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Preparando mi liturgia: Acompañemos a Jesús en su Semana Santa

DOMINGO de RAMOS o de la PASIÓN DEL SEÑOR

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

[Este año, por la contingencia sanitaria, el episcopado mexicano, a través de la Comisión Episcopal para la Pastoral Litúrgica, recomienda que en las iglesias parroquiales y capillas, se use la tercera forma para el inicio de esta celebración es decir, con una entrada sencilla:

1.     Mientras el celebrante se dirige hacia el presbiterio, se canta la antífona de entrada del Misal u otro canto con el mismo tema.

2.     Al llegar al altar, hace la debida reverencia.

3.     Se dirige a la sede y continúa la Misa de la manera acostumbrada.]

IDEAS PARA EL CELEBRANTE

Hoy damos inicio a la Semana Santa, veremos la débil humidad de Jesús y la gloria de Dios.   Sabemos que Él es igual a nosotros en todo, excepto en el pecado.  Lo vemos sufriente y caído, y, también, en su determinación de amor y en su valor para cumplir la misión para la que había venido a este mundo.

En estos días también lo vemos triunfante: con un triunfo “humano” muy provisional y frágil cuando la muchedumbre le aclama como Mesías, pero que pocos días más tarde se vuelve contra él; después, en el triunfo definitivo de su resurrección.  Él nos invita a superar todos los miedos, el mal y hasta la misma muerte…

Lo vemos rodeado del pueblo que le aclamó agitando palmas y en pocos días, lo también veremos cargando la cruz en la que será clavado como un criminal y derramará hasta su última gota de vida…

¿Estamos preparados, después del itinerario cuaresmal, para involucrarnos en estas celebraciones? ¿Cuál es nuestra postura interior? ¿Con quién o con quiénes nos identificamos? ¿Es Jesús, para nosotros, realmente el Hijo de Dios, que entregó su vida porque nos ama en extremo? ¿Hasta qué punto estamos dispuestos a dejarnos interpelar y a que cambie al rememorar estos hechos salvíficos? ¿Estamos dispuestos a morir con él para alcanzar su nueva vida de resucitado?

LECTURAS

Isaías 50, 4-7: El Señor ayuda (a su siervo sufriente), por eso no quedaré confundido…

Salmo 21: Contaré tu fama a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré…

Filipenses 2, 6-11: Cristo se hizo semejante a los hombres… Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas…

Marcos 14, 1-15, 47: En su Pasión y Muerte, Jesús es presentado como el Señor anunciado en las Escrituras… Su muerte destruye el poder de la muerte y nos trae vida…

ORACIÓN DE LOS FIELES

Oremos ahora a nuestro Señor Jesús que nos amó hasta el fin y nos salvó por su muerte y resurrección. Y digámosle: “Sana a tu pueblo, Señor”.

1.     Señor Jesús, por la Eucaristía, te pedimos que nos acompañes en el camino de la vida, siendo nuestra alegría y esperanza.  Oremos.

2.     Señor Jesús, por tu agonía en el Huerto de los Olivos, asiste a todos los moribundos en su hora final y dales a todos el valor de aceptar la voluntad del Padre, especialmente cuando se haga más difícil.  Oremos.

3.     Señor Jesús, por tu injusto encarcelamiento y condena a muerte, recuerda a los encarcelados por sus convicciones y a los condenados por jueces injustos.  Oremos.

4.     Señor Jesús, traicionado y abandonado por tus amigos, hazte cercano a todos los que se sienten solos y da a tu pueblo la capacidad de hacer amigos fieles.  Oremos.

5.     Señor Jesús, por tu camino de la cruz, aligera las cargas de todos los que sufren y hazlos afables y comprensivos los unos para con los otros.  Oremos.

6.     Señor Jesús, por tu muerte en la cruz y por tu gloriosa resurrección, perdona nuestros pecado y danos la vida a todos.  Oremos.

Señor Jesús, que el raudal de tu perdón y de tu vida se derrame sobre todos nosotros y nos alcance la felicidad y los gozos eternos, por los siglos de los siglos.  R/ Amén.

INVITACIÓN A RECITAR EL PADRE NUESTRO

Jesús rogó al Padre pidiendo la fuerza necesaria para hacer su voluntad.  Nos unimos a él en nuestra oración confiada.  R/ Padre nuestro…

INVITACIÓN A LA COMUNIÓN

Éste es Jesucristo, el Cordero sin pecado que sufrió y murió para ser congruente hasta el fin.  Dichosos nosotros por poder compartir su vida y su amor y, al comerlo, convertirnos en alimento.  R/ Señor, no soy digno…

DESPEDIDA / BENDICIÓN

Hermanos: Hemos sido testigos de que para Jesús el amor a Dios y al prójimo van inseparablemente unidos.  El amor de Jesús al Padre lo hizo entregarse hasta el extremo en su amor hacia nosotros…

Murió llevando a cabo su misión, y en su muerte hemos renacido.

Que este pensamiento no sólo nos guíe durante esta Semana Santa, sino que inspire nuestra vida cotidiana…

Que la bendición de Dios nos dé fuerza para poder amar hasta el extremo:

La bendición de Dios todopoderoso, Padre Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.  R/ Amén.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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