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Este 15 de septiembre la recordamos como Ntra. Sra. de los Dolores

Leche de la Virgen María

Roberto O’Farrill Corona

Los Evangelios muestran a la Santísima Virgen con un profundo dolor en su corazón y un inmenso amor de madre, presente en todo momento en la pasión, camino al calvario, presenciando su agonía en la cruz, y uniéndose a sus padecimientos en el momento de la muerte de su hijo Jesús.

Aquella que lo amamantó en brazos, lo ve partir sin poder consolarlo. Elemento simbólico de esta unión es la leche de la que se alimentó el Señor.

En la profesión de nuestra fe, al pronunciar la oración del Credo se proclama que Jesucristo “por obra del Espíritu Santo se encarnó de María la Virgen y se hizo hombre”, encarnación en la que Ella le dio a Jesús, en su seno virginal, su carne y su sangre, de la que heredó sus ademanes, sus gestos y su modo de andar. María también lo alimentó, como toda madre lo hace, con su propia leche, para que creciera fuerte.

Alabanza a la leche materna

 Balaj el Sirio, Padre de la Iglesia, a mediados del siglo V, escribió un canto en el que alaba la maternidad de María y la nutrición del Salvador con la leche maternal: “Alabado sea el Padre que envió a su Hijo unigénito, nacido de María… Dichosa tú, que lo concebiste… Dichosa porque alimentaste a Aquel que nutre a todos. Dichosa tú, porque con tu leche alimentaste a D

La venerable Sor María de Jesús de Agreda, en su obra La Mística ciudad de Dios, describe, en revelación, la consistencia de la leche de María: “No comió el Niño Dios cosa alguna, mientras recibió el pecho virginal de su Madre, porque sólo con la leche se alimentó, y ésta era tan suave, dulce y sustancial, como engendrada en un cuerpo tan puro y perfecto de complexión purísima, y medida en calidades, sin desorden ni desigualdad”.

La sagrada leche de la Virgen María se conserva dentro de una fina ampolla de cristal, contenida en un relicario elaborado en plata, en la iglesia de la Colegiata de san Lorenzo de Montevarchi, en la provincia de Arezzo, región de Toscana, Italia.

¿De dónde viene la reliquia?

La reliquia estuvo inicialmente en posesión de Balduino II, emperador de Constantinopla, de 1237 a 1261, quien la entregó en 1238 a san Luis IX, rey de Francia.

 Una antigua tradición refiere que la reliquia fue obsequiada por san Luis IX al conde Guido Guerra de Montevarchi -hombre de confianza del Papa Inocencio IV- en agradecimiento por su contribución a la victoria de su hermano, Carlos I de Anjou, en la batalla de Benevento. El conde Guido Guerra, a su vez, donó la reliquia a la iglesia de San Lorenzo, donde se elaboró un altar con retablo de terracota vidriada que contiene una reja circundada por cuatro ángeles para resguardarla.

Para custodiar la reliquia y promover su culto de manera adecuada, se fundó la Hermandad de la Sagrada Leche, con la encomienda de que cada año, en la primera semana de septiembre se desarrollara la Fiesta de la Sagrada Leche de la Virgen María, para venerar la reliquia, hasta que en el siglo XVIII la Hermandad fue disuelta. Aunque se cambió su nombre a Fiesta del Perdón, la reliquia se sigue sacando en procesión por la ciudad.

Siete datos de los 7 dolores de la Virgen María

  1. El Papa Pío VII (1800-1823) estableció la Fiesta de Nuestra Señora de los Dolores para el 15 de septiembre, un día después a la Exaltación de la Santa Cruz.
  2. Esta celebración nos recuerda los sufrimientos por los que pasó María a lo largo de su vida, por haber aceptado ser la Madre del Salvador.
  3. Por obediencia contribuyó a la vida y aceptó la voluntad de Dios, a diferencia de lo que hizo la primera mujer Eva, que por su desobediencia trajo la muerte.
  4. Desde el siglo VIII los escritores eclesiásticos ya hablaban de la “Compasión de la Virgen”, refiriéndose a la participación de la Madre de Dios en los dolores de su crucifixión.
  5. El sufrimiento de la Virgen de los Dolores nos enseña a tener fortaleza ante los sufrimientos de la vida. Ella nos acompaña y nos da la fuerza necesaria para enfrentar las adversidades y seguir ante cualquier situación de dolor.
  6. La Iglesia católica conmemora dos veces al año los dolores de la Santísima Virgen, durante Semana Santa y el 15 de septiembre.
  7. Los siete dolores de la Virgen los meditamos especialmente en el Rosario llamado con este nombre.

Acerca de Monserrat Cuevas

Lic. Ciencias de la Comunicación | Reportera en Acción | Temas sociales, busco historias de vida que contar.

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