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Cómo combatir la pereza espiritual

Querida Lupita:

He leído mucho sobre el poder de la oración y la vida de sacramentos, pero me falta voluntad para tener una vida así. Me siento cansada para orar o para acudir a misa. Encuentro siempre razones para no confesarme. Quisiera cambiar esto en mí, pero en verdad no sé cómo lograrlo. ¿Puedes ayudarme?

Nora Z.

Hermana mía, Nora:

Toda iniciativa para  fortalecer tu vida de oración, es una moción del Espíritu Santo.

La tibieza espiritual tiene estos síntomas:

  • La voluntad carece de energía
  • Existe un habitual desgano por las prácticas de piedad
  • Sacramentos mal recibidos 
  • No se tiene inconveniente en cometer pecados veniales
  • Los pecados veniales se multiplican

San Alfonso María de Ligorio, nos da una respuesta contundente cuando habla de la “mala alimentación del alma”. Él sostiene que esta pereza espiritual es fruto de:

Sacramentos defectuosamente recibidos. Pocas lecturas espirituales, sin que dejen ninguna reflexión seria para el alma. Meditación sin hacer ningún plan de enmienda. Se pierden muchas gracias espirituales que se iban a recibir, porque no se dedica tiempo exclusivamente a Dios.

Las confusiones que hoy enfrentamos, se deben en gran parte a que nos hemos alejado de la Luz que solo Dios puede dar a nuestras conciencias para elegir el bien y rechazar el mal.

Volver a Dios es la respuesta a nuestras interrogantes más profundas, y por eso tu pregunta es crucial.

Nuestro santo nos recomienda las siguientes medidas para combatir la pereza espiritual:

  • Primeramente recordar que nada es imposible para Dios. Así que debo solicitar su gracia para vencer mi falta de voluntad.  Lo que yo no puedo, ¡Dios los puede!
  • Enseguida tener un gran deseo de conseguir la santidad. Que este sea nuestro ideal. Un ideal es un bien que apasiona la voluntad y la mueve a actuar. Ser santo significa: convertirme en la mejor versión de mí mismo, en la persona que Dios quiere que sea. Hacer lo que Dios quiere que yo haga ante cada decisión de vida.
  • Conocer vidas de santos que puedan inspirarme
  • Acudir a ejercicios, espirituales, retiros, congresos, cursos y conferencias que alimenten el conocimiento de Cristo.  ¡Conocerlo más, para amarlo más!
  • Integrarme y participar en un grupo de oración o una comunidad de personas que quieran vivir su fe en plenitud.

La Iglesia está llena de invitaciones e iniciativas para alimentar tu alma, ¡aprovéchalas!

Lupita Venegas/Psicóloga

Facebook: lupitavenegasoficial

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