Home / Cultura y Formación / Arquitectura Personal / Celebración de la Palabra: ¿Sirvo a Dios con todo mi ser?

Celebración de la Palabra: ¿Sirvo a Dios con todo mi ser?

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, para el…

ORDINARIO 2

GLORIFIQUEN A DIOS CON SU CUERPO

Nota litúrgica: Estas líneas podrían ser meditadas con antelación por quien guiará la celebración y pueden inspirar sus comentarios e intervenciones durante la misma.

IDEAS PARA EL CELEBRANTE/GUÍA:

A la luz de la Palabra de Dios que nos dirige hoy, conviene que nos preguntemos: ¿nos hemos encontrado realmente con el Señor? Digamos que creemos en él, le rezamos (especialmente para pedirle cosas), oímos su mensaje proclamado cada domingo y, quizás, hemos leído en privado los Evangelios, pero… nuestro encuentro con él en persona debería afectarnos mucho más profundamente.  Solamente intimando con él puede nacer y desarrollarse una profunda comprensión, una relación afectuosa con él y un sentido real de nuestra misión en la vida.

“Vengan ustedes”.  Aceptemos su invitación a “ir y ver” lo que él nos ofrece y también lo que nos pide.  Él está aquí con nosotros en la Palabra y en el Altar.  Pidámosle que nos muestre dónde y cómo vive, quién es, y qué espera de nosotros…

Antes de que pudiéramos conocerle él ya nos llamó por nuestro nombre en el bautismo. Nos llamó a ser sus hijos y nos dio a cada uno de nosotros una tarea en la Iglesia.  La vocación es un llamado dirigido a todos los fieles.  Cada día nos sigue llamando a vivir como hijos suyos y a trabajar por su reino.

Las lecturas meditadas hoy nos comprometen a responder generosamente al llamado de amor de Dios…

GUIA: EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.

Todos: AMÉN.

GUIA: Nuestros cuerpos son miembros del cuerpo de Cristo.  Todo el que se une al Señor forma un solo espíritu con él.  Utilicen su cuerpo para dar gloria de Dios. Jesús, el Señor, esté siempre con ustedes.

Todos: Y con tu Espíritu.

En silencio, pensemos… ¡Si pusiéramos siempre mayor atención a la Palabra y al llamado del Señor actuaríamos siempre buscando el bien!  Por eso ahora le pedimos perdón.  (Pausa)

•        Señor Jesús, tú nos hablas cuando dejas que tu Espíritu nos mueva a hacer lo que es bueno y justo para los hermanos.  Danos la gracia de escuchar en sus mociones tu voz.

TODOS: Señor, ten piedad.

•        Cristo Jesús, tú nos hablas cuando nuestros pastores y profetas nos recuerdan cómo podemos servirte a ti y a nuestro prójimo.  Danos la gracia de escuchar en ellos tu voz. 

TODOS: Cristo, ten piedad.

•        Señor Jesús, tú nos hablas cuando la gente apela a nuestro sentido de justicia, misericordia y compasión. Danos la gracia de escuchar en sus clamores tu voz:

TODOS: Señor, ten piedad de nosotros.

GUIA: Perdónanos, Señor, por no haber estado atentos cuando nos has hablado.  Haz que estemos dispuestos a escucharte y llévanos a la vida eterna.  Amén.

TODOS: Amén.

GUIA: Padre bondadoso, tú nos conocías y nos llamaste por nuestro nombre

aun antes de que pudiéramos conocerte y amarte.

Queremos oír y prestar atención a tu palabra para seguir a Jesús tu Hijo.

Que él llegue a ser íntimo y familiar a nosotros para que aprendamos de él

a vivir para ti y para nuestros hermanos.

Ayúdanos a vivir con él y como él.

Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

TODOS: AMÉN.

Se ofrece un resumen de las lecturas para ayudar a quien guía y a quienes leerán a subrayar la parte primordial que ayude a descubrir su mensaje unitario. Pero, las lecturas han de leerse íntegramente durante la celebración.

Nota litúrgica: Se les pedirá a los lectores anunciar únicamente el libro de donde se toma la lectura. Ejemplo: Lectura del libro de los hechos de los apóstoles. Al finalizar cada lectura no se olvide decir: PALABRA DE DIOS. Y se responde: TE ALABAMOS SEÑOR. Y en el Evangelio, anunciar: Del Evangelio de según San Juan. Al finalizar decir: PALABRA DEL SEÑOR. Se contesta: GLORIA A TI SEÑOR JESÚS.

Samuel 3, 3b-10-19: Dios llama a Samuel, pero él es joven y no había aprendido aún a distinguir quién lo llamaba… Elí lo ayuda en ente proceso de aprender a descubrir a Dios y sus llamados… Dios quiere que lo reconozcamos y nos dispongamos a seguirlo y a servirlo: “habla Señor, te escucho”…

Salmo 39: Dios aprecia que llevemos su ley en nuestras entrañas y que nos dispongamos a hacer su voluntad y a anunciarlo a todos…

1 Corintios 6, 13c-15a. 17-20: Nuestro cuerpo le pertenece a Dios, en él habita el Espíritu Santo y es un miembro del cuerpo de Cristo… Por eso, debemos glorificar a Dios con nuestro cuerpo…

Juan 1, 35-42: Juan el Bautista muestra a Jesús… Jesús invita a Andrés (y al otro discípulo) a “venir y ver” para que lo conozcan… No sólo se quedan ellos con él, sino que atraen a otros también, por ejemplo, Andrés trae a su hermano Pedro… Jesús le da una nueva misión y, por eso, le cambia el nombre…

Nota litúrgica: Se puede ir leyendo esta reflexión y DETENERSE cuando aparezca una PREGUNTA o cuando se crea conveniente dialogar alguna IDEA.

[El texto evangélico de hoy, de Juan, es una interesante inserción en la lectura semicontinua de Marcos.  Nos sirve para, entre otras cosas, comparar las narraciones de las vocaciones de los primeros apóstoles en estos dos evangelios pues el próximo domingo leeremos la versión de Marcos.

Hoy, además, es necesario tener en cuenta que el evangelista Juan va más allá de las narraciones periodísticas, siempre hay que pensar más alto cuando lo leemos.  En esta sección inicial de su evangelio, notándose la reflexión teológica pospascual de finales del siglo I, va enumerando (por boca de diversos personajes) algunos de los títulos cristológicos para que quede claro de quién hablará en su libro: Cordero e Hijo de Dios, Rabí/Maestro, Mesías/Ungido, Rey de Israel, aquel de quien hablaron la Ley y los Profetas, Hijo de Hombre, etc…

El título “Cordero de Dios” nos recuerda que Jesucristo es quien nos libera de la esclavitud…]

Samuel era pequeño, no se conocía a sí mismo ni conocía a Dios.  Debe recorrer un camino orientado por el sacerdote Elí… debe “crecer” en atención y disponer sus sentidos, su cuerpo, para responderle a Dios con todo lo que él es… “Samuel creció y el Señor estaba con él”… creció integralmente: en su cuerpo y en su sabiduría… El sacerdote Elí lo ayuda a “escuchar” y a “responder”… ¿Escucho y distingo la voz de Dios? ¿Le respondo?

En el Evangelio los discípulos reconocen, desde el principio a Jesús como el “Maestro”… Quieren saber “¿dónde (cómo) vives?”… Jesús los invita a entrar en su espacio “vengan a ver (experimentar)” y fueron y “se quedaron con (como) Él”… también a nosotros nos invita a quedarnos con Él, a percibirlo con nuestros sentidos en su intimidad… ¿Qué tanto conozco a Jesús?

Tanto Samuel como los discípulos debieron recorrer este proceso de “percibir” a Dios hasta llegar a convertirse ellos mismos en maestros, profetas, apóstoles…

La segunda lectura nos invita a entender, con un lenguaje muy propio del contexto donde se expandió el cristianismo, que este seguimiento y misión de Dios se realiza a través del cuerpo… Hoy se dice en la antropología teológica que somos un espíritu encarnado o un cuerpo espiritualizado…

Nuestra cultura actual tiene una relación conflictiva con el cuerpo; con la dimensión corporal en general.  Parece que se quiere endiosar al cuerpo, pero realmente lo cosificamos… queremos transformarlo porque no lo aceptamos como es… ¿Qué es mi cuerpo para mí? ¿Lo aprecio y lo amo? ¿Qué pienso el él?

La Palabra de Dios, en cambio, nos da una imagen muy positiva del cuerpo: la vida humana, el seguimiento del Señor y la Salvación suceden a través de nuestro cuerpo… La relación con el prójimo y la misericordia se realizan a través del cuerpo… el cuerpo es, por lo tanto, el lugar donde acontece la Salvación…

Amar a nuestro cuerpo requiere estar más en contacto con él, “escucharlo”, aceptarlo y darle cuidados… No puedo decir que amo a mi cuerpo cuando lo daño con excesos de actividades (de riesgo), comidas, bebidas, sustancias tóxicas, etc…

Cómo Samuel y los apóstoles el Señor nos está llamando hoy para que lo sigamos y sirvamos con nuestros cuerpos…

TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS DURANTE LA SEMANA:

1.      Pablo nos dice que nuestro cuerpo no es para fornicar, ni para destruirlo, sino para glorificar a Dios… ¿Qué relación tengo con mi cuerpo? ¿siento que tengo un cuerpo o percibo que soy un cuerpo? ¿qué visiones equivocadas tengo sobre el cuerpo? ¿Percibo a mi cuerpo como el lugar donde me encuentro con Dios y el instrumento con el que lo sirvo?

2.      ¿Hay algo en tu cuerpo que no aceptas? Haz una carta dirigida a tu cuerpo expresándole tu aceptación, gratitud por todo lo que hace por ti, y pídele perdón si no has terminado de amarlo tal cual es…

3.      Respecto al tema de la sexualidad planteado hoy por San Pablo, te sugerimos que tengas y/o actualices un proyecto para madurar en este aspecto y que te hagas acompañar espiritual y/o psicológicamente…

4.      Ora para madurar, para poder ofrecer tu cuerpo a Dios y para servirlo integralmente…

También para que sepas conducir a otros hacia Jesús como lo hicieron, con respeto y sin protagonismos, Elí, Juan el Bautista y Andrés…

GUIA: Expresamos nuestra fe en el Dios vivo y, una Dios de unidad familiar, un Dios Rey que reina nuestras vidas.

Creo en un solo Dios…

GUIA: Dios nos ha llamado para vivir para él y para nuestros hermanos.  Pidamos a nuestro Padre del cielo que sepamos responder siempre a su llamado en las circunstancias concretas de nuestra vida, y digámosle:

¡Habla, Señor, que tus siervos escuchan!

1.      Por los que han sido llamados en la Iglesia a dirigir al pueblo de Dios, para que tengan el valor de difundir el evangelio hasta los confines de la tierra, sin componendas y sin temor, roguemos al Señor.

¡Habla, Señor, que tus siervos escuchan!

2.      Por los que buscan sinceramente a Dios, para que el Señor ilumine sus mentes y mueva sus corazones a aceptarlo y amarlo, inspirados por la vida de otros cristianos entregados a la causa de Jesús, roguemos al Señor.

¡Habla, Señor, que tus siervos escuchan!

3.      Por los que tienen responsabilidad sobre otros a través de sus puestos de liderazgo, para que promuevan la justicia y el amor entre sus seguidores y para que sean abiertos y accesibles al pueblo en sus necesidades reales, roguemos al Señor.

¡Habla, Señor, que tus siervos escuchan!

4.      Por todos nosotros, para que reconozcamos la voz de Cristo en los que nos suplican en su pobreza y en sus dificultades, roguemos al Señor.

¡Habla, Señor, que tus siervos escuchan!

5.      Por nuestra comunidad reunida en torno a ti Señor, para que sepamos escuchar tu voz como un llamado comprometedor y encontremos fuerza en ti para ayudarnos unos a otros en nuestro caminar hacia Dios, roguemos al Señor.

¡Habla, Señor, que tus siervos escuchan!

GUIA: Padre del cielo, te pedimos que, cuando nos llamas a través de los acontecimientos de la vida diaria podamos responderte: “Señor, aquí estoy dispuesto a hacer tu voluntad”, y que nos mantengamos siempre unidos a Jesucristo nuestro Señor por los siglos de los siglos.

TODOS: Amén.

GUIA: Con las palabras de Jesús pedimos a nuestro Padre del cielo  que sepamos responder siempre a su amor buscando y cumpliendo su voluntad.  

TODOS: Padre nuestro…

GUIA: Decimos juntos:

  “Creo, Jesús mío,
que estás real y verdaderamente en el Cielo
y en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas
y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma,
pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya te hubiese recibido,
Te abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti.” Amén.
 

GUIA: En esta celebración nos hemos encontrado con el Señor.

Hemos escuchado su voz que nos llama a ser la comunidad de su Iglesia.

Cada uno de nosotros tiene sus dones propios para responder a ese llamado.

Para que podamos hacerlo así, pedimos la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.

TODOS: Amén.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

Revisa También

Sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto

Del santo Evangelio según san Mateo 5, 43-48 El amor cristiano revela aquí su más …