Home / Contigo en casa / ¡Aprender a no bajar la guardia!
La pandemia continúa su curso cobrando la vida de miles de personas mientras otros pareciera que hemos perdido la empatía y la solidaridad

¡Aprender a no bajar la guardia!

José Andrés Guzmán Soto

Hace apenas unos cuantos meses, todo mundo cambió su ritmo de vida a causa del desarrollo de la pandemia del COVID 19: comercios y empresas cerrados, escuelas sin niños y jóvenes; el movimiento de personas y vehículos disminuyó de una manera sorprendente y sólo los servicios más indispensables estaban funcionando.

No hemos superado la pandemia

El susto y la prevención fueron las motivaciones que llevaron a millones de personas a quedarse en casa para evitar los contagios de esta enfermedad mortal, que atacaba principalmente a personas mayores y adultas con problemas de enfermedades crónicas. El aislamiento contuvo un poco los contagios, pero la enfermedad sigue causando estragos y los muertos siguen acumulándose porque no hay todavía cura ni vacuna para esta enfermedad contagiosa.

Sin embargo, hace unas semanas se abrieron los comercios, las empresas y demás servicios al reiniciarse las actividades económicas, políticas y sociales pasando así a lo que llaman “nueva normalidad”. El trajín del movimiento de las personas y de vehículos  ha vuelto como si nada hubiera sucedido, como si ya hubiéramos vencido a la pandemia, como si ya no hubiera enfermos contagiados, ni muertos por la enfermedad.

Da la impresión de que a muchas personas se les olvidó que siguen los contagios, los hospitales saturados y la muerte por COVID-19 rondando por todas partes, sin respetar credo, edad o género, llenando de sufrimiento a muchas familias; que todavía no hay cura segura para esta enfermedad ni mucho menos vacuna efectiva para esta pandemia; que en cualquier momento nos podemos contagiar y contagiar a los demás.

¿Y dónde quedó “Susana”?

Es  tremendamente preocupante que muchas personas ya no guardan la sana distancia, no usan el cubrebocas, organizan fiestas de  cualquier tipo donde  la aglomeración de gente es el ambiente propicio para los contagios de la enfermedad.

Hemos “bajado  la guardia”  frente a esta enfermedad contagiosa; y estamos perdiendo la conciencia de corresponsabilidad frente a esta pandemia.

Nos hemos olvidado de la solidaridad al regresar a nuestro egoísmo anterior pensando que los contagios se dan en otras personas y no en nosotros, cuando la realidad es que seguimos expuestos a la enfermedad de manera irresponsable al no cuidarnos y cuidar a los que nos rodean, al no utilizar las únicas herramientas que tenemos como es la sana distancia y el cubrebocas.

Practiquemos el respeto

Es necesario seguir estando alertas frente a la enfermedad; tenemos que seguir cuidándonos y cuidar a los demás; no exponernos en reuniones masivas donde el contagio es más probable; sigamos guardando la sana distancia y usando el cubrebocas.

Tenemos que aprender a convivir con esta enfermedad en un ambiente de respeto a mi persona y a las personas que están a mi lado porque la vida es única y la salud es lo más esencial en nuestra existencia.

Como dice el Evangelio: “Estén alerta porque a la hora que menos piensen puede llegar el ladrón”… en este caso la enfermedad

Por una vida más sana vale la pena el esfuerzo, la responsabilidad y la prevención.

Acerca de Monserrat Cuevas

Lic. Ciencias de la Comunicación | Reportera en Acción | Temas sociales, busco historias de vida que contar.

Revisa También

El ministerio de la catequesis: Una visión globalizadora y actualizada

Pbro. Javier González Ramírez Desde hace algunas semanas se encuentra en las librerías del SEDEC …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *