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Aprender y enseñar el valor del optimismo

José Andrés Guzmán Soto

La realidad de la vida hoy es cada día más compleja y en múltiples ocasiones problemática y difícil, tanto por las situaciones de nuestro entorno  y por las personas que conviven con nosotros como la familia, las amistades, los compañeros de trabajo, los vecinos; como por  el carácter y la forma de ser y de pensar de cada uno de nosotros.

Frente a estas circunstancias difíciles y problemáticas, no pocas personas perdemos la esperanza de salir adelante y tomamos una actitud pesimista, dejamos que el desaliento se apodere de nuestra voluntad y comenzamos a llenarnos de desaliento, de desesperanza, de amargura y de enojo ante la vida; nos volvemos pesimistas ante la realidad y la amargura llena nuestro corazón y nubla nuestra voluntad para resolver los problemas y superar las dificultades.

No falta quienes, en su pesimismo, echan la culpa de sus problemas a los demás, a sus padres, a sus hermanos,  a sus amigos, a sus vecinos,  a sus patrones, a sus compañeros de trabajo, a los políticos, al gobierno, por nombrar a algunos; todo con el fin de no aceptar la responsabilidad y por buscar culpables del fracaso personal; se les olvida que cada uno de nosotros somos los responsables de nuestra propia vida.

Por desgracia, esta actitud pesimista de algunos  tiene consecuencias sociales porque esta actitud negativa se esparce como un virus hacia los que nos rodean y se convierte en epidemia  de pesimismo para grades masas de la población que destruye desde las familias hasta las comunidades creando amargados que ven siempre la vida con  desesperanza y  desilusión; son los sembradores del odio, de la discordia, de la envidia, de la división.

¿Cómo superar este pesimismo? ¿Cómo cambiar esta actitud dañina tanto en lo personal como en lo social? Es urgente cambiar ese virus de la negatividad por una actitud siempre optimista para superar las dificultades y solucionar los problemas con efectividad y eficiencia.

Ser optimista supone ser consciente de que la realidad es compleja, con dificultades y problemas, pero también con momentos de satisfacción, de felicidad, de alegría para compartir con los que nos rodean.

Ser optimista significa ser consciente de que tenemos muchas cualidades, carismas y virtudes para superar las dificultades y solucionar los problemas con creatividad, esfuerzo, constancia y sabiduría, por lo que debemos de tener confianza en nosotros mismos

Ser optimista es saber confiar en los demás, en especial en la gente que comparte nuestra historia y nuestra vida, pues todos buscamos un objetivo común: nuestro desarrollo personal y nuestra felicidad.

Ser optimista es saber confiar en Dios que es amor porque nos dio la vida y nos regaló la inteligencia y la libertad para construirla con sabiduría.

aguzmanniva@gmail.com

Acerca de David Hernandez

Lic. en Filosofía por el Seminario de Guadalajara | Lic. en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Veracruz | Especialista en temas religiosos | Social Media Manager

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