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Celebración de la Palabra: Domingo de Ramos

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, para el…

DOMINGO DE RAMOS

BENDITO EL QUE VIENE EN EL NOMBRE DEL SEÑOR
(¿Soy coherente o incoherente?)

Nota litúrgica: Estas líneas podrían ser meditadas con antelación por quien guiará la celebración y pueden inspirar sus comentarios e intervenciones durante la misma.

IDEAS PARA EL CELEBRANTE/GUÍA:

Hoy damos inicio a la Semana Santa, veremos la débil humidad de Jesús y la gloria de Dios.   Sabemos que Él es igual a nosotros en todo, excepto en el pecado.  Lo vemos sufriente y caído, y, también, en su determinación de amor y en su valor para cumplir la misión para la que había venido a este mundo.
En estos días también lo vemos triunfante: con un triunfo “humano” muy provisional y frágil cuando la muchedumbre le aclama como Mesías, pero que pocos días más tarde se vuelve contra él; después, en el triunfo definitivo de su resurrección.  Él nos invita a superar todos los miedos, el mal y hasta la misma muerte…
Lo vemos rodeado del pueblo que le aclamó agitando palmas y en pocos días, lo también veremos cargando la cruz en la que será clavado como un criminal y derramará hasta su última gota de vida…
¿Estamos preparados, después del itinerario cuaresmal, para involucrarnos en estas celebraciones? ¿Cuál es nuestra postura interior? ¿Con quién o con quiénes nos identificamos? ¿Es Jesús, para nosotros, realmente el Hijo de Dios, que entregó su vida porque nos ama en extremo? ¿Hasta qué punto estamos dispuestos a dejarnos interpelar y a que cambie al rememorar estos hechos salvíficos? ¿Estamos dispuestos a morir con él para alcanzar su nueva vida de resucitado?

GUIA: EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.

Todos: AMÉN.


RECORDEMOS LA ENTRADA DE JESÚS EN JERUSALÉN Y BENDIGAMOS NUESTROS RAMOS

Preparemos un ramo de ramas, hojas y flores…


LEAMOS EL SIGUIENTE EVANGELIO:


Marcos 11, 1-10 (11): Encontrándose al pie del Huerto de los Olivos, Jesús  manda a sus discípulos a traer un burrito para su entrada en Jerusalén, le colocan sus mantos, él lo monta y  acepta que la muchedumbre lo aclame… Llega hasta el templo y lo observa todo…

Se puede hacer una pequeña reflexión personal o compartida.

ORACIÓN
Señor Dios, tu Hijo se dio a sí mismo el nombre de “madero verde”,
porque él es el árbol en el que estamos injertados de forma que podemos recibir de él la savia de la vida espiritual.
Que estos ramos verdes que portamos en nuestras manos expresen que estamos unidos a él y que queremos vivir en él
como el pueblo al que él libera del pecado y al que da nueva vida.
Dios nuestro, bendice + estos ramos vivos, para que con ellos aclamamos al Jesús que queremos seguir en nuestro camino hacia ti.
Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.  R/ Amén.

(Si se tiene agua bendita y se cree conveniente) rociamos los ramos, en silencio.

GUIA: PIDAMOS PERDÓN AL SEÑOR


Se deja un momento de silencio para pedir perdón al Señor por nuestra falta de coherencia en nuestra vida…

GUIA: Padre nuestro, en Jesús tú nos has mostrado que el camino que conduce a la victoria es el servicio amoroso y la disponibilidad para el sacrificio.
Danos el espíritu y la actitud de Jesús para que aprendamos a amar y servir sin calcular el precio.

Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. 

TODOS: AMÉN.

Se ofrece un resumen de las lecturas para ayudar a quien guía y a quienes leerán a subrayar la parte primordial que ayude a descubrir su mensaje unitario. Pero, las lecturas han de leerse íntegramente durante la celebración.

Nota litúrgica: Se les pedirá a los lectores anunciar únicamente el libro de donde se toma la lectura. Ejemplo: Lectura del libro de los hechos de los apóstoles. Al finalizar cada lectura no se olvide decir: PALABRA DE DIOS. Y se responde: TE ALABAMOS SEÑOR. Y en el Evangelio, anunciar: Del Evangelio de según San Juan. Al finalizar decir: PALABRA DEL SEÑOR. Se contesta: GLORIA A TI SEÑOR JESÚS.

[Por motivos de espacio, el evangelio se ha tomado de la conmemoración de la entrada de Jesús en Jerusalén.  Las demás lecturas están tomadas de la misa del día.  Si alguien desea profundizar más, le recomendamos meditar la lectura completa de la pasión según San Marcos 14, 1-15, 47.]
Marcos 11, 1-10 (11): Encontrándose al pie del Huerto de los Olivos, Jesús  manda a sus discípulos a traerle un burrito para entrar a Jerusalén, le colocan sus mantos, lo monta y las personas alfombraban el camino con sus mantos y con ramas cortadas en el campo y lo aclaman: “Hosanna, bendito el que viene en nombre del Señor, bendito el reino que llega…” Llega hasta el templo y lo observa todo…

Isaías 50, 4-7: El Señor ayuda (a su siervo sufriente), por eso no quedaré confundido…

Salmo 21: Contaré tu fama a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré…


Filipenses 2, 6-11: Cristo se hizo semejante a los hombres… Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas…


Marcos 14, 1-15, 47: En su Pasión y Muerte, Jesús es presentado como el Señor anunciado en las Escrituras… Su muerte destruye el poder de la muerte y nos trae vida…

Audio: Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

Nota litúrgica: Se puede ir leyendo esta reflexión y DETENERSE cuando aparezca una PREGUNTA o cuando se crea conveniente dialogar alguna IDEA.

[Hasta el capítulo 10, Marcos nos ha presentado a Jesús preparando a sus discípulos para que comprendieran su persona, su obra y su misión.  A partir de ahora, nos hablará de la realización de esa obra en dos partes: a) El conflicto con Jerusalén (11-13) y b) Su pasión-resurrección (14-16).]

¿Alguna vez has visto cómo se aglomeran muchas personas en el aeropuerto para ver a un artista famoso que llega a la ciudad? ¿Recuerdas las multitudes bordeando las avenidas para ver pasar al Papa en su visita a nuestro país? Algo “parecido” nos narra hoy el evangelio: al entrar Jesús en Jerusalén, la multitud, que había venido a la pascua, organiza espontáneamente una procesión humilde y festiva para aclamarlo… ¿Cómo voy a acompañar a Jesús en esta “entrada” a su Semana Santa (la última semana de su vida)? ¿Qué he ido aprendiendo y viviendo de lo que él me ha enseñado en esta cuaresma? ¿Estoy dispuesto a acompañarlo hasta la cruz?

Para entender la entrada “triunfal” de Jesús en Jerusalén debemos tener presente su estilo de la vida, siempre entregándose por amor… Por eso, la gente lo aclama – con alegría, con discreción y con signos simples pero poderosos – cuando entra a la Ciudad Santa… A lo largo de los años actuó coherentemente con sus opciones: la sencillez, la acción servicial, la relación humana profunda y sincera, la ayuda a los necesitados, la invitación a todos (poderosos, sabios, pecadores públicos) a convertirse, la comunicación con palabras directas y francas, la caricia sanadora y transformadora, la humanización de la humanidad, etc.… De las opciones que Jesús tomó se derivaron sus cualidades humanas y sus actitudes… ¿Cuántas descubres en Él? ¿Cuáles de esas cualidades, comportamientos y actitudes ya tienes tú? ¿Cómo podrás cultivar las que te faltan?

El Maestro fue siempre coherente… ahora piensa: ¿Soy coherente con las opciones de vida (cristiana) que he tomado? O, por el contrario, ¿cambio de bandera frecuentemente? ¿Me mantengo firme del lado de Dios y de sus asuntos o, a veces, desisto? ¿En qué me parezco a mi Señor?

Si no vivimos coherentes como Jesús andaremos desintegrados, caeremos en pecados y patologías y seremos destructivos para nosotros y nuestros semejantes… Revisemos cuáles actitudes y comportamientos nuestros sí corresponden con nuestra identidad (cristiana) y cuáles no… No basta con buenas intenciones ni con esconder los aspectos que no hemos trabajado, porque nuestra incoherencia se manifestará donde y cuando menos lo esperemos… ¿Mi modo de accionar y reaccionar se parece al de Jesús?

Hemos de saber que adoptar el estilo de vida de Jesús nos enfrentará con sus enemigos y deberemos demostrar si somos coherentes o no… ¿Estoy dispuesto a ser incomprendido y a llegar hasta el dolor y la cruz por ser coherente con el evangelio?

Cuando nosotros logremos afianzar una personalidad sana y santa y enfrentar la vida y la muerte con la coherencia de Jesús, entonces nos uniremos con los santos de toda la historia que se mantuvieron coherentes en las pruebas y dieron frutos en sus propios contextos… ¿Qué frutos de santidad debo dar yo aquí y ahora?


TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS DURANTE LA SEMANA:


1. (Al paso de Jesús la gente gritaba: “Bendito el que viene en el nombre del Señor”… lo reconocían coherente…).
En estos días, descubre qué te reflejan los demás sobre tu coherencia de vida…
No te fijes sólo en lo que las personas te digan, sino más bien en lo que hacen a tu alrededor cuando llegas a un lugar o cuando interactúas con ellos… ¿Qué tan coherente crees que los demás te perciban?
Haz también un ejercicio de visualización: Imagina que por un momento eres una persona totalmente coherente… Luego, vuelve a tu vida real y responde: ¿Cuáles comportamientos actuales no corresponden con esa coherencia ideal? ¿Qué cambios debo hacer?

2. Durante esta Semana Santa ora intensamente para pedirle al Señor:
• que puedas alcanzar la coherencia entre lo que eres y lo que haces…
• que te conceda fructificar donde estás plantado… poder dar frutos, aunque cueste… aunque cueste la vida misma…

GUIA: Expresamos nuestra fe en el Dios vivo y, una Dios de unidad familiar, un Dios Rey que reina nuestras vidas.

Creo en un solo Dios…

GUIA: Oremos ahora a nuestro Señor Jesús que nos amó hasta el fin y nos salvó por su muerte y resurrección. Y digámosle: “Sana a tu pueblo, Señor”.

1. Señor Jesús, por la Eucaristía, te pedimos que nos acompañes en el camino de la vida, siendo nuestra alegría y esperanza. 

Oremos: “Sana a tu pueblo, Señor”.


2. Señor Jesús, por tu agonía en el Huerto de los Olivos, asiste a todos los moribundos en su hora final y dales a todos el valor de aceptar la voluntad del Padre, especialmente cuando se haga más difícil. 

Oremos: “Sana a tu pueblo, Señor”.

3. Señor Jesús, por tu injusto encarcelamiento y condena a muerte, recuerda a los encarcelados por sus convicciones y a los condenados por jueces injustos. Oremos: “Sana a tu pueblo, Señor”.


4. Señor Jesús, traicionado y abandonado por tus amigos, hazte cercano a todos los que se sienten solos y da a tu pueblo la capacidad de hacer amigos fieles. 

Oremos: “Sana a tu pueblo, Señor”.

5. Señor Jesús, por tu camino de la cruz, aligera las cargas de todos los que sufren y hazlos afables y comprensivos los unos para con los otros. 

Oremos: “Sana a tu pueblo, Señor”.

6. Señor Jesús, por tu muerte en la cruz y por tu gloriosa resurrección, perdona nuestros pecado y danos la vida a todos. 

Oremos: “Sana a tu pueblo, Señor”.

GUIA: Señor Jesús, que el raudal de tu perdón y de tu vida se derrame sobre todos nosotros y nos alcance la felicidad y los gozos eternos, por los siglos de los siglos. 

TODOS: Amén.

GUIA: Jesús rogó al Padre pidiendo la fuerza necesaria para hacer su voluntad.  Nos unimos a él en nuestra oración confiada. 

TODOS: Padre nuestro…

GUIA: Decimos juntos:

“Creo, Jesús mío,
que estás real y verdaderamente en el Cielo
y en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas
y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma,
pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya te hubiese recibido,
Te abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti.” Amén.
 

GUIA: Hemos sido testigos de que para Jesús el amor a Dios y al prójimo van inseparablemente unidos.  El amor de Jesús al Padre lo hizo entregarse hasta el extremo en su amor hacia nosotros…

Murió llevando a cabo su misión, y en su muerte hemos renacido.
Que este pensamiento no sólo nos guíe durante esta Semana Santa, sino que inspire nuestra vida cotidiana…

Pedimos la bendición de Dios para que nos dé fuerza para poder amar hasta el extremo: Dios todopoderoso, Padre Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre. 

Todos: Amén.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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