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Mural de Gustavo Peralta en el interior del Hospital Civil Viejo Fray Antonio Alcalde

De cómo vivió la Misericordia el Obispo Alcalde

Cngo. Luis Enrique Silva Álvarez

Vengan a mí los que van cansados, llevando pesadas cargas, y yo los aliviaré. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, que soy paciente y humilde de corazón, y sus almas encontrarán descanso. Pues mi yugo es suave y mi carga liviana. Mt 11, 28-30

En el marco de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús y de la Asamblea Diocesana de Pastoral, este viernes 28 de junio del 2019, se ofreció a los delegados de la misma algunos elementos escritos para engarzar el compromiso que tiene la Iglesia particular de Guadalajara –una de las más antiguas del continente americano, pues se fundó hace 470 años, y también, en su tiempo, una de las más extensas del mundo en términos territoriales, pues sus fronteras al norte comprendieron buena parte de lo que hoy es territorio de los Estados Unidos–, con sus raíces como Iglesia misionera [en salida, podemos ahora decir, a tono con el Papa Francisco] y esencialmente misericordiosa.

Legado de ello

El acento se pudo en lo que bien podemos decir es el faro más luminoso para los que vivimos en esta Arquidiócesis, especialmente quienes vivimos en la zona metropolitana de la capital de Jalisco: su XXVI obispo, el religioso dominico fray Antonio Alcalde, siervo de Dios, cuya acción misericordiosa, en los 20 años de su servicio episcopal, de 1771 a 1792, podemos sintetizar así:

  • Luego de recorrer en su totalidad su enorme diócesis, solicitó y obtuvo, para la mejor atención pastoral de sus fieles, que se dividiera en tres partes.
  • En tiempos de hambruna sostuvo comedores públicos dentro y fuera de la ciudad episcopal, donde se ofrecieron durante muchos meses miles de raciones de alimento a los famélicos.
  • Edificó, con el fruto de sus rentas episcopales y el respaldo del Ayuntamiento de Guadalajara, 1 500 viviendas a las familias sin techo, en especial a migrantes.
  • Con el arriendo de ella garantizó el sostenimiento de las mil camas del hospital más grande de América, que también sufragó, y que hasta el presente sigue siendo uno de los más importantes del mundo.
  • Alentó en el barrio del Retiro fuentes de trabajo para los cabeza de familia, estableciendo la primera zona industrial que tuvo la ciudad.
  • Niveló la educación de los niños de ambos sexos, desde la elemental a la superior, creando escuelas para varones y mujeres.
  • Hizo posible la fundación de la Universidad de Guadalajara con estas notas esenciales: educación pública y gratuita en tres facultades, jurisprudencia, medicina y teología.

Ello fue posible gracias a…

La congruencia evangélica del siervo de Dios, la cual descansó en los siguientes fundamentos:

  • Un tren de vida como el del más pobre de los pobres, pues para sí sólo destinó lo indispensable para sostener en la frugalidad máxima su dieta, su atuendo y su habitación.
  • Siendo enemigo de la vanagloria y de los favoritismos, transparente en la administración de sus recursos y muy meticuloso en la administración de los bienes que estuvieron bajo su encomienda.
  • Tratando con justicia a sus subordinados, pero también dispuesto siempre a recibir y atender a los que buscaban su consejo, consuelo y socorro.
  • Que quien dedicó al magisterio un cuarto de siglo de su vida activa, sostuvo hasta el final de sus días una especial estima por la vida intelectual.
  • Haciendo de su trato con Dios en la plegaria, en el ayuno y en la limosna el sustento de su vida interior.
  • Armonizando, como nunca antes, los intereses y las voluntades de todos, en especial de los líderes sociales, a favor del bien común.
  • Manteniendo hasta el final un buen talante y un trato cordial, cercano y respetuoso con todos.

Legado a la posteridad

Con este modelo de buen Pastor la Iglesia de Guadalajara tiene en el siervo de Dios fray Antonio Alcalde no sólo un ejemplo qué imitar y ofrecer al mundo, sino además, un sendero para que por él transiten los líderes sociales y todos los que actualmente tienen la responsabilidad de mantener vivo su legado: los agentes de pastoral de la Arquidiócesis tapatía, el Gobierno de Jalisco y el Ayuntamiento de Guadalajara, la Universidad de ese nombre y los responsables de los Hospitales civiles que en su tiempo él fundó para atender a la humanidad doliente.

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