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Celebración de la Palabra. DOMUND ¿Cuál es mi misión en la vida?

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, para el…

D O M U N D

JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES

¿CUÁL ES MI MISIÓN EN LA VIDA?

¿Para qué me puso Dios aquí y ahora?

Nota litúrgica: Estas líneas podrían ser meditadas con antelación por quien guiará la celebración y pueden inspirar sus comentarios e intervenciones durante la misma.

IDEAS PARA EL CELEBRANTE/GUÍA:

Todo el mes de octubre, no sólo su 3er domingo, está dedicado a las misiones…  Se supone que este mes debería estimular la conversión misionera a nivel personal y comunitario; debía también ayudarnos a tomar consciencia de que, como iglesia, somos misioneros para seguir cumpliendo la misión de Cristo en el mundo… El Señor, desde su corazón misericordioso, al ver las crisis de la humanidad y el dolor en el mundo, sigue preguntando: “¿A quién enviaré?”  Si vivimos una relación personal de amor con Jesús vivo en su Iglesia podremos responderle: “Aquí estoy, mándame a mí” (Isaías 6, 8).

Sólo quien ama al Señor puede comprender lo que nos está diciendo en estos tiempos de prueba y los desafíos que nos plantea… Él espera nuestra renovación y respuesta generosa…

Ciertamente, podemos, al menos, participar en la misión de la iglesia con nuestra oración, reflexión y ayuda material…

Que María, Estrella de la evangelización y “discípula misionera” de su Hijo Jesús, continúe intercediendo por nosotros y sosteniéndonos en nuestra misión. (Adaptado de: Papa Francisco, Mensaje para el DOMUND 2020).

GUIA: EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.

Todos: AMÉN.

GUIA: Dios siempre nos bendice dándonos a conocer sus caminos y su obra salvadora.

Jesús, el primer misionero del Padre, esté con todos ustedes. 

Todos: Y con tu Espíritu.

Como todos los años, hoy se nos invita a reflexionar en las misiones de la iglesia y en nuestra misión personal.  En silencio, reconozcamos nuestros pecados de acto y omisión en el descubrimiento y cumplimiento de la misión que Dios nos encomienda en la vida.  (Pausa)

•        Señor, perdónanos por no valorar las tareas para el presente y el futuro de nuestra Iglesia. 

TODOS: Señor, ten piedad.

•        Cristo, perdónanos por no cooperar con sincero interés por vivir y anunciar tu evangelio. 

TODOS: Cristo, ten piedad.

•        Señor, por las veces en que nuestra opaca manera de vivir no ilumina a nuestros hermanos.

TODOS: Señor, ten piedad.

GUIA: Padre de amor, perdona nuestra tibieza al anunciar tu palabra con nuestros actos y nuestra voz y haz que la luz que tu Hijo Jesucristo vino a traernos pueda llegar, con nuestra colaboración, a iluminar a la humanidad entera.  Por Jesucristo, nuestro Señor.

TODOS: Amén.

GUIA: Dios nuestro, que quieres que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, mira la abundancia de tu mies y dígnate enviarle trabajadores, para que tu Evangelio sea anunciado a toda creatura y nosotros, congregados por la palabra de vida y sostenidos con la fuerza de los sacramentos, avancemos por el camino de la salvación y de la caridad.  Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. 

TODOS: AMÉN.

Se ofrece un resumen de las lecturas para ayudar a quien guía y a quienes leerán a subrayar la parte primordial que ayude a descubrir su mensaje unitario. Pero, las lecturas han de leerse íntegramente durante la celebración.

Nota litúrgica: Se les pedirá a los lectores anunciar únicamente el libro de donde se toma la lectura. Ejemplo: Lectura del libro de los hechos de los apóstoles. Al finalizar cada lectura no se olvide decir: PALABRA DE DIOS. Y se responde: TE ALABAMOS SEÑOR. Y en el Evangelio, anunciar: Del Evangelio de según San Juan. Al finalizar decir: PALABRA DEL SEÑOR. Se contesta: GLORIA A TI SEÑOR JESÚS.

Isaías 56, 1. 6-7: La oferta de salvación y de justicia no es sólo para los israelitas, ha de llegar por igual a todos los pueblos.  Por eso se nos dice: Velen… practiquen… adhiéranse… sirvan… amen… den culto… guarden… manténganse fieles… Los llenaré de alegría…

Salmo 66: Bendícenos Señor… que conozcamos tu bondad y tu salvación… La tierra ha producido sus frutos…

1 Timoteo 2, 1-8: Debemos orar, unidos, por todos, para que se cumpla la voluntad de Dios de que se salven y conozcan la verdad.  Para eso nos rescató Jesús y, por eso también, debemos ser apóstoles para enseñar la fe y la verdad…

Mateo 28, 16-20: En la conclusión del Evangelio de Mateo se nos narra la aparición de Jesús resucitado a sus discípulos en Galilea y la misión universal que les confiere…

LECTURAS:

PRIMERA LECTURA [Conduciré a los extranjeros a mi monte santo.]

Del libro del profeta Isaías 56, 1. 6-7

Esto dice el Señor: “Velen por los derechos de los demás, practiquen la justicia, porque mi salvación está a punto de llegar y mi justicia a punto de manifestarse. A los extranjeros que se han adherido al Señor para servirlo, amarlo y darle culto, a los que guardan el sábado sin profanarlo y se mantienen fieles a mi alianza, los conduciré a mi monte santo y los llenaré de alegría en mi casa de oración. Sus holocaustos y sacrificios serán gratos en mi altar, porque mi templo será la casa de oración para todos los pueblos”.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 66, 2-3. 5. 6 y 8

R. Que te alaben, Señor, todos los pueblos.

Ten piedad de nosotros y bendícenos; vuelve, Señor, tus ojos a nosotros. Que conozca la tierra tu bondad y los pueblos tu obra salvadora. 

TODOS: Que te alaben, Señor, todos los pueblos.

Las naciones con júbilo te canten, porque juzgas al mundo con justicia; con equidad tú juzgas a los pueblos y riges en la tierra a las naciones.

TODOS: Que te alaben, Señor, todos los pueblos.

Que te alaben, Señor, todos los pueblos, que los pueblos te aclamen todos juntos. Que nos bendiga Dios y que le rinda honor el mundo entero.

TODOS: Que te alaben, Señor, todos los pueblos.

SEGUNDA LECTURA

[Pidan a Dios por todos los hombres, porque Él quiere que todos se salven.]

De la primera carta del Apóstol san Pablo a Timoteo 2, 1-8

Te ruego, hermano, que ante todo se hagan oraciones, plegarias, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres, y en particular, por los jefes de Estado y las demás autoridades, para que podamos llevar una vida tranquila y en paz, entregada a Dios y respetable en todo sentido. Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro salvador, pues Él quiere que todos los hombres se salven y todos lleguen al conocimiento de la verdad, porque no hay sino un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre Él también, que se entregó como rescate por todos. Él dio testimonio de esto a su debido tiempo y de esto yo he sido constituido, digo la verdad y no miento, pregonero y apóstol para enseñar la fe y la verdad. Quiero, pues, que los hombres, libres de odios y divisiones, hagan oración dondequiera que se encuentren, levantando al cielo sus manos puras.

Palabra de Dios.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO (Mt 28, 19. 20)

R. Aleluya, aleluya.

Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos, dice el Señor, y sepan que yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.

R. Aleluya, aleluya.

EVANGELIO

[Bauticen a las naciones en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.]

Del santo Evangelio según san Mateo 28, 16-20

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea y subieron al monte en el que Jesús los había citado. Al ver a Jesús, se postraron, aunque algunos titubeaban. Entonces Jesús se acercó a ellos y les dijo: “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y enseñen a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándolas a cumplir todo cuanto yo les he mandado; y sepan que yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”.

Palabra del Señor.

Nota litúrgica: Se puede ir leyendo esta reflexión y DETENERSE cuando aparezca una PREGUNTA o cuando se crea conveniente dialogar alguna IDEA.

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

1. ¿QUIÉN ES UN MISIONERO?

El misionero es aquel que se ha encontrado personalmente con Jesús, se ha convertido, ha aprendido su doctrina y se ha adherido a su proyecto, ha crecido en el amor de amistad hacia Él y hacia sus prójimos y ha sido enviado por Él para ser testigo de la resurrección…  Será testigo según sus características propias, partiendo de su experiencia de vida y de los dones que ha recibido de Dios y que ha cultivado para, luego, trasmitirlos…

De parte del enviado, se requiere un reconocimiento de sí mismo y un esfuerzo consciente y perseverante para desarrollarse y compartir lo que Dios ha sembrado en él; un misionero es un discípulo que se ha formado en la escuela de Jesús, ahí multiplica y hace fructificar sus dones y talentos, pues sabe que deberá compartirlos… Todos los bautizados debemos ser misioneros… pero, ¿cómo?

•        ¿Me he encontrado con Dios? ¿Siento que me ama y le pertenezco? ¿En qué ámbitos de mi vida lo he dejado obrar? ¿Cómo y en quién me ha transformado?

•        ¿Amo cada vez más a la Iglesia concreta en la que estoy insertado?

•        ¿Siento que Él me envía a cumplir una misión?

•        Repite varias veces: “Dios me ha puesto en este tiempo y en este lugar (nombra diferentes contextos) para ser su misionero”…

2. ¿CÓMO SE FORMA EL MISIONERO?

La formación para el misionero comienza por un reconocimiento de los dones que Dios le ha dado y de sus procesos internos… ¿cómo llegar a ser esa semilla de mostaza que nace, crece y logra un desarrollo pleno? El misionero necesita ser una persona en vías de crecimiento constante e integral, para poder compartir esa experiencia con sus hermanos… No basta con que madure afectivamente o con que cultive una espiritualidad profunda, también debe formarse doctrinalmente y aprender técnicas pedagógicas y pastorales… ¿Cuáles de esos requisitos ya cultivo y/o poseo?

Si yo quiero desarrollar esa “plenitud” debo primero reconocer en qué situación me encuentro y en “dónde” estoy “atorado” en mi crecimiento, qué asuntos no he resuelto aún, qué miedos no he enfrentado todavía… Debo saber que trabajar en mi madurez integral-humana me pide un conocimiento de mis emociones, de mis fortalezas y debilidades, de mi estructura de carácter… Debo entender cómo he llegado a ser lo que soy, lo que Dios pensó para mí, y luchar para vencer los obstáculos que impiden mi pleno desarrollo como persona e hijo de Dios… Cuando un discípulo llega al conocimiento de su propio yo y está consiente que los dones que recibió ya tiene frutos para ofrecer a los demás, esos frutos servirán de alimento y medicina para sus hermanos… ¿Cómo me estoy formando y transformando integralmente? ¿Qué frutos tengo y cuáles estoy compartiendo ya con mis hermanos? ¿Qué libros leo y/o a qué cursos asisto para formarme como discípulo misionero? ¿Me abro sinceramente ante quien me puede ayudar con su apoyo, confrontación, corrección y dirección?

3. TODOS SOMOS TESTIGOS DE LO QUE LLEVAMOS DENTRO, EL MISIONERO TAMBIÉN

En ese proceso de maduración humana y espiritual el discípulo necesita ser consciente de sus limitaciones para poder trabajarlas con la guía espiritual y con la ayuda de las ciencias humanas, como la psicología o la pedagogía.  Así logrará ser un mejor testigo de la resurrección que ha vivido ante sus hermanos… debe hacer un proceso en el que se “toquen” sus heridas desde la fe, para que rompa las conductas que lo destruyen o limitan y pueda llegar a sea una persona que ha sanado su propia historia, que ha sido salvada/rescatada de su vida pasada…  Y entonces podrá compartir con sencillez y alegría lo que ha recibido.  Este proceso, nos pide estar en proceso constante de sanación para poder acompañar a otros en sus procesos sanadores; debemos empeñarnos, con la ayuda de Dios, en romper las cadenas de mal, los círculos de vicio que hay en nosotros, para poder transmitir la libertad interior que vamos alcanzando…  Sólo quien ha recorrido un camino interior, será capaz de compartir con los demás esta grata experiencia vivificante… ¿Cuándo hablo de mi religión, hablo sólo de teorías o comparto experiencias?

Mencionamos que el punto de partida para toda misión es haberse encontrado profunda, íntima, amorosa y personalmente con Jesús, con su mensaje y con su comunidad… y haberse dejado no sólo cuestionar sino transformar profundamente… ¿Me pongo en las manos de Dios para que Él me moldee como el alfarero moldea un jarro? Recuerda que el barro no se puede revelar…  y que el alfarero es libre… ¿Dejo que la Palabra de Dios y la doctrina de la Iglesia me vayan dando forma?

4. EL MISIONERO ES ENVIADO A UNA REALIDAD QUE NECESITA SER TRANSFORMADA, Y LO PUEDE HACER PORQUE HA SIDO TRANSFORMADO PRIMERO:

El proceso formativo del misionero no consta de un sólo momento inicial, sino que debe ser permanente e integral… Este proceso, espiral y ascendente, hace que el misionero puede ver con ojos de misericordia la realidad y desde ahí busque una trasformación social que haga que el Reino de Dios esté cada vez más presente ahí donde él vive y trabaja… Es natural que vaya contagiando su entorno de las cosas buenas que están ocurriendo en su vida… El misionero se preguntará, casi espontáneamente, qué necesita su comunidad y cómo puede responder, desde la fe, a esas necesidades… Por eso, preguntémonos: ¿Qué necesita mi patria en estos momentos en que muchas familias han perdido sus bienes y familiares? ¿Qué necesita mi sociedad dañada por la violencia generalizada, los asesinatos, los secuestros, etc.? ¿Qué debo hacer en esta sociedad envuelta en adicciones y evasiones de todo tipo, drogas, comida, casinos, etc.? ¿Qué puedo aportar ante el vacío espiritual tan grande que vive nuestra gente? ¿Cómo debo intervenir en esta cultura que nos va ahogando el espíritu? ¿Cómo puedo animar a esta sociedad con tanta desconfianza y miedo a todo y a todos? ¿Cómo puedo promover el espíritu comunitario cuando parece que todos quieren replegarse en el individualismo? ¿Qué debo hacer para incentivar la capacidad de reflexión y de vivir en profundidad? ¿Qué debo hacer para que la política vuelva a ser para el bien común?

TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS DURANTE LA SEMANA:

1.      Piensa que la mejor ayuda que puedes dar a las misiones de la Iglesia por el ancho mundo – además de una aportación económica y de unas oraciones – es realizar bien la misión particular que Dios te ha asignado aquí…

¿Cómo estoy cumpliendo esta misión?

(¿Sé cuál es esta misión para la que Dios me tiene aquí y ahora?)

2.      En los momentos en que hables con tu Amigo Jesús a lo largo de esta semana, conversa sobre tus compromisos misioneros y comunitarios…

GUIA: Expresamos nuestra fe en el Dios vivo y, de un modo especial este día, en Jesús, el Mesías, su Hijo. 

Creo en un solo Dios…

Nota litúrgica: El guía hace la oración inicial y final y las peticiones las van presentando los participantes.

Oremos a Dios Padre, por medio de Jesucristo, su Hijo, que se entregó por la salvación de todos: “Aquí estoy Señor, envíame”.

1. Para que los pastores y los fieles seamos para el mundo anuncio claro y sacramento eficaz de la salvación que Dios prepara a todos los pueblos.  Roguemos al Señor.

TODOS: “Aquí estoy Señor, envíame”.

2. Para que los hombres de todos los pueblos, religiones y culturas, en su esfuerzo por encontrar a Dios, descubran con gozo que el Señor no está lejos de cada uno de ellos.  Roguemos al Señor.

TODOS: “Aquí estoy Señor, envíame”.

3. Para que los pueblos que sufren por la pobreza, el hambre o las guerras obtengan un mayor desarrollo y gocen de la paz, y así puedan recibir con mayor facilidad el anuncio del Evangelio.  Roguemos al Señor.

TODOS: “Aquí estoy Señor, envíame”.

4. Para que los fieles de nuestra comunidad seamos “luz del mundo y sal de la tierra”, y así la gente que nos rodea – al ver nuestras buenas obras – dé gloria también al Padre del cielo.  Roguemos al Señor.

TODOS: “Aquí estoy Señor, envíame”.

GUIA: Señor Dios, que amas a todos los hombres y quieres que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, escucha nuestra oración y haz que el Evangelio de tu Hijo sea proclamado por todos los cristianos y recibido, con gozo, por todos los hombres de buena voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor.  Amén.

TODOS: Amén.

GUIA: Sintonizando nuestros corazones y nuestras voces, como discípulos misioneros, dirijámonos al Padre para pedirle que extendamos su Reino en nuestro mundo con el cumplimiento de su voluntad:

TODOS: Padre nuestro…

GUIA: Decimos juntos:

  “Creo, Jesús mío,
que estás real y verdaderamente en el Cielo
y en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas
y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma,
pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya te hubiese recibido,
Te abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti.” Amén.
 

GUIA: Hoy recordamos que somos miembros de una Iglesia “misionera” y, consecuentemente, que hemos de dar testimonio de Cristo en todas partes… ¡Que con nuestro empeño apostólico la fuerza del Evangelio pueda transformar a fondo nuestro entorno y el mundo entero!

Continuemos orando por los que aún no conocen a Dios y su proyecto salvador, también pidamos y apoyemos a los misioneros que, en nuestro nombre, predican en las periferias del mundo… Y esforcémonos por cumplir nuestras misiones concretas aquí y ahora.

Que la fuerza y la bendición de Dios nos acompañe, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. 

TODOS: Amén.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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