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Celebración de la Palabra: La relación con nuestro Abbá, nos sana y nos transforma

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, para el…

ORDINARIO 5

¿Mi práctica de oración está bien
orientada?

Nota litúrgica: Estas líneas podrían ser meditadas con antelación por quien guiará la celebración y pueden inspirar sus comentarios e intervenciones durante la misma.

IDEAS PARA EL CELEBRANTE/GUÍA:

Hoy se nos recuerda una que hay mucho dolor en el mundo, pero que no
debemos desesperarnos pues Dios ayuda a remediarlo o a asumirlo. Jesús curo a muchos enfermos y oprimidos por el mal. Y, a partir del ejemplo de Cristo, sus seguidores hemos de hacernos débiles con los débiles…
Ciertamente, cargamos cruces por la vida, pero Dios nos creó para ser felices.
No siempre vemos la razón de nuestra miseria y sufrimiento y no siempre se puede resolver todo, pero, si confiamos en Dios, descubriremos el sentido y la finalidad de estas situaciones… Vemos cómo Jesús curaba a algunos, pero no a todos y cómo la gente lo buscaba interesada en soluciones rápidas, pero él sabía que había venido para una misión más universal y completa…
Pidamos a nuestro Salvador que nos ayude a superar nuestras angustia y que vivamos su “nueva” doctrina para que seamos serviciales con todos,
especialmente con quienes sufren desgracias insolubles…


GUIA: EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.
Todos: AMÉN.
GUIA: En esta celebración alabemos al Señor, porque es bueno; él cura a los desolados y venda todas sus heridas.
Jesús, el maestro y sanador, esté con todos ustedes.
Todos: Y con tu Espíritu.
GUIA: En silencio, reconozcamos que muchas veces no hemos sido capaces de soportar el dolor y la miseria propios y ajenos, ni mucho menos de encontrarle algún beneficio al sufrir. Pidamos perdón a Dios y unos a otros. (Pausa)
• Señor, Jesús, tú supiste comprender y ser solidario con los sufrientes y
trabajar sin descanso para sanarlos y liberarlos del mal mientras predicabas tu evangelio.
TODOS: Señor, ten piedad.
• Cristo Jesús, tú nos enseñaste a hacernos débiles con los débiles para
acercarlos a ti.
TODOS: Cristo, ten piedad.
• Señor Jesús, tú nos sanas integralmente para que podamos dedicarnos,
como tú, a servir a los demás.
TODOS: Señor, ten piedad.
GUIA: Ten misericordia de nosotros, Señor, y fortalécenos para que no sólo no nos desesperemos ante el dolor y el mal, sino que podamos ser solidarios y amorosos con los más débiles de nuestros hermanos haciendo vida tu doctrina y, cuando llegue nuestro momento, llévanos a la vida eterna.
TODOS: Amén.
GUIA: Oh Dios bondadoso, cuando gritemos crispados de dolor por el mal, el
cansancio o la enfermedad, fortalécenos con la certeza de que tú nos amas por encima de todo. Y haz que comprendamos que también podemos encontrarte en nuestros sufrimientos y que podamos aprender a ser comprensivos y solidarios con quienes más sufren para llevarlos a ti.
Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
TODOS: AMÉN.
Se ofrece un resumen de las lecturas para ayudar a quien guía y a quienes leerán a subrayar la parte primordial que ayude a descubrir su mensaje unitario. Pero, las lecturas han de leerse íntegramente durante la celebración.

Nota litúrgica: Se les pedirá a los lectores anunciar únicamente el libro de donde se toma la lectura. Ejemplo: Lectura del libro de los hechos de los apóstoles. Al finalizar cada lectura no se olvide decir: PALABRA DE DIOS. Y se responde: TE ALABAMOS SEÑOR. Y en el Evangelio, anunciar: Del Evangelio de según San Juan. Al finalizar decir: PALABRA DEL SEÑOR. Se contesta: GLORIA A TI SEÑOR JESÚS.


Job 7,1-4. 6-7: Job, probado duramente, reconoce su profundo dolor y
fragilidad de la vida… Como un hombre de fe, busca un sentido a tanto
sufrimiento…
Salmo 146: El Señor sana los corazones quebrantados y venda las heridas,
sostiene a los débiles…
1 Corintios 9, 6-19. 22-23: Pablo confiesa que la misión que ha recibido es
predicar el evangelio. Por eso, se ha hecho débil con los débiles y se ha hecho cercano a todos, para ganarlos… Y su paga es dar a conocer el evangelio y participar de sus bienes…
Marcos 1, 29-39: Jesús enseñaba, predicaba, curaba enfermos de diversos
males y expulsaba demonios… La suegra de Pedro nos enseña que la
verdadera sanación se mide por el servicio… Jesús encuentra en la oración
solitaria la orientación y la fuerza para realizar su verdadera misión sin caer en las tentaciones del éxito fácil o el conformarse con dar gusto a las personas que lo intentan retener por sus intereses egoístas…

Nota litúrgica: Se puede ir leyendo esta reflexión y DETENERSE cuando aparezca una PREGUNTA o cuando se crea conveniente dialogar alguna IDEA.

Audio: Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

[Los evangelios no son sólo narraciones cronológicas sino teología narrativa.
Nosotros, aproximadamente a veinte siglos y miles de kilómetros de distancia, tenemos que ser capaces de ubicarnos en el contexto en el que se proclamaron por primera vez para luego poder “traducirlos” a nuestro tiempo y cultura.
La perícopa de hoy forma un todo con la del domingo anterior. Recordemos
que se nos está dibujando, con muy pocas pinceladas, el estilo de enseñanza/predicación con “liderazgo” y de actuación poderosa de Jesús
venciendo al mal en un día ordinario de ministerio. Jesús enmarca este día de trabajo entre dos momentos de oración: uno comunitario, en la sinagoga, y otro en solitario, en “despoblado”, en la intimidad con su Abbá. En medio, lleva la salvación/liberación a todos los lugares donde las personas desarrollan su vida: a la sinagoga donde oran, a la casa donde conviven en familia y a la calle donde trajinan y laboran…
Jesús fortalece la débil vida de la suegra de Pedro para que pueda ser como
él, o sea, dedicarse a servir (diakonei) o, lo que es lo mismo, seguirlo…
Al principio de este evangelio, como en los otros tres, podemos percibir que
Jesús tiene fama y éxito con “todos” los que lo buscan porque curaba y liberaba de los malos espíritus, pero, luego, cuando descubre que no todos sus problemas les serán solucionados y que deberán comprometerse a asumir el nuevo estilo de vida y la espiritualidad del joven maestro, lo abandonará progresivamente… Es importante notar que Jesús no se deja manipular ni cae en la tentación de hacerse el indispensable o ser el “bueno” de la película, por el contrario, invita a sus seguidores a continuar en libertad: “vamos a otros lugares a predicar, pues para eso he venido”…]


Jesús, según vemos en el evangelio de hoy, tiene un proyecto de vida que va
realizando en diferentes lugares: anuncia la Palabra de Dios, sana y expulsa el mal… Y este proyecto se va redefiniendo constantemente a la luz tanto de la realidad como de su práctica de oración. Él, como verdadero hombre, va
descubriendo el sentido de su vida y va respondiendo a lo que su Padre le va pidiendo… Va haciendo discernimiento… Y sigue disponible, sin dejarse
atrapar, para seguir sirviendo a quienes están atrapados por el
dolor/sufrimiento y/o por el mal… Él descubre que la predicación del evangelio no siempre coincide con las peticiones de la gente, muchas veces basadas en intereses egoístas. Incluso los discípulos parecen despistados e interesados en la popularidad de Jesús…

Hoy es un buen día para hacer una revisión de nuestras motivaciones para rezar y orar y, también, para descubrir sus límites, vicios y desviaciones. Por ejemplo, hemos de descubrir si con nuestra oración
• intentamos manipular a Dios poniéndolo al servicio de nuestras
necesidades o caprichos,
• es sólo repetitiva y no nos libera ni nos ayuda a trascender la vida,
• nos adormece para seguir igual,
• está conectada de nuestra vida y no le da soporte a nuestra identidad y
misión,

¿Tengo alguno de estos límites o desviaciones? ¿Qué quiero hacer al respecto?
Nuestra oración, comunitaria e individual, debe mejorar la relación filial que tenemos con Dios, nuestro Abbá, y a clarificar y/o purificar nuestra misión en la vida, así podremos transformar o trascender el mal en nosotros y a nuestro alrededor y, también, seguir a Jesús, nuestro amigo y hermano, sirviendo, como él, a nuestros hermanos con total libertad… ¿Tengo una buena y sana relación con mi Papá-Dios? ¿En qué áreas de mi vida me condiciona el dolor propio y/o ajeno? ¿Soy capaz de trascender lo que no puede cambiar? ¿Qué tan libre soy en relación a las peticiones justas o exigentes de mis prójimos?

TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA QUE TE ENCUENTRES
CON DIOS DURANTE LA SEMANA:

  1. Cada mañana, en oración (aunque sea breve o en movimiento) revisa tu agenda del día…
    Enlista los compromisos que debes cubrir.
    Piensa en cómo quieres realizarlos y los valores que quieres promover con cada actividad a lo largo de tu día…
    ¿Puedo con estas acciones promover el estilo de vida de Jesús, hacer el bien y liberar a las personas?
    ¿Cómo puedo ser libre de los condicionamientos que me he autoimpuesto o que me han impuesto otras personas?
    A lo largo del día ve platicando con Dios de estos puntos…
    Cada noche revisa si conseguiste tu misión con todas tus actividades…
  2. La actividad de Jesús consiste en “enseñar” y “curar”… Su anuncio
    propone una salvación integral y posible…
    Nosotros también podemos predicar, sanar y liberar a los demás con nuestras acciones, palabras, gestos, miradas, sonrisas…
    Revisa cómo sanas el dolor de las personas que van teniendo contacto contigo…
    ¿Qué hago con las personas sufrientes que se encuentran conmigo?
    Recuerda que hay palabras mágicas: te quiero, perdón, eres importante para mí, cuenta conmigo…
    ¿Soy consciente del efecto de estas palabras? ¿Las uso?
    Te proponemos que uses conscientemente 10 palabras “sanadoras” cada día…
    ¿Qué “acciones” sanadoras realizo cada día? ¿Puedo hacer algo más?
    Recuerda que no todo el mal y el dolor pueden ser “arreglados”… O que, al menos, no todo te corresponde o no puedes corregirlos tú… También recuerda que tomar conciencia de que algo no puede ser cambiado sino que debe ser simplemente aceptado ya es una manera de superarlo…
  3. Entrando más a tu persona… ¿Qué hago yo para curar mis dolores? ¿A
    qué o a quién acudo? ¿Me acerco a Dios para buscar su luz?
    Jesús encontraba sentido y fuerza en la oración… ¿Qué busco yo y qué
    encuentro al hablar amorosamente con Dios?
    Recomendamos que te capacites más en este tema. Tomando algún taller de oración (por ejemplo, del P. Ignacio Larrañaga) o leyendo algún libro (por ejemplo, “La oración en la psicoterapia”).
    Así podrás descubrir el efecto vivificante de la oración…
  4. Ve orando y revisando cómo es tu oración…
    ¿Qué características tiene mi oración?
    ¿Te proporciona salud espiritual y emocional?
    ¿Se parece a la oración de Jesús que le va dando orientaciones para su plan de vida?
    ¿Te da libertad para servir?
    Ve hablando con Dios de lo que descubres… agradece… pide… purifica…
    Reorienta la brújula de tu vida y tu misión…

GUIA: Expresamos nuestra fe en el Dios vivo y, una Dios de unidad familiar, un Dios Rey que reina nuestras vidas.
Creo en un solo Dios…
GUIA: Como pueblo que hemos experimentado el sufrimiento, presentemos las
necesidades y sufrimientos de todo el género humano a nuestro buen Dios, cuyo
Hijo sufrió y desgastó su vida por muchos, y digámosle:
Escúchanos, Señor, y ten piedad.

Por todos los que predican el evangelio, para que lleven la Buena Nueva
de Cristo a las personas e iluminen todas sus realidades y necesidades,
roguemos al Señor.
TODOS: Escúchanos, Señor, y ten piedad.

Por los líderes y gobernantes de las naciones, para que hagan de la
justicia y del servicio el fundamento del orden social y, de esa forma, lleven a
todos un sentido de dignidad y de plena realización humana, roguemos al
Señor.
TODOS: Escúchanos, Señor, y ten piedad.

Por las víctimas de discriminación, por los que buscan seguridad y amor,
por los que viven solos y desesperados de la vida, por los enfermos y
discapacitados, para que puedan encontrar al Señor en hermanos que les den
amor y esperanza haciéndose débiles y vulnerables con ellos, roguemos al
Señor.
TODOS: Escúchanos, Señor, y ten piedad.

Por todos los que cuidan a los enfermos, para que, a pesar de sus propios
cansancios y problemas, no se cansen de tratarlos con atención personalizada e
infinito respeto, como lo harían con el Señor mismo, roguemos al Señor.
TODOS: Escúchanos, Señor, y ten piedad.

Por todas las comunidades cristianas, especialmente la nuestra, para que
los desalientos y los fracasos no nos amarguen la vida, sino que nos acerquen al
Señor y para que todos seamos un solo corazón y una sola alma de manera que
no permitamos que nadie entre nosotros enfrente solo sus tribulaciones,
roguemos al Señor.
TODOS: Escúchanos, Señor, y ten piedad.

Para que aprendamos a manifestar nuestras necesidades, pedir ayuda y
dejarnos ayudar y, también, para que seamos agradecidos con quienes nos
muestran la misericordia, la corrección y el amor de Dios, roguemos al Señor.
TODOS: Escúchanos, Señor, y ten piedad.
GUIA: Dios vivo y amoroso, tú sabes muy bien lo que necesitamos y nos preocupa y pues nos conoces por nuestro nombre, haz que confiemos siempre en ti, que nos dejemos ayudar y que cultivemos el servicio de unos para con otros como nos enseñó tu Hijo, Jesucristo, nuestro Señor.
TODOS: Amén.

GUIA: Nuestro Padre del cielo nos ama en su Hijo Jesucristo. Con esta convicción y confianza digámosle.
TODOS: Padre nuestro…

GUIA: Decimos juntos:
“Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el Cielo
y en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya te hubiese recibido, Te abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti.” Amén.

ORACIÓN DE ABANDONO EN DIOS de Charles de Foucauld.
(Se podría recitar despacio después de la comunión).
Padre: Me pongo en tus manos. Haz de mí lo que quieras. Sea lo que sea, por
ello te doy las gracias. Estoy dispuesto a todo. Lo acepto todo con tal de que
se cumpla tu voluntad en mí y en todas las criaturas.
No deseo nada más, Padre.
Te encomiendo mi alma, te la entrego con todo el amor de que soy capaz,
porque te amo y necesito darme, ponerme en tus manos sin medida, con infinita confianza, porque tú eres mi Padre.
Amén.

GUIA: El sufrimiento siempre permanecerá como un misterio y también como un escándalo y un desafío a nuestra fe…
Podemos intentar actuar como si no nos afectara, negar que exista o alejarnos de él, pero para un cristiano no hay escape verdadero…
Nunca lo comprenderemos del todo, pero sabemos que tiene sentido y es
salvador.
Nuestro amigo Jesús nos ha enseñado a sobrellevar las propias penas con
paciencia y a entregarnos al servicio incansable y libre a los más necesitados…
Para poder hacer vida esta enseñanza, pedimos la bendición de Dios
todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y los
acompañe siempre.
Todos: Amén.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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