Home / Contigo en casa / Preparando mi liturgia: Seamos granos dispuestos a morir para nutrir o dar nueva vida

Preparando mi liturgia: Seamos granos dispuestos a morir para nutrir o dar nueva vida

V DOMINGO de CUARESMA

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

IDEAS PARA EL CELEBRANTE

Los agricultores y los citadinos que cuidan sus jardines y macetas, saben que las semillas tienen que “morir” en la tierra para que broten nuevas plantas y den flores coloridas y frutos nutritivos. La semilla tiene que “morir” para dar vida. De la misma manera, Jesús fue dando su vida para darnos Vida. Y nosotros, sus discípulos hoy, tenemos que hacer lo mismo. Tenemos que entregarnos todos los días para que otros sean felices y vivan más plenamente…

No se trata de buscar el dolor y el sufrimiento, sin embargo, sabemos que hay tareas difíciles que tenemos que aceptar para cumplir nuestra misión en la vida. Por ejemplo, una mujer tiene que pasar por los dolores de parto para traer un niño al mundo, los padres tienen que sacrificarse por sus hijos, las enfermeras tienen que dedicarse a aliviar las penas de los enfermos, todos tenemos que ejercitarnos en ser más pacientes y tolerantes unos con otros… Sí, la semilla tiene que morir para dar vida.

Hoy Jesús nos invita a seguirlo aceptando el dolor y los esfuerzos necesarios para llevar a cabo nuestra misión en la vida. ¿Acepto su invitación?

SALUDO (Ver Segunda Lectura)

Cristo, el Hijo de Dios, sufriendo aprendió a obedecer. Así, llegó a ser fuente de salvación eterna para todos.

El Señor Jesús, obediente hasta la muerte, esté siempre con ustedes. R/ Y con tu espíritu.

ACTO PENITENCIAL

En silencio, pidamos perdón al Señor por haber vivido demasiado centrados en nosotros mismos y olvidarnos de las necesidades de nuestros hermanos. (Pausa)

•      Señor Jesús, tú nos recuerdas: “Quien ama su vida la perderá, pero quien entrega su vida conseguirá vida eterna”. R/ Señor, ten piedad.

•      Cristo Jesús, tú nos invitas: “Los que quieran servirme tienen que seguir mis huellas”. R/ Cristo, ten piedad.

•      Señor Jesús, tú nos das a la vez el ejemplo y la fuerza para vivir no sólo para nosotros, sino para los demás. R/ Señor, ten piedad.

Restaura nuestra vida con tu perdón, Señor, y que sea una vida al servicio de Dios y de los hermanos que nos rodean, de modo que tú puedas regalarnos la vida eterna. R/ Amén.

LECTURAS

Jeremías 31, 31-34: En tiempo de infidelidad, Dios les dice que hará con ellos una alianza nueva, grabada en sus corazones. Todos reconocerán que le pertenecen y que él es su Dios…

Salmo 50: Digamos con el rey David: “Crea en mí, oh Dios, un corazón puro… Renuévame… Devuélveme tu salvación… Enseñaré a los malvados tus caminos…”

Hebreos 5, 7-9: Jesús, presentó oraciones y súplicas a quien podría librarlo de la muerte… Sufriendo, aprendió a obedecer… y se ha convertido para todos los que le obedecen en el autor de la Salvación Eterna…

Juan 12, 20-33: Jesús, anunciando su muerte, dice que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da una rica cosecha y añade que, si queremos servirlo, lo sigamos, es decir, que hagamos lo mismo que él…

ORACIÓN DE LOS FIELES

Con sus brazos extendidos en la cruz Jesús quiso atraer a todas las personas hacia sí mismo. Acerquémonos a él con las necesidades y esperanzas de nuestros hermanos y digámosle: “Salva a tu pueblo, Señor”.

1.     Por los que están buscando una fe en que creer, para que la encuentren en la Iglesia y descubran presente a Jesús en su amor y preocupación por los pobres y los que sufren, roguemos al Señor. R/ “Salva a tu pueblo, Señor”.

2.     Por los que se preparan para el bautismo para que logren ver a Jesús en la comunidad que los va apoyando en su fe, roguemos al Señor. R/ “Salva a tu pueblo, Señor”.

3.     Por las personas que se comprometen a llevar alegría, felicidad y esperanza a otros, para que sigan viendo a Jesús en aquellos a quienes sirven, roguemos al Señor. R/ “Salva a tu pueblo, Señor”.

4.     Por las víctimas de las guerras y de la violencia, para que no caigan en la desesperación, sino que logren ver a Jesús sufriente y encuentren en él fuerza y esperanza, roguemos al Señor. R/ “Salva a tu pueblo, Señor”.

5.     Por nosotros, para que en los días difíciles descubramos en Jesús la inspiración, la confianza y el valor para cuidar, con madurez y caridad, de los más desfavorecidos, roguemos al Señor. R/ “Salva a tu pueblo, Señor”.

Señor Jesús, queremos seguir aprendiendo de ti. Te pedimos que nos fortalezcas en la hora del desaliento y que nos conserves íntimamente unidos a ti, ahora y por los siglos de los siglos. R/ Amén.

INVITACIÓN A RECITAR EL PADRE NUESTRO

Jesús podía llamar “Padre” a Dios porque cumplía siempre su voluntad, sin importar el costo, hasta el fin. Unidos a Jesús, pidámosle a nuestro Padre la misma disposición para hacer su voluntad. R/ Padre nuestro…

INVITACIÓN A LA COMUNIÓN

Éste es Jesús, el Cordero de Dios, que se hizo grano de trigo que muere para nutrir nuestra capacidad de amar.

Dichos nosotros de recibirlo ahora como alimento de comunión. R/ Señor, no soy digno…

DESPEDIDA / BENDICIÓN

Hermanos: Cristo no impuso ni exigió forzosamente nada a nadie. Él entregó su vida y así nos dio un ejemplo que luego nos invita a imitar.

Que aprendamos también nosotros, sus discípulos, a darnos a los demás, aun a costa de desgaste y sufrimiento, para que crezcamos integralmente y crezca su reino.

Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y los acompañe siempre. R/ Amén.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

Revisa También

Celebración de la Palabra: ¿Me percibo a mí mismo como un apóstol con heridas, igual que mi Maestro?

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, …