Home / Arquidiócesis de Guadalajara / La Formación Permanente Sacerdotal
Foto: Cortesía

La Formación Permanente Sacerdotal

Pbro. Mario Alejandro Lozano García

Como Iglesia diocesana, somos conscientes de que el objetivo que nos hemos planteado para trabajar es el «impulsar la Nueva Evangelización mediante el anuncio del kerigma a todos y la formación integral permanente para fortalecer nuestras comunidades eclesiales y nuestro pueblo en Cristo tenga vida». En este sentido, uno de las grandes tareas a no olvidar es la formación integral y permanente que cada uno de nosotros hemos de salvaguardar.

Uno de los grandes deberes que los sacerdotes hemos de cuidar es nuestra propia formación. Al respecto, el Directorio para el Ministerio y Vida de los Presbíteros nos menciona oportunamente que todo sacerdote, aun cuando haya recibido el sello del orden presbiteral, está llamado a actualizarse en los distintos ámbitos que integran la vida y misión de la Iglesia en orden de hacer eficaz el ministerio que se le ha confiado por Cristo en la Iglesia (DMVP 86).

¿En qué consiste la Formación Permanente?

La Formación Permanente consiste en la práctica de ayudar a todos los sacerdotes a dar una respuesta generosa en el empeño requerido por la dignidad y responsabilidad que Dios les ha confiado por medio del sacramento del Orden mediante un proceso formativo e informativo con el fin de dar una respuesta adecuada a las exigencias propias tanto de la Iglesia como del mundo actual. De esta manera, ayudará al presbítero a alcanzar el fin propio de su vocación que es servicio de Dios y del pueblo que se le ha confiado (DMVP 89).

Esta formación ha de realizarse de forma dinámica y estructurada. Por tal razón, se ha de comprender y armonizar todas las dimensiones de la vida sacerdotal a través de la ayuda en el desarrollo de una personalidad madura en el espíritu de servicio a los demás y a estar intelectualmente preparado en las ciencias teológicas en armonía con las enseñanzas dadas por el Magisterio de la Iglesia y también en las humanas en cuanto relacionadas con el propio ministerio en orden a que desempeñe con eficacia su función de ser un testigo de la fe, y a poseer una vida espiritual sólida nutrida por la intimidad con Jesús y el amor por la Iglesia (DMVP 92).

La formación humana sacerdotal

En lo referente a la formación humana, debemos de resaltar que es una realidad importante que no debemos de evadir, ya que si no se tiene una debida preparación, la formación sacerdotal estaría privada de este fundamento (DMVP 93).

La exhortación apostólica post sinodal Pastores Dabo Vobis nos pone de manifiesto que la formación en este ámbito ayuda al sacerdote a que plasme en su vida el rostro de Cristo en orden a que sea puente para que el pueblo de Dios tenga un encuentro con Cristo vivo. En este sentido, el sacerdote, desde su preparación a la vida ministerial así como ya en el ejercicio de su ministerio ha de adquirir las herramientas y habilidades necesarias para la maduración tanto de su persona como el pueblo de Dios que se le ha confiado. Esto se verá reflejado mediante la capacidad de poder discernir con mucha profundidad las dificultades y los problemas que las personas viven; el facilitar el encuentro y el diálogo con las personas de una manera objetiva y pertinaz (Cfr. PDV 44).

La formación afectiva

Durante los primeros tres años del ministerio sacerdotal, la Arquidiócesis de Guadalajara se ha preocupado por ofrecer a los presbíteros jóvenes las herramientas necesarias para el desarrollo armónico del ejercicio sacerdotal. Al respecto, San Juan Pablo II insistía en la importancia de ayudar al sacerdote recién ordenado en consolidar su madurez afectiva con el fin de que puedan donarse plenamente en el amor por el Reino de los Cielos. Ante esta realidad, comenta lo siguiente: «el hombre no puede vivir sin amor. Él permanece para sí mismo un ser incomprensible, su vida está privada de sentido si no se le revela el amor, si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y no lo hace propio, si no participa en él vivamente» (RH 10).

Para que pueda dar una respuesta total en el amor, es muy importante conocer la situación social y cultural que se rige en nuestra sociedad, y que muchas veces se ve corrompida por los desequilibrios sociales predominantes. Por tal motivo, ha de adquirir las herramientas que lo capaciten en todas sus dimensiones para poder vivir plenamente el celibato por el Reino de los Cielos (PDV 44). Es un hecho, que cuanto mejor formados estén los presbíteros, mejor cualificados para su acción pastoral en nuestra Iglesia diocesana.

About David Hernandez

Check Also

Observatorio Ecclesiae: Construir la paz

Mons. Carlos Garfias Merlos, Arzobispo de Morelia La actual situación de violencia e inseguridad que …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *