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México se encuentra entre los 10 países con más contagios por COVID-19; somos el cuarto país con más muertos. A nivel económico, vale la pena cuestionarnos si es necesario que gran parte de lo que consumimos provenga de muchos miles de kilómetros de distancia.

La globalización como paciente crítico

Ignacio Román Morales

El rebrote de la pandemia ha impactado a Europa más aún que la primera ola del COVID-19. En Irán ya se encuentran en la tercera ola, mientras que en Asia el rebrote ha sido moderado.

En todo caso, a nivel mundial, más que una segunda o tercera ola, se presenta una continuidad en el agravamiento de la situación. El descenso de la pandemia en algunos países se ha más que compensado por el aumento de la propagación en otros.

Hemos llegado a los 47 millones de casos registrados a nivel mundial (uno de cada 165 habitantes del planeta) y nos acercamos a los 1.2 millones de muertos. Entre los pasados 21 y 24 de octubre se han registrados los tres días con mayor registro global de contagios (Johns Hopkins University). El pasado viernes 23 se registraron, por primera vez, más de medio millón de diagnósticos de COVID en un solo día.

Cómo estamos

En cuanto a México, nos encontramos entre los 10 países con más contagios, lo que se corresponde con que somos uno de los 10 países más poblados de mundo. Estamos en una situación proporcionalmente similar el promedio mundial.

Sin embargo, somos el cuarto país con más muertos, como resultado de la debilidad histórica de nuestro sistema de salud y nuestras altas comorbilidades, debido al tipo de consumo al que nos conducen grandes corporativos de la industria alimentaria; a nuestra forma de transportarnos, sea de manera hacinada en el transporte público o de forma sedentaria en un automóvil; a la carencia de instalaciones deportivas y recreativas en gran parte de los barrios populares; a formas de trabajo físicamente agotadoras, etc.

En México parece que estamos iniciando, desde mediados de octubre, un rebrote pandémico. El pasado 23 de octubre se reportaron 897 fallecimientos, cifra que -con excepción del reajuste de cálculo del 5 de octubre- no se había presentado desde el 11 de agosto. La curva de crecimiento de casos y fallecimientos ha vuelto a tender al alza, después de un amplio periodo de “aplanamiento de la curva”.

Ubiquémonos temporalmente dentro de unos meses o un año: cuando las vacunas se hayan aplicado a la mayor parte de la humanidad y hayamos franqueado la etapa de la “nueva normalidad”.

¿Podrán operar los mercados internacionales de la misma forma en la que antes de la crisis del COVID? Seguramente no. El virus no acabará por completo, habrá nuevas cepas y el temor a la aparición de nuevos virus letales.

Junto con ello, los costos sanitarios seguirán aumentando para los hogares, las empresas y los gobiernos; también se incrementará el temor de infecciones que lleguen mediante el tráfico internacional de personas y mercancías.

El sustento local

Los movimientos nacionalistas e hipernacionalistas se fortalecerán, ante el temor a “lo extranjero” (la insultante expresión de Trump sobre el “virus chino” es una muestra de ello, al igual que hace un siglo se le denominó “gripe española” a la pandemia derivada de un virus detectado inicialmente en los Estados Unidos); en suma, la supuesta fiesta de la globalización y su irreversibilidad entran un franco cuestionamiento.

¿Qué hacer ante ello? Los mercados internacionales no se cerrarán: sólo de limitarán, se encarecerán y se retrasarán. Como sea, seguiremos dependiendo todos de todos.

Sin embargo, cabe preguntarnos sobre el sentido de que gran parte de lo que consumimos provenga de muchos miles de kilómetros de distancia: comida, zapatos, ropa, juguetes, artículos electrónicos, muebles, productos sanitarios, etc.

¿Tiene sentido, en nombre de la globalización, multiplicar el consumo de combustibles, de riesgos sanitarios, de infraestructura logísticas y de cadenas de intermediación?

El coronavirus viene a cuestionarnos las sobre las bases esenciales de cómo vivimos, cómo producimos, cómo repartimos la riqueza, como compramos y cómo consumimos.

iroman@iteso.mx

Acerca de Monserrat Cuevas

Lic. Ciencias de la Comunicación | Reportera en Acción | Temas sociales, busco historias de vida que contar.

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