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Quédate en casa y pon en práctica estos ejercicios espirituales. Día #1

Pbro. Sergio Arturo Gómez M.

PRIMER DÍA. Ante la Contingencia Sanitaria por el Coronavirus, necesitamos hacer un manejo de nuestras preocupaciones. (Estos ejercicios son para hacerse por escrito, dando el tiempo para contestar cada pregunta, enciende una vela, e invoca al Espíritu Santo antes de iniciar).

1.- Escribe en un cuaderno una lista de las cosas que más te preocupan en este momento.
Inicia cada frase siempre con: “Me doy cuenta…”
Me doy cuenta que lo que me preocupa es…
(Así sucesivamente hasta que hayas escrito todas tus preocupaciones)

2.- Lee y medita el texto del Evangelio de Mateo 6, 26-33. Deja que la Palabra empape tu ser. Lee nuevamente, hazlo despacio, e imagina lo que lees, siente que estás ahí. ¡Dios te habla!
Responde por escrito a las siguientes preguntas: ¿De qué manera responde la Palabra de Dios a tus preocupaciones? ¿Qué te dice Dios en su palabra?

3.- Vamos a distinguir entre las preocupaciones que tenemos y qué podemos hacer ante cada una de ellas:
• De las preocupaciones que tienes, ¿cuáles están en tus manos y cuáles en las manos de Dios? Si no hay solución o no está en nuestras manos, preocuparse es una pérdida de tiempo.
• De las preocupaciones que tienes, ¿cuáles son imaginaciones de tu mente y cuáles son realidad?
Cuando aceptamos una situación, la carga emocional disminuye y podemos enfocarnos en la solución. Por eso, escribe una o dos soluciones para cada preocupación que tienes…

4.- Cierra tus ojos e imagínate que tú estás en las manos de Dios y desde ahí habla a cada una de tus preocupaciones: ¿Qué les quieres decir?

5.- Termina este ejercicio escribiendo una oración personal.

6.- Medita esta Oración:
Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar,
fortaleza para cambiar lo que soy capaz de cambiar
y sabiduría para entender la diferencia.
Viviendo día a día;
disfrutando de cada momento;
sobrellevando las privaciones como un camino hacia la paz;
aceptando este mundo tal cual es y no como yo creo que debería ser,
Tal y como hizo Jesús en la tierra:
así, confiando en que obrarás siempre el bien;
así, entregándome a Tu voluntad,
podré ser razonablemente feliz en esta vida
y alcanzar la felicidad suprema a Tu lado en la próxima. Amén.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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