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AUDIO: Sacerdotes visitaron a enfermos de COVID-19

“Nosotros mismos hemos salido muy fortalecidos por los testimonios de los enfermos”, aseguraron.

Entrevista P. José Luis y P. Edwin

Sonia Gabriela Ceja Ramírez

Los padres Edwin Martín Nuño Vargas y José Luis González Santoscoy, forman parte del equipo inicial de sacerdotes que se capacitaron para ser parte de un equipo especial que brinda atención espiritual a los enfermos de coronavirus, sus familiares y el personal médico que atiende a los contagiados de Covid-19.

Aunque desde hace varias semanas recibieron la capacitación y se encuentran visitando los hospitales, apenas habían tenido oportunidad de platicar con algunos familiares, médicos y enfermeros, pero fue hasta el viernes 22 de mayo que estos dos sacerdotes pudieron ingresar al área de Covid-19 del Hospital General de Occidente en Zoquipan y visitar a los 21 enfermos que al momento se encontraban hospitalizados.   

Llevar a Cristo y encontrarse con Cristo

En entrevista para ArquiMedios los jóvenes presbíteros compartieron su experiencia:

“Fue muy enriquecedor visitar a los pacientes de uno por uno; muchos de ellos estaban intubados, pero los visitamos uno por uno. Con los que estaban conscientes platicamos, se les ofreció la confesión, la unción de enfermos y a los intubados se les ofreció la unción de enfermos bajo condición.

“Quienes estaba conscientes nos externaron su sentir, nos compartieron su experiencia, que la verdad fue algo súper positivo, porque todos fueron comentarios positivos por parte de ellos.

“Nosotros antes de entrar, tuvimos contacto con sus familiares, no de todos pero si de varios; nos dimos a la tarea de grabar mensajes de los familiares para llevárselos a los pacientes y los pacientes también enviaron un video de regreso a sus familiares.

“Incluso a los que estaban intubados, sedados, les pusimos el audio cerca del oído porque nos decían los doctores y los enfermeros que aunque están sedados, sí escuchan y nos consta porque en cuanto les poníamos los audios se emocionaban, su respiración se hacía más fuerte. Con una persona fue muy interesante porque su familiar en el video le pidió perdón y esta persona al escuchar, aunque estaba inconsciente, intubada comenzó a derramar lágrimas, lo que nos indicó que le estaba llegando el mensaje.

“Aunque estaban sedados, nosotros hablábamos con ellos, les dábamos un mensaje de esperanza, les compartíamos alguna reflexión bíblica, etcétera”.

La atención con calidad y con calidez

“También oramos con el personal en turno. Nosotros entramos con un turno, que entraron 10 personas entre doctores y enfermeros, así que antes de comenzar su trabajo oramos con ellos y les dimos la bendición”.

Sin duda la visita fue una experiencia muy emotiva que logró conectar a los sacerdotes con la experiencia de sufrimiento de los enfermos pero también con la humanidad del personal médico que en ocasiones experimenta la soledad. “Nos consta la excelente atención que brindan a los enfermos, cómo los chiquean, a los que están conscientes les hablan súper bien; en los videos que los pacientes les mandan a sus familiares les hacen saber que están muy bien atendidos.

“Para nosotros fue muy emotivo porque primero es valorar la gracia que se les puede dar a los enfermos, el hacerles llegar a Cristo. Una persona cuando les mandaba el mensaje a sus familiares les decía, aquí está el representante de Cristo, agradezco su presencia.

“Otra persona también nos decía: gracias por estar aquí; Dios no me abandona. Otro paciente, muy interesante, se lo comentaba ayer al doctor, al epidemiólogo, ya después de haberle administrado los sacramentos, de estar platicando con él, esta persona me decía que no se sentía solo porque todos los días Jesús lo visitaba en su cama y que Jesús se sentaba todos los días al pie de su cama; él estaba solo en un cubículo y decía que nunca se sentía solo.

“Nosotros mismos hemos salido muy fortalecidos por los mismos testimonios de los enfermos”, explica el padre José Luis.  

La enfermedad sí existe

El sacerdote explicó que la mayor parte de los enfermos eran varones de avanzada edad, aunque también había mujeres grandes y algunos hombres jóvenes.

Ante quienes han relajado las medidas de distanciamiento social o quienes incluso niegan que la enfermedad exista, el padre José Luis asevera que la enfermedad es real y tiene a los enfermos sufriendo.

“La enfermedad está; hay que guardar las debidas precauciones conforme a las indicaciones del gobierno, de la Iglesia. Hay que ser obedientes con el uso de cubrebocas, el estar constantemente sanitizando, limpiando las manos con alcohol, con gel antibacterial. Uno ve el sufrimiento de la gente, su incapacidad para respirar por sí solas y todo esto es real”.

El padre José Luis explicó esta experiencia como una oportunidad en su sacerdocio para describir la necesidad que se tiene del encuentro con Dios “y la necesidad también de que nosotros como sacerdotes no nos entibiemos, no nos enfriemos… que tengamos presente que somos la presencia de Dios… lo que dijo ese paciente a mí me cimbró mucho, se me hizo la piel chinita porque precisamente somos eso, el sacerdote es otro Cristo en la tierra. Ha sido un recordatorio de decir, soy el dispensador de la gracia, no soy yo el autor de la misericordia, es Cristo, pero soy el conducto y canal que nos debe interpelar a todos los sacerdotes a enamorarnos más de Cristo para poder llevarlo a ellos”.

El amor es más grande que el miedo

Por su parte, el padre Edwin Martín Nuño Vargas, reconoció que al recibir la invitación para formar parte de este grupo de sacerdotes que atienden espiritualmente a los enfermos de Covid, humanamente sintió miedo: “El decir, voy a entrar en contacto con aquellas personas, el riesgo, la posibilidad real de contagiarse que existe, pero también, en la oración personal, uno se da cuenta que puede ser muy fácil el ser sacerdote desde una oficina, desde la comodidad de nuestras parroquias a donde las personas asisten, pero cuando nos toca salir, y más en esta situación concreta que sí nos confronta, porque te lo digo, lo viví nervioso, asustado, con miedo, pero a la vez pensaba en aquellas personas que están solas, que están sufriendo, que están alejadas de sus familiares, que están muriendo; eso también me movía a dar este sí al Señor a través de ésta visita y que incluso nuestro Cardenal José Francisco nos lo decía: están haciendo lo que les toca, lo que les corresponde, el ejercicio ordinario en una situación extraordinaria; y cuando entras con estas personas, te tocan.

“Con palabras tan sencillas, el hacer sonreír a las personas, hacer que olviden por un momento su sufrimiento, la tristeza, te marca en lo más profundo de tu corazón y te motiva a querer luchar como ellos. Porque ellos luchan y quieren vivir, te lo dicen con su actitud”, refiere el padre Edwin.

“Todo esto te hace pensar qué tan vulnerables somos, qué tan frágiles somos. Que quizá ahorita tenemos todo y el día de mañana podemos perder todo. Pero sobre todo te hace pensar en la gran confianza, el amor a Dios y su Hijo Jesucristo. Es una experiencia maravillosa y creo que nos va a enriquecer a todos”.

Gracias al personal de salud

El padre José Luis compartió que una vez concluido su turno dentro del área Covid, fueron a agradecer a cada uno de los médicos y enfermeras que brindan su servicio a estos enfermos, pues es así como se valora la labor que el personal sanitario realiza todos los días.

“Ver cómo atendían con alegría, con amabilidad a los enfermos, nos hacía decirles gracias por decir que sí, gracias por entregar su vida… te das cuenta del riesgo en qué están ellos –refiere el padre con la voz quebrada-, y como sociedad no valoramos.

“Ver cuántos médicos han sido golpeados, cuántos enfermeros han sido agredidos y uno que está allá adentro ve que ellos verdaderamente ponen en riesgo su vida y hay que valorar la entrega, a veces silenciosa, pero se debe valorar lo que ellos hacen ahí”.

Una vez que los padres salen del hospital se van a un departamento donde permanecen completamente aislados. “En el departamento estamos celebrando la Eucaristía, orando por los pacientes y por sus familiares”.

Finalmente los padres hicieron un llamado a la población: “por favor no relajen lo que se nos pide de la seguridad personal, hay que tener mucha precaución y hacer mucha oración tanto por los enfermos como por el personal de salud que está laborando en estas áreas”.

El padre Edwin agregó que cada quien estamos viviendo la pandemia desde nuestra situación concreta, exhortó a la población a no bajar la guardia y no relajarnos, cuidarnos para cuidar.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

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4 Comentarios

  1. Felicidades y gracias por este testimonio,

  2. Maria de Lourdes Sanchez

    Qué hermoso acto de caridad y valentía!!! Que Jesus y la Virgen Maria, los bendiga siempre🙏🏻🙏🏻🙏🏻

  3. Martha A. Corona

    La bondad y misericordia de Cristo crucificado, reflejado en estos dos Sacerdotes que a pesar del miedo natural humano, prevaleció el amor infinito de Dios.

  4. Hilda Susana Romo Iñiguez

    Que hermoso testimomio, nos fortalece y nos alienta a compartir para que las personas no cuidemos y nos abandonemos a la gracia de Dios y el amor de María. Dios bendiga esta hermosa labor.