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Celebración de la Palabra en familia: Pentecostés, oportunidad para revisar mi relación con Dios Espíritu

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, para el…

P E N T E C O S T É S,

Ciclo A, 31 de Mayo de 2020.

Tema general:

“PENTECOSTÉS, OPORTUNIDADPARA REVISAR MI RELACIÓN CON DIOS ESPÍRITU.

(¿Cómo el Espíritu de Dios me ayuda a descubrir, ampliar y alcanzar mis metas individuales y comunitarias?)

Audio: Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

 

Nota litúrgica: Estas líneas podrían ser meditadas con antelación por quien guiará la celebración y pueden inspirar sus comentarios e intervenciones durante la misma.

IDEAS PARA EL CELEBRANTE/GUÍA:

A todos nos gustaría tener el valor y la energía para realizar nuestros ansiados proyectos… Quisiéramos tener la libertad de amar más profundamente a Dios y a los hermanos… Desearíamos estar mucho más inspirados y ser dinámicos y creativos en la vida… Pero, la verdad, es que estamos muy condicionados o vacilamos mucho en nuestros esfuerzos…

Por otro lado, hemos escuchado que, en la vida, metafóricamente hablando, se nos presentan vientos impetuosos, tormentas y huracanes que sacuden casas y arrancan árboles de raíz…

Hoy celebramos la acción de un viento misterioso, que a veces se presenta violento y tempestuoso y otras suave y reconfortante: Estamos hablando de ese Espíritu aliento de Dios, el Espíritu Santo…

El Espíritu poderoso de Dios es tormenta de amor y valentía, es creativo, es renovador e inspirador y está dispuesto a realizar una renovación en nuestra vida para que seamos sus testigos de amor, perdón y reconciliación en el mundo…

Todo esto puede comenzar a suceder hoy porque es Pentecostés, es el día del Espíritu, el día en que el viento celestial renueva nuestro amor, el día en que el fuego divino nos trae alegría y libertad… ¿De dónde viene? ¿A dónde va y a dónde nos dirige?

Que hoy, en esta celebración, el Espíritu Santo de Dios traiga aire fresco a nuestros corazones, renueve nuestra fe y haga crecer visiblemente nuestra auténtica caridad…

1. INICIO DE LA CELEBRACIÓN

GUIA: EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.

Todos: AMÉN.

GUIA:  Todos hemos sido bautizados y bebimos de un mismo Espíritu.

Todos reciban el Espíritu Santo,

que Él esté siempre con ustedes.

Todos: Y con tu Espíritu.

2. ACTO PENITENCIAL.

GUIA: Nosotros, muchas veces, no hemos utilizado los carismas maravillosos que el Espíritu Santo continuamente nos ofrece.  Pidámosle a Dios que nos perdone bondadosamente y que abra nuestros corazones a los dones de su Espíritu.  (Pausa)

•       Señor Jesús: Alienta tu Espíritu sobre nosotros para impulsarnos a entendernos y acogernos, a apreciarnos y a apoyarnos mutuamente. 

Todos: Señor, ten piedad.

•       Señor Jesucristo: Alienta tu Espíritu sobre nosotros para unirnos en un mismo amor inventivo y creador.

Todos: Cristo, ten piedad.

•       Señor Jesús: Alienta tu Espíritu sobre nosotros para que nos libere de todos los miedos que nos paralizan y para que nos mueva a servir con alegría a Dios y a los hermanos.

Todos: Señor, ten piedad.

GUIA: Por tu gran bondad, Señor, perdona nuestros pecados, ábrenos al Espíritu de vida y amor y llévanos a la vida eterna.

TODOS: Amén.

3. ORACIÓN COLECTA:

GUIA: Oh Dios y Padre nuestro,

haz que el Espíritu Santo nos otorgue el don del ardor y del vigor cristianos;

que nos rejuvenezca y nos renueve como lo hizo en los tiempos de la Iglesia recién nacida.

Que se renueve nuestro amor y nuestra vida;

que nos traiga ternura y alegría junto con apertura y capacidad de acoger a todos;

que nos fortalezca con valentía para defender y apoyar todo lo que es recto y justo;

que nos una en su amor y nos lleve a ti.

Todo esto te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

TODOS: AMÉN.

4. LITURGIA DE LA PALABRA.

Se ofrece un resumen de las lecturas para ayudar a quien guía y a quienes leerán a subrayar la parte primordial que ayude a descubrir su mensaje unitario. Pero, las lecturas han de leerse íntegramente durante la celebración.

Nota litúrgica: Se les pedirá a los lectores anunciar únicamente el libro de donde se toma la lectura. Ejemplo: Lectura del libro de los hechos de los apóstoles. Al finalizar cada lectura no se olvide decir: PALABRA DE DIOS. Y se responde: TE ALABAMOS SEÑOR. Y en el Evangelio, anunciar: Del Evangelio de según San Juan. Al finalizar decir: PALABRA DEL SEÑOR. Se contesta: GLORIA A TI SEÑOR JESÚS.

Hechos 2, 1-11: Lucas, con imágenes usadas en la teofanía del Sinaí – viento, ruido, fuego – habla de una manifestación de Dios en Jerusalén para todos los pueblos… Fechada justamente en la fiesta del Pentecostés, día en el que los judíos renovaban su alianza, para subrayar que el Espíritu de Jesús ha sustituido a la antigua ley y trae la unidad al mundo dividido…

(Nota: no debemos confundir este texto con una crónica ya que el libro de los Hechos narra cinco “venidas” del Espíritu, además, sabemos que Él viene siempre…)

Salmo 103: Nos alegramos porque el Espíritu de Dios crea y hace vivir…

1 Corintios 12, 3-7. 12-13: El Espíritu nos hace reconocer a Jesús como Señor… Hay un solo Dios que se manifiesta en diversos carismas, ministerios y actuaciones para el bien común… Porque somos el Cuerpo de Cristo formado por Judíos y griegos, esclavos y libres que hemos bebido del mismo Espíritu…

Juan 20, 19-23: El domingo de Pascua al anochecer, Jesús traspasa la cerradura del miedo de los discípulos para llevarles su paz, alegrarlos por su resurrección e insuflarles el Espíritu Santo para hacer de ellos nuevas creaturas que lleven su perdón a todos…

5. REFLEXIÓN.

Nota litúrgica: Se puede ir leyendo esta reflexión y DETENERSE cuando aparezca una PREGUNTA o cuando se crea conveniente dialogar alguna IDEA.

Hoy, día de Pentecostés, es una buena oportunidad para recordar que el mundo entero, no sólo la Iglesia o cada uno individualmente, tiene necesidad del Espíritu de Dios, porque nos falta paz, armonía y amor en nuestras relaciones humanas y entre las naciones; carecemos de generosidad y solidaridad entre grupos y clases sociales; requerimos más respeto verdadero a la libertad de cada persona; es menester que haya mayor justicia y equidad; se requiere compasión auténtica; escasea la salud emocional y espiritual; necesitamos de la auténtica misericordia para vibrar con y atender las necesidades de nuestros prójimos; urge más respeto y cuidado por la creación y la vida humana; precisamos de esperanza en un futuro mejor e imaginación para construirlo; requerimos de auténtica amistad con Dios… Mirando el mundo a mi alrededor,

¿en qué noto que es urgente la acción del Espíritu de Dios pues vivimos como en los tiempos de la Torre de Babel y necesitamos entendimiento para superar las divisiones causadas por el pecado, el orgullo y el falso ego?

El Espíritu es Dios que se nos ofrece para dinamizar todo lo bueno que Él ya colocó en nosotros y todo lo que podemos llegar a ser… El Espíritu no es una dádiva que conseguiremos a fuerza de plegarias, no, Él ya está en nosotros… En el Evangelio de hoy queda claro que Jesús Resucitado insufla su Espíritu a sus discípulos como quien, realizando una nueva creación (parecida a aquella narrada en el libro del Génesis, cuando Dios sopló en las narices del muñequito de barro para insuflarle vida); el Espíritu es dado a ellos igual que se le dio a Jesús en aquel día de su bautismo, al inicio de su ministerio.  Es decir, los discípulos son re-creados y capacitados para su misión por el poder del Espíritu dado por Jesús…

Recordemos que la palabra “Espíritu” en la Biblia (tanto ruah en hebreo o pneuma en griego) es difícil de interpretar, significa algo así como viento o, más específicamente, el espacio en el que los seres vivos de nutren de vitalidad, en las Escrituras siempre se usa para describir una realidad inmaterial/divina que capacita al ser humano para poder realizar una misión especial que con sus débiles fuerzas no sería capaz de llevar a cabo… En el caso de Jesús, por señalar algunos puntos: fue concebido por el Espíritu, nació de Él, descendió sobre Él para ungirlo al inicio de su ministerio público, lo conducía, etc.  No se entendería la vida y obra de Jesús sin la acción del Espíritu (Santo) y, tampoco entenderíamos al Espíritu y al Padre ni la relación que existe entre ellos y de ellos con nosotros sin la revelación que Jesús nos ha compartido de su propia vivencia (Tal vez por esto, después del Pentecostés celebraremos las fiestas de la Santísima Trinidad y del Corpus Christi)…

¿Siento la presencia del Espíritu en mi vida? ¿Cómo me relaciono con Dios Espíritu? ¿Cómo lo descubro cada día actuando en mi vida? ¿Cómo experimento sus mociones?

Lo que nos queda claro al meditar las lecturas de hoy es que, gracias a la presencia y acción de Espíritu Divino, algo nuevo comienza: el Espíritu vive en todos (hoy San Pablo dice que “todos hemos bebido del mismo Espíritu”) y capacita a cada individuo – más allá de lo físico y sensorial, de lo limitado e inconsistente, de los temores y tristezas – para que en su desarrollo individual alcance metas más altas y se pueda entregar con mayor libertad, seguridad, paz y gozo a su misión en favor de la comunidadAsí nace la comunión en el Cuerpo de Cristo…

¿Me descubro como ser espiritual que no puedo conformarme persiguiendo metas sólo biológicas, psicológicas, económicas o intelectuales? ¿Cuáles son mis metas espirituales? ¿De qué maneras concretas el Espíritu me saca de mi individualismo y me invita trabajar para el bien común? ¿Cómo describo el estilo de vida espiritual que quiero vivir?

Hay un detalle que vale la pena resaltar: el Espíritu viene no sólo para los apóstoles, sino para los discípulos, es decir para todos los que quieren seguir a Jesús… (Incluso, el Espíritu puede inspirar a hombres de buena voluntad aunque no sean creyentes, porque el Espíritu sopla donde quiere)… No es un don para un pequeño grupo selecto, sino que es dado a todos para la edificación mutua…

¿Cómo me doy cuenta que el Espíritu es el alma que compartimos todos en la Iglesia? ¿Me dejo conducir por ese Espíritu de comunión?

Finalmente, queda bastante claro que el Espíritu trabaja para que todos podamos comprender las maravillas de Dios y entendernos los unos a los otros… Y EL ÚNICO LENGUAJE QUE TODOS ENTENDEMOS ES EL DEL AMOR… El amor es el lenguaje de Dios y es el único lenguaje que hará de todos nosotros un único cuerpo, el de Cristo…

¿En qué se nota que sé “hablar” el lenguaje del amor, del cuidado, de la ternura y de la comunión?

TE PROPONEMOS QUE TODOS LOS DÍAS DE ESTA SEMANA LE PIDAS A DIOS PADRE QUE:

1.     Responde por escrito las siguientes preguntas:

•       ¿En qué noto cuando me comporto como una persona terrenal o cuando me comporto como una persona espiritual?

•       ¿En qué momentos y circunstancias descubro que mi espíritu está unido al Espíritu de Dios?

•       ¿En qué momentos de mi historia personal le he permito al Espíritu de Dios que mejore mi vida?

•       ¿Hacia dónde me está conduciendo hoy el Espíritu Santo?

2.     A lo largo de esta semana, inspira tu oración con la secuencia de Pentecostés.  Subraya las palabras o frases que te toquen más profundamente, habla con Dios Espíritu y ve escribiendo tus hallazgos…

“Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo.

Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas;

fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas

y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos.

Mira el vacío del hombre, si tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado,

cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas,

infunde calor de vida en el hielo, doma el espíritu indómito,

guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones, según la fe de tus siervos; por tu bondad y tu gracia,

dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno”.

6. ORACIÓN DE LOS FIELES.

Nota litúrgica: El guía hace la oración inicial y final y las peticiones las van presentando los participantes.

GUIA: Roguemos a Dios Padre que derrame sobre nosotros y sobre el mundo entero el Espíritu de audacia y de unidad. Y digámosle:

TODOS: Que tu Santo Espíritu renueve la faz de la tierra.

1.     Sobre las iglesias locales esparcidas por toda la tierra, sobre las comunidades con mil rostros, sobre los cristianos diseminados por todo el ancho mundo, Señor: derrama tu Espíritu.

TODOS: Que tu Santo Espíritu renueve la faz de la tierra.

2.     Sobre el Papa y los pastores de las Iglesias: sobre obispos y sobre sacerdotes, sobre los religiosos y sobre todos aquellos que tienen un ministerio de servicio, Señor: derrama tu Espíritu. 

TODOS: Que tu Santo Espíritu renueve la faz de la tierra.

3.     Sobre los cristianos perseguidos por su fe, sobre los que dudan, vacilan o flaquean, sobre todos los que buscan a Dios y esperan al Espíritu Consolador, Señor: derrama tu Espíritu. 

TODOS: Que tu Santo Espíritu renueve la faz de la tierra.

4.     Sobre los que oprimen a sus hermanos, sobre los que ostentan posiciones de poder, sobre los que son y se sienten marginados y esclavizados, y también sobre los que se sienten liberados, Señor: derrama tu Espíritu.

TODOS: Que tu Santo Espíritu renueve la faz de la tierra.

5.     Sobre los que extienden y proclaman el evangelio, sobre aquellos cuya misión es perdonar pecados, sobre aquellos atrapados por los cepos de sus vicios y pasiones, Señor: derrama tu Espíritu.

TODOS: Que tu Santo Espíritu renueve la faz de la tierra.

6.     Sobre todos los que estamos reunidos aquí, ahora, en tu nombre, sobre aquellos que han abandonado nuestra comunidad, sobre todos los bautizados, Señor: derrama tu Espíritu. 

TODOS: Que tu Santo Espíritu renueve la faz de la tierra.

GUIA: Por todos nosotros te rogamos, Señor, Dios nuestro. Envía tu Espíritu a cada uno de nosotros y que Él nos inflame con su amor siempre, todos los días de nuestra vida, y por los siglos de los siglos.

TODOS: Amén.

7. PADRE NUESTRO.

GUIA: No podemos llamar “Padre” a Dios sino por el Espíritu de Jesús, que clama desde lo más íntimo de nosotros.

Movidos por este Santo Espíritu, digamos ahora con total confianza la oración que Jesús mismo nos enseñó:

TODOS: Padre nuestro…

8. COMUNIÓN ESPIRITUAL.

GUIA: Decimos juntos:

“A tus pies me postro, ¡oh Jesús mío!, y te ofrezco el arrepentimiento de mi corazón contrito, que se hunde en la nada, ante tu santa Presencia. Te adoro en el Sacramento de tu amor, la inefable Eucaristía, y deseo recibirte en la pobre morada que te ofrece mi alma. Esperando la dicha de la comunión sacramental, quiero poseerte en espíritu. Ven a mí, puesto que yo vengo a ti, ¡oh mi Jesús!, y que tu amor inflame todo mi ser en la vida y en la muerte. Creo en ti, espero en ti, te amo”.

9. ORACIÓN FINAL

GUIA: Dios y Padre nuestro,

Hemos escuchado a tu Hijo Jesús que gratuitamente nos ha alimentado su Palabra

y con el Pan de Vida,

que el Espíritu Santo sea el fuego que haga arder nuestros corazones

y nos sacuda para salir de nuestra indiferencia;

haz, Señor, que tu Espíritu nos urja y nos impulse a llegar a ser, los unos para con los otros, como sabroso alimento que rejuvenezca y edifique a nuestros hermanos en su camino hacia ti.

Todo esto te lo pedimos en nombre de Jesucristo, el Señor.

TODOS: AMÉN.

10. CONCLUSIÓN.

GUIA: El aliento del Espíritu de Dios acaba de ser derramado sobre nosotros…

Que Él nos mueva a arriesgarnos con valentía en nuestra entrega a los hermanos.

Que nos dé el valor para transformarnos a nosotros mismos y a la Iglesia.

Que lleguemos a ser para todos signos vivientes de la presencia bondadosa de Dios…

Nota litúrgica: En la petición de BENDICIÓN, el guía solo se santigua, NO DA LA BENDICIÓN como sacerdote.

Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

TODOS: Amén.

Vayamos en paz y que el Espíritu Santo mantenga nuestros corazones ardiendo siempre con el amor de Dios.

TODOS: Demos gracias a Dios.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

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