cada año porque no había casa para el Seminario Menor y andábamos dispersos. Estuvimos por la calle Reforma, Antonio Bravo, San Sebastián y por fin fuimos a dar por Jarauta, a la casa de San Martín, ahí fue el último año del Seminario Menor y luego me tocó estrenar la casa del Seminario Mayor, el 1° de noviembre de 1950.

“Estaba a medio hacer, sin ventanas, con montones de arena, de cal, de tierra, de ladrillos, pero así lo estrenamos. En Chapalita hice dos años de filosofía”.

La vocación se fue afianzando

“Entré con la idea de ser sacerdote, pero el primer año y medio lo pasé sin estudiar, dedicado a la travesura… en la luna, como quien dice. Hasta que el padre Jesús Becerra me puso a estudiar con amenaza de correrme. De ahí en adelante fui tomando en serio mi vocación. Pero yo creo que cuando me decidí totalmente fue entrando a filosofía, teniendo ya 18 años para cumplir 19 fue cuando decidí que sí quería ser sacerdote”.

El señor Cardenal explica que al ingresar al Seminario, en su sección que era la de los más chicos, había unos cien muchachos, mientras que en la otra sección, la de los más grandes, eran 80 ó 90. “De los casi 200 que comenzamos, ya en filosofía quedamos 70.

“En total, en 1957, nos ordenamos, yo en Roma y otros aquí, 54 sacerdotes. Más de 30 para Guadalajara y veintitantos para diversas diócesis de la República”.

62 años de sacerdocio

Su ordenación sacerdotal se realizó en la Ciudad Eterna, Roma, en la capilla del Colegio Pío Latinoamericano que era donde vivían los estudiantes del Continente que eran enviados a estudiar en las diversas facultades de la capital italiana. “Ahí fue la ordenación en la Fiesta de Cristo Rey que se celebraba, antes del Concilio, en el último domingo de octubre. Fue el 27 de octubre de 1957. Nos ordenamos 18 sacerdotes y varios diáconos y subdiáconos. De México fuimos 6 ó 7 sacerdotes que nos ordenamos de varias diócesis. Así que estoy celebrando 62 años de sacerdote”.

Su vocación no fue aislada, pues uno de sus hermanos menores, José, decidió seguir sus pasos en el sacerdocio y se fue con los Misioneros de Guadalupe. “Pasó la mayor parte de su misión en Corea. Ahí estuvo hasta los 75 años, luego se regresó a México y se fue a Yahualica, mi tierra, a un templito en el barrio de San Antonio que fue donde nacimos y crecimos. Ahora está muy enfermo”.

Su familia la integraron 12 hermanos, dos murieron chicos. “Crecimos 10, yo crecí como el mayor, y ya han muerto dos, por lo tanto quedamos ocho.

“Para mi familia siempre he sido el padre Juan. Ahí no hay otros títulos. Yo soy el padre Juan y mi hermano es el padre José, y se acabó. Estiman mucho la vocación sacerdotal. Ven con sencillez y naturalidad los honores y las responsabilidades que Dios me ha dado, no lo presumen”.

A pesar de que él se vino muy chico a Guadalajara, durante su estancia en el Seminario Menor volvía a casa dos veces al año durante las vacaciones, tiempo en el que convivía con sus hermanos y ayudaba a su papá con las labores del campo.

La separación familiar

“Cuando me iba ir a Roma tenía 19 años y estaba apenas en filosofía, por lo que yo sabía que estaría allá mínimo seis años, pero les dije que era dos o tres años para no mortificarlos mucho y me acuerdo que a mi padre le preocupaba porque no tenía con qué pagar, pero le dije que era una beca.

“Mi madre era puro llanto, mi padre callado, callado… ya cuando me andaba yendo cayó enfermo, y una tía mía me dijo: Tu padre no está enfermo, lo que tiene es tristeza porque te vas. Así fue. Me fui a Roma y duré allá más de 8 años.

“Ya cuando vine, mis hermanos a los que dejé chiquitos ya estaban grandes, las niñas ya eran señoritas y todo había cambiado”.

Nunca lo destinaron a parroquia

“Cuando llegué de Roma, el señor Salazar me estaba esperando para meterme al Seminario de Maestro, así que la relación con mi familia fue poca pero muy buena.

“Cuando estaba por regresar le mandé decir al señor Cardenal Garibi que presentaría mi tesis en diciembre y que en enero estaría aquí para que me mandara a una parroquia porque tenía ganas del trabajo pastoral.

Cardenal José Salazar López, Arzobispo de Guadalajara y Padre Juan Sandoval, Rector del Seminario Diocesano.

“Su respuesta fue: aquí te esperamos procopio, pero no vas a ir a donde quieras, sino a donde te mandemos.

“Detrás de la carta del señor Garibi llegó la del señor Salazar que era el Rector del Seminario, y en la que me decía, véngase, aquí está su lugar en el Seminario”.

“Llegando, tuve una semana para estar en mi casa y luego entré al Seminario que sería mi casa por 27 años. Entré el 23 de enero de 1961, a la casa de San Martín como padre espiritual de los chicos, maestro de español, de catecismo, de latín y cosas parecidas, estuve un año ahí y luego ya pasé al Seminario Menor.

“Cada ocho días procuraba ir a comer a mi casa para ver a mi familia, pero ya nunca viví con ellos”.

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One comment

  1. Dora Maria Garcia Moreno

    Buenas noches.
    Muy buena entrevista; yo admiro mucho al Sr. Cardenal Emérito porque ha sido un gran Pastor. Como le dijo su papá un gran predicador. En el tiempo que estuvo en el seminario venia a mi Parroquia los domingos a la Santa Cruz en la colonia Ladrón de Guevara; en lo particular me encantaban sus homilías tan claras y directas; quizá a alguien no le gustaban; porque como dicen a quién le gusta que le digan sus verdades?
    Felicidades por este aniversario de Don Juan Sandoval

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