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Celebración de la Palabra en familia: Todos los Santos

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, para el…

XXXI Domingo T.O

TODOS LOS SANTOS

TODOS SOMOS TRISTES/PECADORES

LLAMADOS A SER FELICES/SANTOS

Nota litúrgica: Estas líneas podrían ser meditadas con antelación por quien guiará la celebración y pueden inspirar sus comentarios e intervenciones durante la misma.

IDEAS PARA EL CELEBRANTE/GUÍA:

Con motivo de la celebración de Todos los Santos, preguntémonos: ¿Qué idea tenemos de los santos? ¿Son para nosotros como soñadores idealistas, fuera de todo contacto con el mundo y con la gente, pasivos y tristones como sus estatuas?

La liturgia de hoy nos cuenta una historia diferente.  Los Santos son gente ordinaria como nosotros, con la misma carne y sangre que nosotros.  Pero tuvieron la valentía de hacer las cosas ordinarias de la vida a la manera extraordinaria de Cristo, de quien toman su valor… Ellos nos animan con su serena amabilidad, su integridad, su entrega a Dios y a sus hermanos, trabajando con amor incansable por la justicia, la verdad y la paz…

Pidámosle al Señor, que está aquí con nosotros, la fuerza para seguirlo como ellos lo hicieron…

GUIA: EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.

Todos: AMÉN.

GUIA: Para todos ustedes, amados de Dios y llamados a ser santos,

gracia y paz de Dios nuestro Padre y de Jesucristo el Señor.

Su amor y su paz estén siempre con ustedes. 

Todos: Y con tu Espíritu.

¿Creemos realmente que nosotros, pecadores, estamos llamados a ser santos? Examinémonos ante el Señor.  (Pausa)

•        Señor, tú nos dices: “Bienaventurados los pobres de espíritu.”  Te hemos escuchado, pero es difícil hacer lo que nos dices.  Por nuestra auto-suficiencia y egoísmo… 

TODOS:  Señor, ten piedad.

•        Cristo Jesús, tú nos dices: “Bienaventurados los misericordiosos.”  Pero muchas veces somos insensibles ante las miserias de los otros.  Por nuestra dureza de corazón y falta de interés…

TODOS: Cristo, ten piedad.

•        Señor, tú nos dices: “Bienaventurados los pacíficos”.  Nosotros no compartimos fácilmente la paz del perdón y del servicio comprometido.  Por nuestra soberbia, rencor y violencia…

TODOS: Señor, ten piedad.

GUIA: Ten misericordia de nosotros, Señor, perdona nuestros pecados.  Danos el valor para vivir tu evangelio y llévanos a la vida eterna.

TODOS: Amén.

GUIA: Oh Dios, por medio de tus santos nos inspiras nuevas esperanzas en el futuro del mundo y de la gente.  Haz que nos percatemos, Señor, de que, con tu fuerza, hasta nuestros sueños más atrevidos pueden hacerse realidad e, incluso, pueden ser superados.  Que la justicia, la paz y el amor sean para nosotros valores por los que valga la pena vivir y morir, y que, un día, tú corones tu propio trabajo en nosotros.  Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. 

TODOS: AMÉN.

Se ofrece un resumen de las lecturas para ayudar a quien guía y a quienes leerán a subrayar la parte primordial que ayude a descubrir su mensaje unitario. Pero, las lecturas han de leerse íntegramente durante la celebración.

Nota litúrgica: Se les pedirá a los lectores anunciar únicamente el libro de donde se toma la lectura. Ejemplo: Lectura del libro de los hechos de los apóstoles. Al finalizar cada lectura no se olvide decir: PALABRA DE DIOS. Y se responde: TE ALABAMOS SEÑOR. Y en el Evangelio, anunciar: Del Evangelio de según San Juan. Al finalizar decir: PALABRA DEL SEÑOR. Se contesta: GLORIA A TI SEÑOR JESÚS.

Apocalipsis 7, 2-4. 9-14: San Juan nos narra una visión esperanzadora: Dios protegerá a sus siervos que superen la gran tribulación por la sangre de Cristo… Ciento cuarenta y cuatro mil de las doce tribus de Israel y una incontable multitud de todas las naciones, razas y lenguas…

Salmo 23: ¿Quiénes pueden subir a la presencia del Señor? Los inocentes, puros y que confían sólo en Dios…

1 Juan 3, 1-3: El Padre nos ama, nos ha hecho sus hijos y nos hará semejantes a Él pues lo veremos tal cual es.  Esta esperanza nos purifica…

Mateo 5, 1-12a: Jesús, sentado en el monte, propone a la multitud y a sus discípulos nueve vías paradójicas para alcanzar la auténtica felicidad: las bienaventuranzas…

Nota litúrgica: Se puede ir leyendo esta reflexión y DETENERSE cuando aparezca una PREGUNTA o cuando se crea conveniente dialogar alguna IDEA.

Audio: Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

¿QUÉ CELEBRAMOS HOY?

Hoy es un día para reflexionar en la santidad.  No sólo en la santidad de la incontable multitud que ya está en el cielo después superar las grandes tribulaciones de este mundo.  Tampoco sólo en la santidad de los santos y beatos oficiales.  Es un día para reflexionar en la santidad a la que Dios, con inmenso e incondicional amor, nos llama a todos…

Hoy celebramos la bondad que existe en el mundo un poco por todos lados.  Es un día de alegría por el bien y la Vida plena que se desarrolla a nuestro alrededor y celebramos la santidad de Dios, el único santo, que toca con su amor la vida de todos nosotros para hacernos más humanos al desarrollar este don divino que ha puesto en nuestro interior…

Este tema es amplísimo, así que, sin el afán de la precisión teológica o de ser exhaustivos, ofrecemos algunos puntos para iniciar una reflexión personal y un diálogo grupal sobre nuestra vocación a la santidad.

¿QUÉ NO ES Y QUÉ SÍ ES LA SANTIDAD?

No es perseguir la perfección (sea lo que sea que esto signifique) anulando los sentidos, los sentimientos, la inteligencia y la voluntad… La santidad no es fruto de la perfección moral buscada por sí misma…

La santidad surge cuando alguien se descubre profunda y gratuitamente amado por Dios, vive ese amor y lo comparte… Ahí es donde comenzará a perfeccionar sus opciones y actitudes vitales para aceptar el amor, amarse y amar/servir mejor a sus hermanos transformando la realidad…  ¿Cómo alguien se hace santo? ¿Qué implica para mí ser santo?

¿CÓMO ES QUE LOS SANTOS NOS AYUDAN?

Muchas personas creen que los santos sirven sólo para protegernos, solucionar nuestros problemas cotidianos e interceder por nosotros ante Dios… Eso es verdad en parte, pero, no del todo, pues el Señor no hace caso sólo a unos cuantos privilegiados, de hecho Él ya sabe lo que necesitamos aún antes de pedírselo (Jn 16, 26-27).  Y, por supuesto, Él quiere dialogar amorosamente también con cada uno de nosotros…

Estudiando y meditando la vida (y los escritos) de los santos, podemos encontrar pistas sobre cómo ellos descubrieron el amor incondicional de Dios y sobre cómo ellos fueron transformando su vida para hacerlo presente a sus hermanos…

Su santidad debe animarnos a ser santos nosotros…

Creemos Que en la Iglesia existe la “comunión de los santos”, es decir, que todos estamos en común-unión: quienes aún estamos en este mundo (la iglesia militante), estamos en comunión con quienes ya están en el purgatorio (la iglesia purgante) y con quienes ya están en el cielo (iglesia triunfante).  Todos, cada uno con su situación y singularidad, formamos un solo cuerpo en el que compartimos los bienes espirituales para ayudarnos unos a otros a alcanzar la santidad.  Nuestros hermanos que ya alcanzaron la gloria mantienen lazos de amor y comunión con nosotros, por eso nos pueden ayudar a profundizar el amor/caridad entre nosotros y así podamos progresar en la comunión y enriquecer nuestra misión de transformar las estructuras temporales, mediante el trabajo conjunto con nuestros hermanos… ¿Cómo el ejemplo de los santos me ayuda a ser santo?

¿QUIÉN PUEDE ENTENDER Y VIVIR LAS BIENAVENTURANZAS?

Es interesante que el día de la fiesta de todos los santos la iglesia nos proponga meditar y aplicar el evangelio de las bienaventuranzas… Para entender estos consejos de nuestro amigo Jesús es necesario ir contra la corriente; no pensar según la mayoría, sino según Dios…

Los seguidores de Jesús deberíamos distinguirnos del resto de los mortales…

Preguntémonos sobre lo que creemos que realmente nos hace felices… y démonos cuenta cómo intentar conseguir esto ocupa nuestro tiempo y energías.  Pero, ¿eso nos hace plenos como Dios quiere?  Porque, según el evangelio, la verdadera dicha no está en la posesión de cosas materiales ni en el control sobre las personas o el placer desmedido, sino en descubrir que, aún en las peores situaciones, Dios nos hace crecer y servir alegremente…

El mundo de hoy necesita ver el rostro de Jesús en las personas que viven y trabajan felices haciendo presente el espíritu de las bienaventuranzas:

1.      Personas «pobres de espíritu» y de corazón sencillo, que actúan sin prepotencia ni arrogancia, sin riquezas ni esplendor, sostenidas por la autoridad humilde de Jesús.  De ellas es el reino de Dios.

2.      Personas que «lloran» con los que lloran y sufren al ser despojados de privilegios y poder, pues podrán compartir mejor la suerte de los perdedores y también el destino de Jesús.  Un día serán consolada por Dios.

3.      Personas que renuncian a imponerse por la fuerza, la coacción o el sometimiento, practicando siempre la mansedumbre de su amigo Jesús.  Heredarán un día la patria prometida.

4.      Personas que tienen «hambre y sed de justicia» dentro de sí mismas y para el mundo entero, pues buscarán su propia conversión y trabajarán por conseguir una vida más justa y digna para todos, empezando por los últimos.  Su anhelo será saciado por Dios.

5.      Personas compasivas que renuncian al rigorismo y prefieren la misericordia antes que los sacrificios, pues acogerán a los pecadores y no les ocultarán la Buena Noticia de Jesús.  Ellas alcanzarán la misericordia de Dios.

6.      Personas de «corazón limpio» y conducta transparente, que no encubren sus pecados ni promueven el secretismo o la ambigüedad, pues caminarán en la verdad de Jesús.  Un día verán a Dios.

7.      Personas que «trabajan por la paz» y luchan contra las guerras, que unen los corazones y siembran concordia, pues contagiarán la paz de Jesús que el mundo no puede dar.  Ellas serán hijas de Dios.

8.      Personas que sufren hostilidad y persecución a causa de la justicia sin rehuir el martirio, pues sabrán llorar con las víctimas y conocerán la cruz de Jesús.   De ellas es el reino de Dios.

¿Me siento llamado a este tipo de santidad comprometida con la solidaridad y la transformación del dolor propio y ajeno? ¿Creo que puedo vivir el espíritu de las bienaventuranzas en mi vida de todos los días? ¿Me hace feliz lo que Dios quiere que me haga feliz?

PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS, TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA LA SEMANA:

1.      Lee la exhortación apostólica Gaudete et exultate del papa Francisco.  Medítala.  Haz un resumen.  ¿Qué has aprendido? ¿Cómo lo aplicas a tu vida?

2.      En tu oración de esta semana, pide a Jesús:

•        Que te haga experimentar profundamente el amor de Dios.

•        Que te conceda cultivar las actitudes de pobreza, sencillez, pureza, solidaridad, mansedumbre, justicia, misericordia, concordia, espíritu de sacrificio, etc., que te ha enseñado en este evangelio.

•        Que seas capaz de vivir la auténtica felicidad que Él desea para ti.

GUIA: Expresamos nuestra fe en el Dios vivo y, de un modo especial este día, en Jesús, el Mesías, su Hijo. 

Creo en un solo Dios…

Nota litúrgica: El guía hace la oración inicial y final y las peticiones las van presentando los participantes.

GUIA: Nos llamamos hijos de Dios y eso es precisamente lo que somos. Oremos, pues, a Dios, nuestro Padre, con toda confianza y amor, y digámosle:

Padre santo, escúchanos.

1.      Por todos los hombres y mujeres de la tierra, para que su amistad, amor y felicidad sea un signo y un anticipo de la felicidad eterna que tú quieres concedernos a todos.  Roguemos al Señor.

Padre santo, escúchanos.

2.      Por todas las Iglesias cristianas, para que crezcan en solidaridad y se acerquen unas a otras en reconciliación y unidad.  Roguemos al Señor.

Padre santo, escúchanos.

3.      Por los que sufren por la pobreza, calamidades naturales, desgracias, injusticia y persecución, para que estén convencidos de que Cristo está de su lado.  Roguemos al Señor.

Padre santo, escúchanos.

4.      Por los que no tienen el valor suficiente para romper con la tentación y el pecado, y por los que no se comprometen a seguir el evangelio de Cristo, para que los santos les inspiren.  Roguemos al Señor.

Padre santo, escúchanos.

5.      Por nosotros, para que construyamos la comunidad y para que las semillas de santidad crezcan en nuestros corazones y en nuestras obras.  Roguemos al Señor.

Padre santo, escúchanos.

6.      Por nuestros queridos fieles difuntos, para que descansen seguros en el amor y la alegría del Señor, contemplándolo tal cual es.  Roguemos al Señor.  Padre santo, escúchanos.

GUIA: Señor Dios nuestro, tú quieres que alcancemos la verdadera felicidad por el camino de las bienaventuranzas.  Llena nuestra vida de cada día con tu presencia salvadora.  Indúcenos a buscar la dicha que es auténtica y que dura hoy, mañana y por los siglos de los siglos.

TODOS: Amén.

GUIA: Dios ha colmado nuestros corazones con gran amor.  Él nos llama hijos suyos, y esto es ciertamente lo que somos.  Así con Jesús podemos llamarlo “Padre” en verdad:

TODOS: Padre nuestro…

GUIA: Decimos juntos:

  “Creo, Jesús mío,
que estás real y verdaderamente en el Cielo
y en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas
y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma,
pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya te hubiese recibido,
Te abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti.” Amén.
 

GUIA: Los santos que hoy están gloriosos en el cielo eran gente como nosotros, débiles, con nuestros mismos defectos, sólo que ellos no se conformaron con la mediocridad y la rutina, sino que vivieron sus vidas de forma más audaz y valerosa, haciendo vida los valores del evangelio que hoy meditamos…

Nosotros estamos llamados a la misma santidad a la que Dios les llamó a ellos.

Que sepamos responder a su llamado con nuestro esfuerzo y su bendición:

La bendición de Dios todopoderoso Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y los acompañe siempre. 

TODOS: Amén.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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