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Detonante para el trabajo pastoral en pro del cuidado de nuestra Casa Común

Rebeca Ortega Camacho

Fotos: Luis Daniel Tadeo Velázquez

Con el objetivo de crear “equipos levadura”, que atiendan, acompañen e incidan acciones sobre el cuidado de la creación, alrededor de 50 personas, entre presbíteros, agentes de pastoral, activistas ambientales y una decena de laicos, participaron del Taller Ecología Integral el jueves 18 de julio de 2019 en el Templo de La Santa Cruz.

El evento fue organizado por la Dimensión para el Cuidado Integral de la Creación de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social (CEPS), que preside Monseñor Engelberto Polino Sánchez, Obispo Auxiliar de Guadalajara, en coordinación con la Sección Diocesana de Pastoral Ecológica, encabezada por el Presbítero Miguel Espinosa Villanueva. El taller fue impartido por David Torres Moya, Secretario de la Dimensión Episcopal para el Cuidado Integral de la Creación; Jorge Lagunes Zarate, Ingeniero Agroecológico; y por el Pbro. Miguel Ángel González Peña, de la Diócesis de San Juan de los Lagos, encargado de la Pastoral Ecológica en la Provincia Eclesiástica de Guadalajara.

Crear redes

Pbro. Miguel Ángel González Peña, encargado de la Pastoral Ecológica en la Provincia Eclesiástica de Guadalajara.

El taller está fundamentado en la Encíclica Laudato Si’ (primera encíclica papal que aborda el tema de la ecología). “Básicamente vamos desmenuzando la mayoría de los capítulos”, dijo David Torres. De acuerdo con el entrevistado se comienza con el tema “Qué le pasa a la Casa Común”; después se reflexiona sobre “Cuál es el origen del problema”, “aquí vemos que el problema es antropológico, tiene que ver con la concepción del ser humano y cómo se ve en su espacio y en su entorno”. Posteriormente, se imparte la ponencia “Teología de la Creación”, “cómo es que a Dios se le ocurrió esto, el dejarnos cuidar y proteger – la creación-, y que lo entendimos como explotar y consumir; lo hemos entendido mal”. El taller culmina compartiendo las acciones que se promueven a nivel nacional, “pero obviamente las acciones que puedan surgir en lo local, son más importantes”.

«Aquí vemos que el problema es antropológico, tiene que ver con la concepción del ser humano y cómo se ve en su espacio y en su entorno».

“La premisa fundamental es que se vayan creando redes, hay gente que ya tiene acciones concretas, pero con interés de hacer equipo; se trata de enfrentar una problemática común que afecta sus comunidades, con el objetivo de crear redes”, señaló el Secretario de la Dimensión Episcopal para el Cuidado Integral de la Creación y añadió que los equipos levadura deben planificar acciones concretas: huertos comunitarios, escuelas campesinas, reforestación, tratamiento de los suelos, etcétera. “También estamos discutiendo lo que tiene que ver con temas de consumo, prácticas personales, incluso pasar por el tema de cómo hacemos los encuentros parroquiales, de traer tu plato y vaso para no usar desechables, son acciones chiquitas que no hacen el gran cambio estructural o de sistema, pero sí el cambio personal; me asumo responsable y me toca hacer este cambio.

“El tema del cuidado de la creación es añejo en la Iglesia. Sin embargo, los obispos de México, en su pasada Asamblea Plenaria, decidieron hacer la Dimensión Episcopal para el Cuidado Integral de la Creación”, señaló David Torres y agregó que desde el surgimiento de la dimensión, se ha impartido el taller a nivel nacional (participaron 16 diócesis); en la Provincia Eclesiástica de Guadalajara y en algunas otras diócesis; y se pretende compartir el taller con todas las diócesis del país y crear las redes necesarias para el cuidado de la Casa Común.

“Nosotros decimos que la ecología no es nada más un asunto de plantas y animales, sino que hay una ecología humana y una ecología social, todo está unido, dice el Papa. Nuestra mentalidad integral no sólo es plantar un arbolito, sino que implica el cómo vincularse con el vecino, construir comunidades más participativas, no necesariamente comunidades que se pongan siempre en conflicto con las autoridades, sino proponer y apoderarnos del territorio, en el buen sentido”, indicó David Torres.

Amigables con el entorno

La ponencia que impartió el Padre Miguel González fue una reflexión Teológico-Pastoral, con el objetivo de abonar a la mística e identidad del porqué trabajamos en el cuidado de la creación. “No solamente es el proyecto de una ecología verde, del cuidado del medio ambiente, sino que es directamente el cuidado a la persona, poder lograr la evangelización, la formación integral de nosotros como seres humanos, pero también como hijos de Dios, teniendo una identidad que se proyecta desde el Bautismo y logar ser empáticos, amigables con el entorno, en todas nuestras relaciones como tal, por eso se le llama al proyecto ‘Ecología Integral’; porque no solamente abordamos un aspecto como tal, sino que es la formación del individuo en todas sus dimensiones para que logre tener una buena relación con Dios, consigo mismo, con los demás y con su entorno fraternalmente”.

El presbítero de la Diócesis de San Juan de los Lagos, enfatizó que “hace falta conciencia – de la situación-, porque acciones las hay; pero falta la formación y el surgimiento de liderazgos que nos ayuden a incluirnos, a hacer sinergia, de que cada quien en su espacio donde está trabajando pueda contribuir. (…) La intención es compartir esto, es como un detonante para el trabajo pastoral, formar la red y ahora sí, ya en la provincia seguir trabajando, pero unidos”.

A lo largo del taller, los ponentes guiaron a los presentes para exponer sus preocupaciones ambientales, se crearon cuatro equipos que abordaron los temas de la contaminación del agua, contaminación urbana, contaminación rural y se conformó un equipo con miembros de Cáritas Guadalajara; cada equipo realizó un análisis de la situación a enfrentar, y se concluyó con la presentación de las soluciones y acciones concretas. 

Opinión

Manuel Enciso Camacho, originario de San Miguel Cuyutlán, pero vive en Cuexcomatitlán, Jal.

“- Es un taller – muy importante, nos transmite vida y muchas ganas de vivir, porque de aquí depende mi vida, de lo que vaya aprendiendo. Se trata de dos cosas: conciencia y moral. La peor contaminación, el peor daño está en la mente, porque no analizo las cosas que nos benefician, que son para nuestro bien, para el bienestar común”.

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