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Celebración de la Palabra ¿Mi fe es individualista o comunitaria?

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, para el…

PASCUA II

LAS DUDAS ME AYUDAN A CRECER

¿Mi fe es individualista o comunitaria?


Nota litúrgica: Estas líneas podrían ser meditadas con antelación por quien guiará la celebración y pueden inspirar sus comentarios e intervenciones durante la misma.

IDEAS PARA EL CELEBRANTE/GUÍA:
¿Qué significa para nosotros creer que Cristo ha resucitado y vive para siempre?
¿Está Jesús tan vivo para nosotros de forma que podemos encontrarle
personalmente en la oración, escuchándolo y hablándole como de amigo a
amigo y de corazón a corazón? ¿Tocamos sus heridas en los hermanos heridos por la vida, en sus cuerpos o en sus corazones? ¿Lo encontramos en nuestras propias tristezas y en nuestras alegrías y en las alegrías de nuestros amigos?
¿Está Jesús vivo en nuestra comunidad cristiana, y lo encontramos ahí?
Los apóstoles y discípulos del Señor estaban desalentados y deprimidos después que Jesús murió… luego, cuando supieron que había resucitado y que vivía entre ellos y a través de ellos, recordaron haber sido enviados con su misma misión y su fe los unió a todos como “un solo corazón y una sola alma” y les movió a pre-ocuparse los unos por los otros.
Y nosotros que nos hemos reunido en la presencia del Señor Resucitado, ¿Lo encontramos vivo y real en nuestra comunidad? ¿Nos hacemos uno en él y con los demás? ¿Nos ocupamos de curarnos y socorrernos los unos a los otros?
¡Pidamos a Jesucristo que entendamos que su resurrección se completa y
concreta en la comunidad!


GUIA: EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.
Todos: AMÉN.
GUIA: A los discípulos reunidos como comunidad se les apareció Jesús y les
deseó la paz.
A todos ustedes, reunidos aquí como la comunidad del Señor, les saludo con el mismo deseo y con las mismas palabras de Jesús: “¡La paz esté con ustedes!”
Todos: Y con tu Espíritu.
GUIA: En unos momentos de silencio, examinémonos ante el Señor y ante los hermanos: ¿Contribuyo a formar una comunidad en la que viva Jesús? ¿Mi fe se traduce en obras caritativas y solidarias a favor de los más necesitados?
(Pausa)

• Señor Jesús Resucitado, tú estás presente en donde las personas se sienten
unidas en alma y corazón, en una fe y un amor. Señor, ten piedad.
• Cristo Jesús Resucitado, tú estás presente en donde las personas son
sensibles a las necesidades de los demás y se preocupan unos de otros.
Cristo, ten piedad.
• Señor Jesús Resucitado, tú estás presente en donde los miembros de las
comunidades comparten con los necesitados y se sirven los unos a los otros.
Señor, ten piedad.
GUIA: Ten misericordia de nosotros, Señor, y perdona todos nuestros pecados.
Que nos conozcan por nuestro amor como comunidades en las que tú vives. Y llévanos a la vida eterna.
TODOS: Amén.
GUIA: A ti, Padre, te alabamos y te damos gracias.
Tú nos has dado a tu Hijo Resucitado para que estemos vivos y comprometidos en nuestras comunidades.
Danos la gracia de verlo con los ojos de la fe y de vivir con “un solo corazón y una sola alma”.
Que seamos, los unos para los otros, como él pan de vida. De tal modo que
nadie entre nosotros viva en necesidad de alimento, de amor o de ayuda en la dificultad.
Te lo pedimos por medio de nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
TODOS: AMÉN.
Se ofrece un resumen de las lecturas para ayudar a quien guía y a quienes leerán a subrayar la parte primordial que ayude a descubrir su mensaje unitario. Pero, las lecturas han de leerse íntegramente durante la celebración.
Nota litúrgica: Se les pedirá a los lectores anunciar únicamente el libro de donde se toma la lectura. Ejemplo: Lectura del libro de los hechos de los apóstoles. Al finalizar cada lectura no se olvide decir: PALABRA DE DIOS. Y se responde: TE ALABAMOS SEÑOR. Y en el Evangelio, anunciar: Del Evangelio de según San Juan. Al finalizar decir: PALABRA DEL SEÑOR. Se contesta:
GLORIA A TI SEÑOR JESÚS.


Hechos de los Apóstoles 4, 32-35: Los que habían creído tenían un solo corazón y una sola alma… Y se notaba en que compartían todo según las necesidades de cada uno…
Salmo 117: La misericordia de Dios es Eterna… Continuemos pidiéndole su
salvación y bendigamos a todos…
1 Juan 5, 1-6: El que cree que Jesús es el mesías ha nacido de Dios… El amor
a Dios se traduce en cumplir sus mandamientos y amar al prójimo…
Juan 20, 19-31: Creer en la resurrección de Jesús, aún sin haberlo visto, es tener su paz, su alegría, su Vida y ser testigos, enviados por él, de su perdón…
Nota litúrgica: Se puede ir leyendo esta reflexión y DETENERSE cuando aparezca una PREGUNTA o cuando se crea conveniente dialogar alguna IDEA.


Según la palabra proclamada este día, tener fe en la resurrección ayuda a vivir unidos en el amor y compartiendo nuestros bienes, a cumplir los mandamientos del Señor, a vivir haciendo presente la paz de Cristo, promoviendo la alegría y la reconciliación… ¿Tendré fe en Cristo resucitado?
No siempre podemos mantener viva esta fe… Tomás es un ejemplo de ello…
Dudó y lo expresó… Hizo un proceso de fe… y desarrollo una fe adulta y
responsable…
Una persona que tiene una fe infantil es aquella que: Piensa que Dios es alguien a quien puede manipular para que le resuelva la vida, no es responsable de su propia vida, cree todo lo que le dicen (supersticiones y milagrerías), no tiene capacidad de discernir cuál es la voluntad de Dios en cada momento de su vida, vive su “fe” de manera individualista y jamás comunitaria, no asume responsabilidades ni obligaciones (le pesan los mandamientos, sólo se acerca a la Iglesia “cuando le nace”, etc.), se desmorona en las crisis, una dificultad le acaba la fe, incluso llega a pensar que le hace un favor a Dios yendo a misa…
En contraposición, el adulto en la fe: Tiene una relación abierta y directa con Dios de tú a Tú y se permite ser interpelado por Él, se responsabiliza de las consecuencias de sus comportamientos, es capaz de discernir su vida a la luz de la Palabra de Dios y de la Doctrina de la Iglesia, es solidario con quien lo necesita, sabe que su fe es un compromiso que va más allá de sus gustos y de momentos emotivos, se mantiene firme en todo momento porque Dios lo sostiene, se sabe necesitado del amor de Dios y por eso lo busca…
Revisando los párrafos anteriores, ¿soy adulto en la fe o tengo una fe infantil?

TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA QUE TE ENCUENTRES
CON DIOS DURANTE LA SEMANA:

  1. Te invitamos a crecer en la fe aún en medio de las dudas. No tengas
    miedo de dudar… la duda te puede ayudar a avanzar en la vida… Haz una lista de tus dudas… investiga en el Catecismo de la Iglesia o en otros libros… pregunta… asiste a algún curso…
    Jesús no se molesta porque tenemos dudas, al contrario, nos ayuda a
    esclarecerlas como le ayudó a Tomás…
  2. Hay otros aspectos de la fe más allá de los doctrinales… ¿Cómo serás
    cuando hagas crecer tu fe fomentando el sentido comunitario, la generosidad, el perdón, etc…?
  3. ¿Qué señales te indicarán que te estás convirtiendo en un “adulto” en la fe?
  4. En tu oración de esta semana repite: “Creo Señor, pero ayúdame a crecer en mi fe y sus implicaciones comunitarias”.
    Te ayudará escribir esta frase en un papelito y cargarlo en tu cartera o en un cartel y pegarlo en un lugar visible de tu casa.
    GUIA: Expresamos nuestra fe en el Dios vivo y, una Dios de unidad familiar, un Dios Rey que reina nuestras vidas.
    Creo en un solo Dios…
    GUIA: Confiemos al Padre la Iglesia del Resucitado y el mundo entero con todos sus habitantes y necesidades. Y digamos:
    Señor, que tu paz esté con nosotros.
  5. Para que Cristo sea realmente para todos los cristianos su Señor y su Dios en quien confíen, a quien sigan y a quien amen, roguemos al Señor:
    Señor, que tu paz esté con nosotros.
  6. Para que el Señor reúna en torno suyo a todos los cristianos divididos,
    para que aprendamos de él a compartir unos con otros lo que tenemos, roguemos al Señor.
    Señor, que tu paz esté con nosotros.
  7. Para que el Señor nos otorgue a nosotros y a todos los pecadores la paz de su perdón y de su nueva vida, roguemos al Señor.
    Señor, que tu paz esté con nosotros.
  8. Para que el Señor ayude a quienes trabajan construyendo la paz y la
    reconciliación dándoles tacto, comprensión y paciencia, roguemos al Señor.
    Señor, que tu paz esté con nosotros.
  9. Para que Cristo se encuentre en nuestras comunidades – pequeñas y
    grandes – y que las haga tener “un solo corazón y una sola alma”, roguemos al Señor.
    GUIA: Padre, danos ojos para descubrir a Jesucristo, oídos para escucharlo, corazones que lo comprendan y lo amen, pues él es nuestro Señor por los siglos de los siglos.
    TODOS: Amén.
    GUIA: Como comunidad de fe y amor hecha “un solo corazón y una sola alma” por el Espíritu
    podemos orar al Padre de todos con la oración de Jesús nuestro Señor.
    TODOS: Padre nuestro…
    GUIA: Decimos juntos:
    “Creo, Jesús mío,
    que estás real y verdaderamente en el Cielo
    y en el Santísimo Sacramento del altar.
    Te amo sobre todas las cosas
    y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma,
    pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
    ven al menos espiritualmente a mi corazón.
    Y como si ya te hubiese recibido,
    Te abrazo y me uno del todo a Ti.
    Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti.” Amén.
    GUIA: Nuestra tarea es desafiante. Escuchamos a Jesucristo diciéndonos: “Como
    el Padre me envió, así los envío yo”.
    Somos personas que sueñan con formar una auténtica comunidad y con construir un mundo nuevo y mejor según las enseñanzas y el modo de vivir de Cristo…
    Y, aunque sabemos que estos sueños nunca se verán realizados a la perfección porque somos y débiles, también somos conscientes de que podemos seguir creciendo gracias a este reto que nos ha propuesto hoy Jesucristo…
    Que Dios nos bendiga para esta tarea y misión.
    Y así, pedimos la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.
    Todos: Amén.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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