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Sin peregrinación nacional al Cubilete

Moisés Márquez

De acuerdo a las autoridades civiles, de salud y en solidaridad con nuestros hermanos mexicanos y de todo el mundo, que han caído ante el COVID-19, los jóvenes no podremos asistir este año a laPeregrinación Nacional al cerro del Cubilete, después de 77 años de aquella primera peregrinación a ese cerro que fue elegido como el corazón del país en 1925.

Desde 1979, con la visita del Papa San Juan Pablo II a México, se eligió el último fin de semana de este mes para realizar la peregrinación Nacional al cerro del Cubilete, movilizando y tocando los corazones de cientos de jóvenes y no tan jóvenes de cada rincón de nuestra nación, para ofrecerle al Cristo de la montaña, el año que comienza y darle gracias porque nos deja llegar a sus pies. De esta manera, ofrecemos el cansancio del recorrido, símbolo de las dificultades, alegrías y aprendizajes que se vivieron el año que queda atrás.

El año de las añoranzas

Cada peregrinación se escribe un nuevo record de personas que llegan a los pies del Cristo Rey. Este año quedará como “el año de extrañar”: extrañar al hermano desconocido, al gemelo de corazón, al loco que sube a tu lado cantando, orando y pidiendo perdón. Seguros estamos de que vamos extrañar el cansancio, la fatiga, la sed y por supuesto, el camión y su ambiente.  

Es la peregrinación de extrañar la angustia de llenar el camión (para los organizadores); de iniciar la Misa de envío en el Santuario de los Mártires puntualmente y ¿por qué no? De extrañar al despistado que no ha pagado su pasaje y que, gracias a él, los más 20 camiones que salen de Guadalajara, lo esperamos para que, el director de camiones nos pueda dar el banderazo de salida.

Lo que el año pasado fue queja, hoy se convierte en añoranza. Hasta esas frases que se repiten año con año: “¿ésta es la última vuelta para llegar al Cristo?”, “está haciendo mucho frío”, “los que van atrás en el camión, ya dejen dormir”.

La voluntad de asistir, se convierte en estar presente de corazón, en la vida que sigue y no se detiene a pesar de la pandemia.

Una vivencia diferente

Hoy nos toca empujar al hermano en casa, acompañar al que está sufriendo en su andar, saltar de alegría en el convivio diario, agradecer la salud, el nuevo amanecer y las puestas del sol.

El cansancio de la subida, lo viviremos en el andar y el ajetreo del día a día, en nuestro trabajo, estudio, clases virtuales, con las personas que perdemos, pero con las oraciones que ganamos.

El frío de la madrugada, representará la falta de la Eucaristía en la soledad de nuestro silencio, pero cobijado del abrazo del Padre cuando hablamos con Él.

El festival, con la música de los hermanos artistas, será el perdón en la familia, la reconciliación con el hermano, y en el pan de la mesa; cantando con el alma porque seguimos aquí o porque tenemos ángeles en el Cielo que nos ganaron en el viaje de la vida y piden por nosotros.

El arrodillarnos ante el Santísimo justo a los pies del Cristo de la montaña, lo viviremos en nuestra oración diaria ofreciendo nuestra voluntad a la suya.

Llegaremos de rodillas desde nuestros hogares, con el rezo del rosario para confortar nuestros sufrimientos con su amor interminable.

La cuesta sigue presente, con las mismas curvas eternas, creyendo que pronto se terminará el trago amargo, sin embargo, como en la montaña, seguiremos avanzando, orando, empujando, cantando, pidiendo, sufriendo y ofreciendo todo, para lograr el objetivo de nuestro peregrinar: que Cristo realmente reine en nuestros corazones y en el mundo entero.

De manera virtual

La peregrinación se realizará de manera virtual, el redes, el sábado 30 de enero, a partir de las 10:45 am, y será transmitida en Facebook: “Tye Nacional”, “Cubilete Oficial” o “Red Cristo Rey” Y por YouTube en: “TyE Nacional”.

Si deseas que se transmita por la página de tu grupo, envía mensaje a difusion@testimonio-y-esperanza.org para hacer tu registro.

Acerca de Monserrat Cuevas

Lic. Ciencias de la Comunicación | Reportera en Acción | Temas sociales, busco historias de vida que contar.

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