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Celebración de la Palabra: Siempre podré recapacitar y comprometerme con Dios

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, para el…

XXVI DOMINGO T.O.

Ciclo A, 27 de Septiembre de 2020.

¿ME COMPROMETO O NO ME COMPROMETO?

(¿Me doy cuenta de que siempre podré recapacitar y comprometerme con Dios?)

Nota litúrgica: Estas líneas podrían ser meditadas con antelación por quien guiará la celebración y pueden inspirar sus comentarios e intervenciones durante la misma.

IDEAS PARA EL CELEBRANTE/GUÍA:

Hay algunos padres de familia y educadores que son muy pacientes con los jóvenes que, cuando cometen errores o rehúsan asumir sus responsabilidades, les dan tiempo para cambiar de idea.  Esto es precisamente lo que Dios está haciendo siempre con nosotros.  Nos espera siempre, con paciencia.  Nos da nuevas oportunidades…

Frecuentemente experimentamos en nosotros la tensión entre lo que sabemos que es correcto y nuestros propios intereses e inclinaciones… Algunas veces, aunque sabemos cómo debemos comportarnos como cristianos, no cumplimos con esas exigencias, es decir, dijimos que cumpliríamos, pero no lo hacemos…

Pidamos a Jesús que sepamos decir siempre sí con y como Él y que seamos pacientes y tolerantes con nuestros hermanos que aún necesitan convertirse y crecer…

GUIA: EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.

Todos: AMÉN.

GUIA: El Hijo de Dios, Jesucristo, nunca fue “Sí-y luego-No”.

Su naturaleza es toda Sí.  Por medio de Él démosle nuestro “sí” a Dios.

¡El Señor Jesús esté siempre con ustedes!

Todos: Y con tu Espíritu.

En silencio, reconozcamos las veces en  que hemos caminado por nuestros propios caminos haciendo nuestra voluntad, más que la de Dios.  Pidámosle su perdón.  (Pausa)

•        Señor Jesús, tu Sí era un Sí firme a la voluntad del Padre, aun cuando te llevó al sufrimiento y a la cruz.

TODOS: Señor, ten piedad.

•        Cristo Jesús, tu palabra era de fiar, ya que vivías de acuerdo a lo que creías.

TODOS: Cristo, ten piedad.

•        Señor Jesús, tu Sí al Padre nos trajo perdón y vida plena.

TODOS: Señor, ten piedad.

GUIA: Señor, perdona nuestras vacilaciones y nuestra cobardía para vivir a tope el evangelio.

Ayúdanos a servirte con amor generoso y llévanos a la vida eterna. 

TODOS: Amén.

GUIA: Oh Padre amoroso, Tú no quieres que los pecadores mueran,

sino que se alejen de su pecado y que hagan lo que es correcto y bueno

para que vivan.

Tú sabes que somos frágiles y débiles; continúa perdonándonos, inspíranos los pensamientos y los sentimientos de Jesús, para que con Él te digamos “sí” a todo lo que nos enseñes y pidas.

Y haznos también misericordiosos para con nuestros hermanos.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo Dios, por los siglos de los siglos. 

TODOS: AMÉN.

Se ofrece un resumen de las lecturas para ayudar a quien guía y a quienes leerán a subrayar la parte primordial que ayude a descubrir su mensaje unitario. Pero, las lecturas han de leerse íntegramente durante la celebración.

Nota litúrgica: Se les pedirá a los lectores anunciar únicamente el libro de donde se toma la lectura. Ejemplo: Lectura del libro de los hechos de los apóstoles. Al finalizar cada lectura no se olvide decir: PALABRA DE DIOS. Y se responde: TE ALABAMOS SEÑOR. Y en el Evangelio, anunciar: Del Evangelio de según San Juan. Al finalizar decir: PALABRA DEL SEÑOR. Se contesta: GLORIA A TI SEÑOR JESÚS.

Ezequiel 18, 25-28: Dios quiere que asumamos la responsabilidad por nuestras opciones y acciones: quien decida actuar mal morirá y quien decide convertirse y actuar justamente vivirá…

Salmo 24: Señor, sé tierno y misericordioso conmigo… Enséñame, instrúyeme, hazme leal…

Filipenses 2, 1-11: Tenemos que tener la misma disposición y los mismos sentimientos de Cristo: ser modestos y humildes unos con otros,  buscar el interés de nuestros hermanos, entregarnos a su servicio por amor…

Mateo 21, 28-32: Jesús nos cuestiona para que descubramos si somos de verdad hijos de Dios… ¿Soy de los que se sienten muy seguros con su espiritualidad y sólo hablan o de los que sí cumplen la voluntad de Dios convirtiéndose de su vida de pecado y lejanía?

Nota litúrgica: Se puede ir leyendo esta reflexión y DETENERSE cuando aparezca una PREGUNTA o cuando se crea conveniente dialogar alguna IDEA.

Audio: Pbro. J. Jesús Suárez Arellano
[Continuamos escuchando advertencias para vivir en comunidad.

Jesús, al día siguiente de haber expulsado a los vendedores del templo, se encuentra “discutiendo” con los sumos sacerdotes y los ancianos que le cuestionaron con qué autoridad había hecho eso… Jesús les respondió con otra pregunta: “El bautismo de Juan, ¿era cosa humana o era de Dios?”.  Ante su negativa para responder, Jesús se niega a responderles también, pero, les cuenta tres duras y desafiantes parábolas: la que reflexionamos hoy, la de los viñadores asesinos y la del banquete de bodas (las leeremos en los domingos siguientes)… Éstas son provocaciones directas a la “religiosidad” de las personas más “perfectas” de su tiempo, para invitarlas a rectificar su vida, ya que, según el joven Maestro, no basta con saber leyes y doctrinas, sino que lo importante son las actitudes vitales manifestadas a través de las obras justas y constructivas…]

La semana pasada se hablaba de jornaleros en la viña, hoy se habla de hijos.  Hay una gran diferencia.  Tradicionalmente, el pueblo se consideraba hijo de Dios en su conjunto y, también, podían considerarse hijos los que decían que sí al cumplimiento estricto de la ley.  Pero, se suponía que los pecadores y los extraños no eran hijos… En la cultura judía era hijo quien se parecía a su padre, por lo tanto, jamás se pensaría que un impuro era hijo de Dios.  ¡Jesús choca frontalmente con la cultura religiosa de su momento histórico! ¡Para Él, los que se creían buenos, son los malos y los que eran considerados malos, son los buenos! ¡Para Él, ambos son hijos! ¿Me doy cuenta que a veces soy el hijo que dice sí pero no va, y, otras veces, el que dice que no irá pero luego se arrepiente y sí lo hace?

El evangelio parece hablarnos del proceso de irnos encontrando a nosotros mismos e irnos comprometiéndonos con Dios y su mensaje… Desde esta perspectiva, aún los mismos errores del pasado tienen valor y significado… Dios se muestra muy paciente para esperar a que reconozcamos nuestros errores y rectifiquemos nuestros comportamientos…  Jesús pone de ejemplo a los pecadores, no por ser pecadores, sino porque ellos han reaccionado positivamente y se han adelantado en “recapacitar” y en “convertirse” haciéndose más humanos y ayudando a sus prójimos…

Nuestro Padre Dios quiere enviarnos a trabajar a su Viña, es decir, al mundo… pero, ¿qué cualidades (habilidades) necesito para trabajar en ella?

Las mismas que manifestaba Jesús: Amar desinteresadamente hasta ser capaz de gastar mi vida, aprender dialogar, perdonar y tener caridad para ayudar a los demás, ser generoso, vivir fraterna y comunitariamente,  curar, cuidar y liberar, también cumplir y enseñar los mandamientos y la doctrina…

A Jesús no parecen interesarle las teorías, aún las religiosas (o principalmente las religiosas), si no se ponen en práctica… ¿Me doy cuenta que, a veces, cuando Dios me manda a trabajar a su viña, le digo que sí iré, y luego pierdo el ánimo y no voy?  Aun así, hoy me gustaría trabajar más para hacer de este mundo un lugar mejor… y… aunque antes me comprometía poco… Sé que para Dios nunca es tarde… Por eso quiero ser más coherente cada día entre lo que digo y lo que hago…

Hoy, como en el tiempo de Jesús, también somos incoherentes, le decimos a Dios que trabajaremos para transformar la sociedad y terminamos sólo asistiendo a algunas prácticas religiosas reconfortantes… Y lo peor: a eso le llamamos ser “practicante” cuando en realidad no practicamos nada… ¿Conozco personas a mi alrededor que quieran “trabajar” en la Viña? ¿Cómo puedo compartir con ellas estas reflexiones y esta misión?

PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS, TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA LA SEMANA:

1.      Ve respondiendo

•        ¿Cuál es la diferencia entre los que han querido entrar en el proceso de creerle a Dios, de fiarse de Él, de hacer su voluntad y los que no quisieron entrar?

Según las lecturas de hoy, este proceso consta de los siguientes pasos:

– introspección/reflexión sobre la propia vida,

– arrepentimiento de los errores y pecados,

– actuar como Jesús, de forma nueva y justa haciendo lo que Dios quiere…

¿En qué paso voy yo?

•        En mi proceso personal actual, ¿en qué tipo de persona me estoy convirtiendo? ¿Qué tipo de familia estoy construyendo? ¿Qué tipo de relación construyo con los que me rodean?

•        ¿Qué signos concretos puedo enumerar para descubrir que sí estoy madurando como persona, como creyente, como miembro de una familia, de una sociedad y de una Iglesia?

Sería conveniente que en este punto pidieras retroalimentación a algunas personas sinceras a tu alrededor, para que te puedas dar cuenta de cómo te perciben… Si te atreves…

•        Percibiendo la diferencia entre cómo te comportas y cómo quieres ser, reflexiona: ¿Qué cualidades y actitudes positivas quiere Dios que yo desarrolle en estos días? ¿Qué haré para conseguirlas? ¿Para cuándo las tendré ya en mi vida diaria?

•        ¿Qué cualidades y habilidades necesito desarrollar para trabajar en la Viña del Señor?

•        ¿Cómo están las Viñas a las que el Señor me envía a trabajar? ¿Cuál será el trabajo que debo hacer en ellas? ¿Estoy capacitado?

2.      Jesús ha sido muy claro y directo conmigo, así que yo también seré directo con Él.  Platicaré desde el fondo de mi corazón, varios días y varias veces al día, sobre los temas que hoy me ha planteado en su palabra… Iré escribiendo y completando este diálogo:

“Amigo Jesús, quiero ir a trabajar contigo a la viña de tu Padre, el mundo, dame fortaleza para aprender de mis errores, no desistir y ser coherente…”

“Quiero conocerte y amarte más para seguir convirtiéndome a ti y servirte en los demás…”

GUIA: Expresamos nuestra fe en el Dios vivo y, de un modo especial este día, en Jesús, el Mesías, su Hijo. 

Creo en un solo Dios…

Nota litúrgica: El guía hace la oración inicial y final y las peticiones las van presentando los participantes.

GUIA: Dejemos de pensar primeramente en nuestros intereses y pidamos por las necesidades de nuestros hermanos de aquí o de cualquier parte del mundo. Y digamos:

Señor, que tu palabra nos guíe siempre.

1.      Por la Iglesia, pueblo de Dios, para que tanto sus pastores como sus miembros nos guiemos por la mentalidad y los sentimientos de Jesucristo, sirviendo fielmente a Dios y al pueblo.  Roguemos al Señor.

Señor, que tu palabra nos guíe siempre.

2.      Por los que se rehúsan a vivir de acuerdo a su fe y a su conciencia, para que encuentren el camino de vuelta a Dios Padre. Roguemos al Señor.

Señor, que tu palabra nos guíe siempre.

3.      Por los que buscan la voluntad de Dios en la vida de cada día, para que lo hagan con toda humildad y con gran amor, conscientes de lo frágiles que somos todos.  Roguemos al Señor.

Señor, que tu palabra nos guíe siempre.

4.      Por todos los que trabajan en los medios de comunicación, para que respeten al pueblo y a la verdad, y contribuyan en todas partes a la paz y al entendimiento entre todas las personas.  Roguemos al Señor.

Señor, que tu palabra nos guíe siempre.

5.      Por todos los que han dicho su “sí” a Dios y por los esposos que se han dado un “sí” en matrimonio, para que saquen fuerza de la fidelidad de Jesús y del ejemplo del amor fiel de buenas familias cristianas.  Roguemos al Señor.

Señor, que tu palabra nos guíe siempre.

GUIA: Señor Dios nuestro, no permitas que nos sintamos satisfechos de nosotros mismos.  Haz que cada uno de nosotros y nuestras comunidades nos cuestionemos si realmente buscamos tu voluntad o seguimos nuestros propios caprichos.  Sé siempre nuestro Dios fiel y bondadoso, ahora y por los siglos de los siglos.

TODOS: Amén.

GUIA: Nosotros buscamos la voluntad de Dios procurando ser obedientes como Jesucristo, y con Él pedimos que no rehusemos servir bien a nuestro Padre. 

TODOS: Padre nuestro…

GUIA: Decimos juntos:

  “Creo, Jesús mío,
que estás real y verdaderamente en el Cielo
y en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas
y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma,
pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya te hubiese recibido,
Te abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti.” Amén.
 

GUIA: Hemos oído de labios de Jesús la inquietante afirmación de que los pecadores notorios podrán entrar en el Reino de los Cielos por delante de nosotros…

Que estas duras palabras despierten nuestra engreída auto-satisfacción y nos hagan conscientes de que en nuestra vida, que es una mezcla de respuestas positivas y negativas, debemos buscar la forma de hacer lo correcto aunque nos asalten las dudas, la cobardía o el orgullo…

Que la palabra que hemos escuchado hoy nos dé valor para responder “sí” congruentemente al Señor.

Y para ello, pedimos la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre. 

TODOS: Amén.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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