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Preparando mi liturgia: Dar sin esperar recompensas

XIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO, 28 de Junio de 2020.            

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

IDEAS PARA EL CELEBRANTE:

La Palabra de hoy nos propone varios temas para nuestra reflexión sobre lo que necesitamos para seguir a Jesús y para evangelizar:

a)     La necesidad de purificar nuestra forma de amar, incluso el amor en familia.

b)     La invitación a gastar la vida por los demás.

c)     La gratuidad en la entrega, dar sin esperar recompensas, aunque sea un vaso de agua en el nombre del Señor.  Por lo pronto, en esta introducción y en estas moniciones, abundaremos un poco en este tema que es en el que coinciden el Evangelio, la primera lectura y el salmo (Sugerimos profundizar los otros temas en la homilía y nosotros ofreceremos algunas pistas en la ficha de Desarrollo Espiritual del próximo fin de semana).  Esto se aplica no solamente a nosotros en nuestras familias, sino también en nuestras comunidades eclesiales.  En este nuestro tiempo está desapareciendo el  valor y sentido de la hospitalidad. ¿Cómo recibimos a “extraños y desconocidos” en nuestras iglesias, y a gente que ha venido de otras parroquias? ¿Cómo recibimos a los que se van integrando a nuestros grupos? ¿Nos damos cuenta de que cuando recibimos a los extraños, recibimos al Señor mismo?

d)     San Pablo nos dice que el bautismo es algo definitorio en nuestra vida.  Significa que estamos muertos al pecado y que hemos de vivir sólo para Dios.

SALUDO:

Considérense muertos al pecado, pero vivos en Cristo Jesús.

Que Jesús, el Señor de la vida, este siempre con ustedes. R/ Y con tu espíritu.

ACTO PENITENCIAL:

El Señor, que ama desinteresadamente, acoge con alegría hasta a quienes se alejan de Él por el pecado.  Aceptemos este perdón con gratitud y aprendamos de Él a perdonar a los otros.  (Pausa)

•      Señor Jesús, te damos la bienvenida cuando acogemos a los que hablan en tu nombre.  R/. Señor, ten piedad.

•      Cristo Jesús, te damos un vaso de agua fresca cuando saciamos la sed de un discípulo tuyo.  R/ Cristo, ten piedad.

•      Señor, te recibimos a ti en los más débiles y pequeños de nuestros hermanos.  R/. Señor, ten piedad.

Ten misericordia de nosotros, Señor, sana las heridas de nuestros pecados y llévanos a la vida eterna. Amén.

ORACIÓN COLECTA:

Oh Dios, amable y cariñoso, tu Hijo Jesús nos acoge en tu casa, nos proclama su mensaje de esperanza y nos nutre con su propio cuerpo.

Que Él disponga nuestro espíritu para que sepamos acoger en su nombre a los que él nos envía, conocidos o no, y que reclaman justicia, amor e integridad o un simple vaso de agua.

Confórmanos como una Iglesia abierta y acogedora, para que Tú nos acojas con gozo en tu hogar eterno.

Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor…  Amén.

LITURGIA DE LA PALABRA:

2 Reyes 4, 8-11. 14-16a: Con gran sentido de hospitalidad, una mujer sunamita ofreció alimento y hospedaje al profeta Eliseo… Dios premia su generosidad concediéndole un hijo…

Salmo 88: Nuestro Dios es misericordioso, fiel y justo… Realza nuestro poder y es nuestro escudo… Es un placer aclamarlo y caminar iluminados por su luz…

Romanos 6, 3-4. 8-11: Por el bautismo nos hemos transformado: Morimos con Cristo al pecado y resucitamos para vivir para Dios…

Mateo 10, 37-42: Jesús continúa instruyendo a sus apóstoles sobre su vocación y misión: Quien quiera seguirlo ha de amarlo de verdad, sin anteponerle el amor a sus familiares o a alguien más; ha de ser capaz de invertir su vida por la misión aunque cueste; y ha de ser capaz de dar y darse, desde un vaso de agua hasta la donación total y la hospitalidad… 

ORACIÓN DE LOS FIELES:

Dios nos ha colocado hermanos a lo largo de nuestro camino.  Pidámosle  que nos conceda descubrir y tratar a otros hermanos como personas a las que Él ama y a las que quiere que nosotros amemos. Y digamos como respuesta a cada petición: R/. Escucha a tu pueblo, Señor.

1.     Por la Iglesia, para que predique el Evangelio sin componendas ni transigencias, y sin embargo sea sensible a las aspiraciones y necesidades de nuestro tiempo y las vea  a la luz de Cristo.  Roguemos al Señor. R/. Escucha a tu pueblo, Señor.

2.     Por los que en la Iglesia llevan el peso de la autoridad, para que se abran a todos sin favoritismos y hagan a todo el Pueblo de Dios corresponsable de la misión evangelizadora.  Roguemos al Señor. R/. Escucha a tu pueblo, Señor.

3.     Por los misioneros, para que acojan los valores culturales del pueblo al que son enviados y se abran a su mentalidad.  Roguemos al Señor. R/. Escucha a tu pueblo, Señor.

4.     Por quienes se encuentran marginados de nuestra sociedad – solos, desconocidos, pobres, ancianos, enfermos e incomprendidos – para que encuentren hermanos afectuosos que les comprendan y acojan con bondad.  Roguemos al Señor. R/. Escucha a tu pueblo, Señor.

5.     Por ésta y por todas las otras comunidades cristianas, para que no toleremos entre nosotros ninguna forma de prejuicio o discriminación, sino que abramos unos a otros nuestras puertas y nuestros corazones.  Roguemos al Señor. R/. Escucha a tu pueblo, Señor.

Señor Dios nuestro, ayúdanos a aceptarnos y recibirnos los unos a los otros, para que Tú nos acojas y permanezcas con nosotros para siempre, por los siglos de los siglos.  Amén.

INTRODUCCIÓN AL PADRENUESTRO:

Somos uno con Cristo nuestro Señor por medio de nuestro bautismo, con Él nos dirigimos en oración a nuestro Padre del cielo.  R/. Padre nuestro…

INVITACIÓN A LA COMUNIÓN:

Éste es Jesucristo, el Señor que por amor ha entregado su vida y que nos invita a su mesa.

Dichosos nosotros pues somos alimentados gratuitamente por Él. R/. Señor, no soy digno…

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN:

Dios y Padre nuestro, hemos sido huéspedes de tu Hijo en esta celebración.

Él quiere permanecer en medio de su pueblo a través de nosotros.

Ayúdanos a ser para los que nos rodean su  mano servicial, su sonrisa de acogida, su voz de aliento y de perdón, el rostro de su amor.

Que siguiendo este camino podamos atraer a muchos hacia ti.

Por Jesucristo nuestro Señor.  Amén.

DESPEDIDA / BENDICIÓN:

Hermanos: En esta Eucaristía, Jesús ha sido nuestro generoso anfitrión.

Nos ha hablado de corazón a corazón y se nos ha dado a sí mismo como comida y bebida.

Nos ha dicho que acojamos a los hermanos en su nombre y que les tratemos con el amor con que lo trataríamos a Él.

En su nombre, pues, aceptémonos y amémonos unos a otros.

Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.  Amén.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

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