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Celebración de la Palabra ¿En dónde y con quiénes manifiesto el rostro festivo de mi fe?

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, para el…

XXVIII DOMINGO T.O.

Ciclo A, 11 de octubre de 2020.

DIOS NOS INVITA A QUE INVITEMOS A SU FIESTA

¿En dónde y con quiénes manifiesto el rostro festivo de mi fe?

Nota litúrgica: Estas líneas podrían ser meditadas con antelación por quien guiará la celebración y pueden inspirar sus comentarios e intervenciones durante la misma.

IDEAS PARA EL CELEBRANTE/GUÍA:

A la mayoría de las personas (sanas) nos gusta una buena celebración.  Un día en que podemos posponer nuestras ocupaciones y preocupaciones, gozar de la compañía de personas queridas y agradables y reír, cantar, bailar y ser felices.  El tener un día de fiesta y de auténtica alegría de vez en cuando es una bendición…

Esto es lo que Dios desea para todos nosotros.  Nos ha invitado a la felicidad sin límite y, como prenda de ello, nos invita ahora ya a esta celebración, banquete festivo con su Hijo Jesús y todos nuestros hermanos. 

Estamos aquí hoy en respuesta a la invitación de Jesús nuestro Señor, que a todos da la bienvenida a su banquete de Palabra y Alimento…  Todos estaban invitados, pero no todos se han acercado.  Algunos no se deciden a venir porque sienten que no les acogemos cordialmente o porque piensan que no son suficientemente buenos y dignos.  Otros ni se enteran de que están invitados.  Jesús nos pide que acojamos a todos y que hagamos los posibles para que se sientan con nosotros y con Él como en su propia casa…

¿Tomamos en serio y damos importancia a esta invitación? ¿Somos conscientes de que todos estamos invitados, incluso los débiles, los pobres y los tristes? Disfrutemos nuestra celebración…

GUIA: EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.

Todos: AMÉN.

GUIA: El Señor ha preparado para todos una fiesta con manjares exquisitos y vinos finos. Él enjugará las lágrimas de cada mejilla.

El Señor de nuestra alegría esté siempre con ustedes. 

Todos: Y con tu Espíritu.

En silencio, reconozcamos que, a veces, en lugar de las alegrías de una vida sencilla y honesta elegimos la tristeza del pecado.  Pidamos al Señor que nos perdone.  (Pausa)

•        Señor Jesús, tú nos ofreces la alegría del perdón, de la aceptación y del amor. 

TODOS:  Señor, ten piedad.

•        Cristo Jesús, tú viniste en el nombre del Padre a invitarnos a la fiesta de la boda eterna del Reino.

TODOS: Cristo, ten piedad.

•        Señor Jesús, tú invitas a tu fiesta de amor a los débiles y a los humildes junto con los fuertes y sanos.

TODOS: Señor, ten piedad.

GUIA: Ten misericordia de nosotros, Señor, y líbranos de la vergüenza y de la tristeza del pecado.  Guárdanos en tu amor bondadoso y llévanos a la vida eterna. 

TODOS: Amén.

GUIA: Dios Padre nuestro, venimos aquí para participar en la fiesta de Jesús, signo anticipado de la fiesta eterna que Tú has preparado para todos tus hijos.

Haz que aceptemos tu invitación y nos regocijemos contigo y con todos, para acogerlos con los brazos abiertos a las personas de diferentes lenguas y las naciones, pobres y ricos, fuertes y débiles.

Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo que contigo vive y reina, en la unidad del espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

TODOS: AMÉN.

Se ofrece un resumen de las lecturas para ayudar a quien guía y a quienes leerán a subrayar la parte primordial que ayude a descubrir su mensaje unitario. Pero, las lecturas han de leerse íntegramente durante la celebración.

Nota litúrgica: Se les pedirá a los lectores anunciar únicamente el libro de donde se toma la lectura. Ejemplo: Lectura del libro de los hechos de los apóstoles. Al finalizar cada lectura no se olvide decir: PALABRA DE DIOS. Y se responde: TE ALABAMOS SEÑOR. Y en el Evangelio, anunciar: Del Evangelio de según San Juan. Al finalizar decir: PALABRA DEL SEÑOR. Se contesta: GLORIA A TI SEÑOR JESÚS.

Isaías 25, 6-10a: En una visión esperanzadora, el profeta Isaías describe los tiempos mesiánicos como un banquete festivo, con abundancia de manjares suculentos y vinos generosos, en el que participarán alegres y gozosos todos los pueblos por la salvación que se nos ofrece…

Salmo 22, 1-6: El Señor es mi pastor, satisface todas mis necesidades y tiene misericordia conmigo… Me guía por el sendero justo y me unge para una misión…

Filipenses 4, 12-14. 19-20: Pablo, aunque se siente fortalecido por Dios en la adversidad, agradece a los filipenses que lo socorrieron generosamente en la cautividad y les recuerda que Dios proveerá las necesidades de ellos…

Mateo 22, 1-14: Jesús cuenta una tercera parábola a los sumos sacerdotes y ancianos: Un rey preparó un banquete de bodas para su hijo y los convidados declinaron su invitación para asistir, por eso, después de castigar a los primeros, extendió su invitación a todos… Aunque para participar en el banquete hay que vestirse de fiesta… ¿Tengo la actitud adecuada y la aptitud para participar en esta fiesta?

Nota litúrgica: Se puede ir leyendo esta reflexión y DETENERSE cuando aparezca una PREGUNTA o cuando se crea conveniente dialogar alguna IDEA.

Audio: Pbro. J. Jesús Suárez Arellano
[Nos encontramos en el mismo contexto que los dos domingos anteriores: Jesús “discutiendo” con los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo que le pedían una explicación por haber purificado el templo y que se negaban a reconocer la presencia e intervención de Dios en la misión del bautista y, obviamente, en la de Jesús mismo…

Las lecturas nos presentan un esquema parecido al del domingo pasado: Un cántico de Isaías reinterpretado por Jesús en el evangelio… Se continúa con el tema del rechazo, por parte de los líderes judíos, del proyecto salvífico ofrecido por Jesús y, como consecuencia, de la apertura de esta salvación/fiesta para todos los pueblos de la tierra… A la vez, es una advertencia a la naciente comunidad cristiana para no repetir los errores del pasado…]

Isaías describe la salvación integral y universal que Dios quiere ofrecer con la metáfora de una fiesta hermosa y abundante.  Para Isaías el banquete significaban los tiempos mesiánicos y para Jesús el Reino de Dios.  Procuremos situarnos en la época de los profetas y de Jesús… Una fiesta que incluya variedad y hartura de comida y bebida es más importante para quien pasa hambre todos los días; quienes en el día a día están empeñados en apenas sobrevivir gozarán inmensamente un día de descanso, convivencia, música, baile y deliciosos alimentos… La buena noticia para todos nosotros es que Dios, sin importar el estado en que nos encontremos o nuestras limitaciones, quiere saciar nuestras necesidades más profundas… ¿Soy de los que esperan con ansias esta fiesta de la fraternidad o ya me siento harto de todo?

Dios llama a todos, pero, cada uno es libre de aceptar o no su invitación… La respuesta que demos manifestará lo que realmente valoramos en la vida: nuestros intereses particulares (muchas veces superficiales) o las necesidades de la comunidad humana… Dios nos invita a todos, buenos y malos, porque está decidido a llenar su sala del banquete, no porque lo merezcamos… Mateo añade el detalle del hombre que no llevaba el traje de bodas tal vez para enseñarnos la importancia de ser congruentes: si decimos que somos cristianos, hemos de asumir compromisos con el cuerpo de Cristo que es la comunidad de creyentes…

¿A cuál fiesta me estará invitando Dios el día de hoy?

PARTAMOS DE NUESTRA EXPERIENCIA MERAMENTE HUMANA:

•        ¿Qué haces los fines de semana? ¿Qué haces en tus días libres y en tus vacaciones? ¿A dónde vas? ¿Con quién te juntas?

•        ¿Qué necesidades quieres cubrir con esas experiencias?

•        ¿En esta búsqueda de la “fiesta” logras conseguir lo que deseas y necesitas?

La fiesta descrita en la Palabra de este día implica que nos alegremos por lo que alegra a los demás hermanos y a Dios: la vida, la amistad, del amor, los logros, el crecimiento, etc.… ¿Me sé alegrar con y por los otros?

•        ¿Cómo quedo después de las fiestas en que participo? ¿Sé combinar los distintos elementos (comida, bebida, plática, baile…) de la fiesta?

•        ¿Los elementos humanos de la fiesta me sirven para mi Desarrollo Integral y, por tanto, Espiritual?

•        ¿La fiesta con la música, la convivencia, el paseo, la comida, la bebida, etc., me ayudan a conectarme con Dios y con mis prójimos?

•        ¿La vivencia de las fiestas cómo me deja? ¿Feliz, satisfecho y más cercano y capaz de compartir con mis prójimos? O, ¿termino mal por los descontroles que traigo en mi interior? ¿Termino disgustado, indigesto, peleado, con resaca, etc. por mis desajustes emocionales y mis excesos?

•        ¿Ayudo a hacer que la fiesta sea mejor para todos o soy de los que echan a perder la fiesta para los demás?

SUBAMOS A LOS NIVELES EMOCIONAL Y ESPIRITUAL:

•        Miremos atentamente el evangelio: ¿Qué razones internas llevaron a las personas a declinar la invitación a la fiesta del Rey? Tal vez por indiferencia o por falta de amor, por sentirse autosuficientes… ¿Qué les motivó a decir: “no quiero participar”?

•        ¿Estaban enojados contra el Rey?

•        Ahora, mírate a ti mismo: El Rey me quiere hacer a mí también una distinción, me quiere honrar y conceder un privilegio invitándome a la fiesta de su Reino… ¿por qué decirle que no? ¿Acaso quiero igualarme a Él? A veces, parecería que estoy despreciando al Rey, que es superior, por cosas mucho menos importantes… ¿Cuáles son mis pretextos para no participar en su fiesta con mis hermanos?

Estas reflexiones pretenden ayudarte, no sólo a vivir con más alegría y frutos, sino a compartir la invitación a la fiesta organizada por el Buen Pastor con otros hermanos que lo necesiten… ¿Quiero ser un repartidor de las invitaciones de Dios?

PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS, TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA LA SEMANA

1.      Responde, por escrito, lenta y sinceramente:

¿Me doy cuenta que la Vida es una fiesta? ¿Cómo la vivo? Si pienso que no, ¿qué me falta sanar o cultivar?

¿Cómo puedo vivir las fiestas a las que soy invitado o que organizo de tal forma que me ayuden a conectarme con el Reino de Dios?

¿Percibo que participar en la vida de la Iglesia también es una fiesta? ¿Acepto colaborar alegremente en ella o me rehúso? ¿Qué razones tengo para una respuesta o para la otra?

2.      Platica con tu Amigo Jesús sobre lo que vas descubriendo en tu vida a la luz de la palabra de este domingo, en relación a:

•        Lo que realmente es importante en la vida y lo que no lo es…

•        Que no puedes trabajar sólo en ganar tu cielo particular olvidándote quienes sufren a tu alrededor…

•        Tu empeño en hacer de tu vida una fiesta para los que viven o se encuentran contigo…

•        La forma en que estás recuperando y cultivando tu alegría por participar en la vida de la iglesia…

•        Cómo le haces para manifestar un rostro auténticamente feliz por estar, junto con otros hermanos, en su seguimiento…

GUIA: Expresamos nuestra fe en el Dios vivo y, de un modo especial este día, en Jesús, el Mesías, su Hijo. 

Creo en un solo Dios…

Nota litúrgica: El guía hace la oración inicial y final y las peticiones las van presentando los participantes.

Encomendemos al Señor a todos los que encontramos en las encrucijadas de nuestra vida, para que ellos también puedan oír y aceptar la invitación a la mesa del Señor.  Oremos así:

Señor, sé nuestra vida y alegría.

1.      Para que el Señor reúna a todos los pueblos en la fiesta común de su Reino a su nombre.  Roguemos al Señor.

TODOS: Señor, sé nuestra vida y alegría.

2.      Para que los cristianos irradiemos alegría y esperanza por seguir el proyecto de Jesús en nuestras vidas y, así, propiciemos una fiesta de felicidad para otros.  Roguemos al Señor.

TODOS: Señor, sé nuestra vida y alegría.

3.      Para que el Señor, que destruye la muerte, dé consuelo y fortaleza a los que lloran la pérdida de sus seres queridos.  Roguemos al Señor.

TODOS: Señor, sé nuestra vida y alegría.

4.      Para que las comunidades aisladas y sin la presencia de sacerdotes ministeriales, puedan experimentar y nutrirse de la comunión con la Iglesia, cuerpo de Cristo, con diferentes medios.  Roguemos al Señor.

TODOS: Señor, sé nuestra vida y alegría.

5.      Para que en la eucaristía y la caridad el Señor sea la alegría y el vínculo entre todas las comunidades cristianas.  Roguemos al Señor.

TODOS: Señor, sé nuestra vida y alegría.

GUIA: Señor, ¡qué bueno es estar todos juntos contigo! Que nuestros corazones se desborden de alegría y nos hagan compartir unos con otros los dones con los que nos has enriquecido.  Por Jesucristo nuestro Señor. 

TODOS: Amén.

GUIA: Jesús también nos comparte a su Padre del cielo.  Hablémosle con confianza…

TODOS: Padre nuestro…

GUIA: Decimos juntos:

  “Creo, Jesús mío,
que estás real y verdaderamente en el Cielo
y en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas
y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma,
pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya te hubiese recibido,
Te abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti.” Amén.
 

GUIA: En esta celebración hemos estado atentos a la voz de Dios, hemos escuchado su palabra.

Pero ahora la invitación continúa en la rutina de nuestra vida diaria: en nuestras oraciones y esperanzas, y también en nuestros trabajos y afanes.

Aceptemos esta llamada, también cuando nos grita desde las necesidades de los pobres y humildes.

Para ello, que la bendición y protección de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y los acompañe siempre. 

TODOS: Amén.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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