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El Papa Francisco llama a una conversión ecológica que implica proteger a la naturaleza como, desde una ética intergeneracional, pensando en los que vendrán

La naturaleza como don de Dios

Dr. Fernando Sánchez Martínez

La cuestión del medio ambiente es sin duda uno de los principales problemas que se ha agravado gracias a la intervención de la mano del hombre. El consumismo exacerbado, el individualismo capitalista, las promesas de campaña de gobiernos populistas, el afán de la permanencia en el poder, el desinterés por el cuidado de la casa común, la tendencia de utilizar tanto a las personas como al medio ambiente como un medio y no como un fin, la impasibilidad frente a la extinción de las demás especies, reflejan la crisis existencial que como humanidad enfrentamos en este inicio de la segunda década del siglo XXI.

La pandemia de COVID-19 además de cobrar vidas, hundir la economía global, emplazar a millones de personas a la pobreza, no es más que el resultado de una antropología posmoderna que utiliza y desecha tanto a las diversas especies como al mismo ser humano. Esta enfermedad zoonótica, causada por la irresponsabilidad, transmitida de animales a humanos, deja al descubierto el uso indiscriminado que se le ha dado a los dones de la naturaleza, la cual seguimos dañando.

Se nos pedirán cuentas

Un claro ejemplo en México es el interés por parte del presidente López Obrador en volver a la generación de la electricidad por medio del carbón, una visión totalmente contraria al cuidado del medio ambiente y la generación de la salud, ya que “sabemos que la tecnología basada en combustibles fósiles muy contaminantes – sobre todo el carbón, pero aún el petróleo y, en menor medida, el gas – necesita ser reemplazada progresivamente y sin demora” (LS, 165). 

Ante este tipo de propuestas, la responsabilidad del cuidado del planeta como ciudadanos y creyentes es mutua e intergeneracional, es decir, las generaciones anteriores nos han legado el planeta en una situación específica, ante ello es que hemos actuado haciendo uso de los bienes de la naturaleza por lo que como creyentes se nos pedirá cuentas.

De ahí que el Papa Francisco llama a una conversión ecológica, ya que no solo basta la doctrina, la fe, esta se hace visible y palpable en una forma de vivir, de pensar y actuar, por lo tanto, el compromiso cristiano va más allá, es aún más profundo que una visión política partidista.

Por los que nos siguen

El compromiso a vivir la fe desde el cristianismo implica proteger a la naturaleza como don de Dios, desde una ética intergeneracional, pensando en los que vendrán, donde el desarrollo económico sea el medio para generar un verdadero desarrollo humano integral, el cual pondere todas las dimensiones de la persona y así se logre alcanzar una sociedad más humana, más justa, más saludable y amigable con el planeta.

Francisco (2015). Laudato sí. Recuperado de http://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html

Acerca de Monserrat Cuevas

Lic. Ciencias de la Comunicación | Reportera en Acción | Temas sociales, busco historias de vida que contar.

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