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Aprende a ser libre y a vivir sin ataduras

Pbro. José Luis González Santoscoy

Cuantas veces no hemos sufrido por ciertas esclavitudes que experimentamos en nuestra vida y en nuestro interior. Dios nos ha hecho libres, pero nosotros nos aferramos a ciertas cosas, vicios, situaciones, personas o actitudes que nos roban la libertad, nos vuelven esclavos y nos impiden ser felices. Quisiera compartirte la parábola del elefante esclavo.

Se cuenta de un hombre que cuando era pequeño le gustaba mucho ir al circo y le fascinaba ver a los elefantes, pues son animales que impresionan por su tamaño, su fuerza y su peso. Le llamaba mucho la atención que después de la actuación de los elefantes, éstos quedaban sujetos solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.

Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y, aunque la cadena era gruesa y resistente, era obvio que, si aquellos animales eran capaces de arrancar un árbol con su propia fuerza, con mayor razón podían arrancar la estaca y huir fácilmente.

¿Por qué no huían pudiendo hacerlo? La respuesta está en que aquellos elefantes estaban amaestrados, habían estado amarrados a esa estaca desde que eran pequeños y así habían aprendido a vivir. Cuando estaban pequeños, esa estaca los limitaba y no los dejaba moverse con libertad. Después de muchos intentos fallidos, aquellos elefantes se dieron por vencidos, aceptaron su impotencia y se resignaron a lo que estaban viviendo.

Esos elefantes de los circos no escapan porque creen que no pueden hacerlo. Tienen una historia de fracaso y de impotencia aprendida y se han resignado a vivir así, sin hacer uso de la fuerza que tienen.

Muchos caminamos por la vida como esos elefantes, vamos atados a cientos de pequeñas estacas que nos limitan, nos condicionan y nos quitan la libertad. Desgraciadamente vivimos creyendo que no podemos realizar ciertas cosas o tomar ciertas decisiones difíciles, sólo porque una vez lo intentamos y no pudimos. Eso nos llevó a grabar en nuestra mente un “no puedo” o “no sirvo para esto”, y nosotros mismos nos condicionamos a ello.

Ánimo, no debemos desesperarnos cuando las cosas no nos han salido como esperábamos o en el momento en el que las deseábamos. Necesitamos aprender a ser perseverantes e intentarlo una vez más con todo el corazón. No nacimos para ser esclavos de nada ni de nadie, en nosotros está en llevar a cabo esos grandes cambios en nuestra vida. Nuestra esclavitud o nuestra libertad no depende de nadie, sólo depende de nosotros mismos. Tú eliges ser libre o ser esclavo.

Facebook: Padre José Luis González Santoscoy

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