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Audio: La Virgen de Zapopan nuestra protectora a través de los siglos

Su arraigo se ha mantenido gracias a que ha acompañado a la ciudad en las peores tragedias: temblores, tempestades y pestes. Si bien es un símbolo religioso, también nos da una identidad cultural e histórica.

Sonia Gabriela Ceja Ramírez

El padre Armando González Escoto, director de Medios y Publicaciones UNIVA y cronista de la ciudad explica que la imagen de la Virgen de Zapopan es una imagen de la Inmaculada Concepción que trajo Fray Antonio de Segovia en la Pascua de 1530 al pueblo de Tonalá. “Ésta imagen era parte de los recursos pedagógicos que Fray Antonio traía para evangelizar y catequizar a los indígenas”, explica.

De Michoacán a Jalisco

“La imagen es originaria de la región de Pátzcuaro, Michoacán, donde desde 1529 los indígenas habían comenzado a fabricar imágenes cristianas con la misma técnica con la que ellos hacían sus imágenes religiosas precristianas; técnica que se pierde a finales del siglo XVIII y que se ha denominado tanzinhueni que consiste que, sobre una estructura determinada, se genera la imagen con una pasta que se hacía moliendo la caña del maíz y mezclándola con un determinado tipo de orquídeas que no se sabe cuáles eran y que probablemente sea la clave de lo que le daba a ese material consistencia y durabilidad.

“Además, dicho material no pesa, así que los misioneros vieron que era excelente para hacer largas caminatas como las hacían ellos por caminos que no existían, llevando tanto crucifijos como imágenes de la Virgen de ese material.

“En esa época la ruta para la exploración del noroccidente de México partía siempre de Pátzcuaro, venían hacia Colima o hacia Jalisco, por el lado de Tlajomulco o por Ocotlán.

“Nuño de Guzmán se vino por el lado de Ocotlán. Antonio de Segovia se vino por la ruta de Tlajomulco, llega con la Virgen a Tonalá y a partir de ahí el propio misionero diseña un mapa hipotético de dónde están las poblaciones indígenas para poderlas evangelizar. Y durante los siguientes 12 años Fray Antonio de Segovia traerá esa imagen como un medio evangelizador por múltiples regiones del noroccidente mexicano”, asegura el padre Armando.

La Pacificadora llega a Zapopan

“En 1540 estalla la rebelión del Mixtón. Los indígenas de Nayarit y de Zacatecas se rebelan contra la presencia española.

Es una guerra que su etapa crítica duró dos años y después, la postguerra, durará hasta 1600, pero la etapa crítica concluye el 16 de diciembre de 1541, y en esa conciliación entre españoles e indígenas Fray Antonio de Segovia va a tener un papel muy decisivo porque no se trata simplemente de que los indígenas se sometan sino de que se les respeten sus garantías, sus derechos y su libertad, todo lo cual se logra en ese momento y así puede Fray Antonio de Segovia traer a los indígenas que se habían pacificado al Valle de Atemajac, entre esos una comunidad indígena de Tepechitlán que es una zona de Zacatecas, esos indígenas fundan otra vez el pueblo de Zapopan y a ellos, en 1542, Fray Antonio les regala la imagen que lo había acompañado durante 12 años, así se queda ahí, en esa comunidad indígena de Zapopan.

“Zapopan era una aldea muy pequeña no muy desarrollada aún en la época prehispánica. Los indígenas de esta región tenían la costumbre de construir estructuras tipo plataformas, habitualmente circulares, que era como el centro de su aldea. Esa plataforma circular era donde ellos daban culto a sus dioses.

“La plataforma circular de Zapopan viene quedando, más o menos, hoy día, en la mitad oriente del actual presbiterio de la basílica. Sobre esa plataforma se construyó la primera ermita, que luego creció a Iglesia, que daba de norte a sur, no como ahora que es de poniente a oriente, entonces la plataforma debe estar ahí, en los cimientos del actual santuario, que inició su construcción en 1690 y que duró hasta 1746, ya con las torres antiguas, pues las actuales son del siglo XIX.

Sus títulos

“A través del tiempo esta imagen de la Virgen se volvió muy emblemática para el desarrollo de la ciudad, de la audiencia, que era como se le llamaba al gobierno civil, y del propio reino de la Nueva Galicia que era el nombre que daban al gobierno militar.

“El propio misionero la llamó primero Evangelizadora, después Pacificadora, en el siglo XVII el Obispo Ruiz Colmenero le da el título de Milagrosa, y en el siglo XVIII, en 1734, el Obispo Cervantes le da el título de Patrona de la ciudad de Guadalajara y Protectora contra inundaciones, epidemias y tempestades.

“Después, con la Independencia, el ejército insurgente en 1821, le da primero el título de Generala, y después, en el mismo año, le dan el título de Patrona Universal del estado libre y soberano de Jalisco, justo cuando nace el estado de Jalisco”.

Virgen de la Expectación o de la O

Aunque la imagen es originalmente de la Purísima Concepción, el cambio del título litúrgico obedeció al mandato del Obispo Juan Ruiz Colmenero: “cuando la declara Milagrosa, para poder él asistir a la fiesta, no debe coincidir con el día 8 de diciembre porque era una fiesta de precepto en Guadalajara, entonces decide cambiarla al 18 que es la fiesta de la inminente llegada de Cristo o de la Expectación, y a partir de ahí, de 1653, la fiesta cambia al 18 de diciembre”.

La Madre que nos ha protegido siempre

El padre Armando González Escoto señaló que la permanencia de la devoción hacia la Virgen de Zapopan y su arraigo a través de los siglos se deriva de la experiencia individual pero también de las experiencias colectivas.

“La experiencia de las comunidades indígenas en el siglo XVI es una experiencia muy dura y muy compleja pues están a punto no sólo de perder la vida sino también su historia, su memoria, su cultura, lo que venían siendo. Es una situación muy tensa. Cuando viene la pacificación, la conciliación, identifican a la imagen como un símbolo que les ayudó a transitar de una experiencia de mucha ansiedad a una situación de nueva certeza, de tener futuro, esa es una experiencia colectiva de sobrevivir. Así, se fue arraigando y transmitiendo como un símbolo de sobrevivencia.

“En el siglo XVIII se presenta una situación semejante. Una pequeña ciudad (20 mil habitantes), como lo era Guadalajara se ve afectada por las tempestades, la ciudad no tiene colectores ni drenaje, se inunda la ciudad, se estanca el agua, vienen las epidemias, la malaria, el tifus, el cólera, etcétera, la gente empieza a morirse. Entonces, piden que se traiga la imagen de la Virgen que ya estaba bastante acreditada, para pedir ante ella por la situación que vivían, y que hayan encontrado una respuesta, es muy importante, es otra experiencia de sobrevivir, la ciudad se ha salvado. Fue tan impactante esa experiencia que se comprometieron a traer la Virgen cada año para darle gracias, y así se le trae cada año en el tiempo de lluvias, que es como nace la tradición”.

Así, hoy en día la imagen de la Virgen de Zapopan tiene un fuerte simbolismo histórico y cultural “porque ha acompañado la vida de una sociedad a lo largo de los siglos de manera muy constante en los momentos tanto felices como trágicos. Es un emblema para los habitantes de la región. Es un emblema religioso pero también es un emblema histórico de la sociedad».

Pbro. Armando González Escoto.

“Es una imagen devocional que confirma a la sociedad en sus principios y en sus valores, y es como una garantía de la intercesión de la Virgen delante de Cristo para que la gente pueda alcanzar tales o cuales gracias o favores”.

La Romería a través de los siglos

La imagen de la Virgen ya se había hecho muy célebre a lo largo del siglo XVII, “y por lo tanto, en un periodo que hubo aquí en Guadalajara de muchos temblores (en Guadalajara suele temblar casi cada 100 años con mucha intensidad y por mucho tiempo), concretamente en el mes de mayo de 1690, por lo tanto pensaron en traer la imagen de la Virgen para pedirle ante este problema. Es la primera visita documentada que tenemos. En esa ocasión hubo una Romería para regresarla 10 días después a su Santuario. Posteriormente hubo otras, pero la siguiente está documentada en 1722, pero la de 1734 fue la definitiva porque generó una tradición permanente.

“A la Virgen se le trajo en el mes de septiembre de 1734. En noviembre, estaba la imagen todavía en Guadalajara y se tomó la decisión del patronato que juró el reino, la audiencia, el ayuntamiento y el cabildo eclesiástico que eran la estructura de la ciudad, se hace el juramento el 9 de noviembre de 1734 y la promesa de que cada año traerán la imagen de la Virgen en tiempo de lluvias y que al terminar el periodo regresará a su santuario.

“Inicialmente no decidieron que día regresara pues no sabían que día terminaban las lluvias, pero después, como había quejas de la comunidad de Zapopan de que la imagen permanecía más tiempo en Guadalajara, se decidió poner como fecha el 5 de octubre, que se mantuvo hasta 1946.

“En 1946 decidieron que fuera el segundo domingo de octubre y así estuvo hasta 1952, en que se tomó la decisión de que fuera el 12 de octubre, porque en esa época era un día feriado, fecha que se mantiene”.

“La procesión para regresar la imagen de la Virgen se tenía de la Catedral al templo de Santa Teresa, aunque en el origen era de la Catedral a Santa María de Gracia.

“Después cuando se establece ya la tradición formal, queda el templo de Santa Teresa como el punto de llegada y el punto de salida porque ahí había un monasterio de monjas carmelitas que se encargaban de vestir la imagen, sea para visitar los templos o cuando regresaba a Zapopan”.

La Guadalajara creciente

Av. Américas

La ruta de la Romería se fue modificando conforme al crecimiento de la devoción y también al crecimiento de la ciudad. La ruta fue variando hasta que se tomó la decisión de hacer una ruta propia para la Romería, “esa decisión la tomó el gobernador Don Jesús González Gallo. Amplió la Av. Alcalde y se hizo la avenida que se llamó originalmente Calzada de Zapopan y a la que luego se le puso el nombre de Ávila Camacho, para que la Romería tuviera un camino directo y muy amplio. Una carretera de ocho carriles para comunicar a Guadalajara con un pueblo que en ese tiempo tenía 3 mil habitantes, se hizo para la Romería y era el más directo de la Catedral a la Basílica. A partir de 1952 comenzará a usarse, primero como terracería y ya luego pavimentado. Hasta ahora que con motivo del Tren Ligero se hizo una recomposición, pero esperemos que se pueda retomar esta ruta porque es la más adecuada”, finaliza el sacerdote.    

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