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Cómo valorar y bendecir a tu párroco

Querida Lupita:

Muy pronto celebraremos el día del Párroco, y en nuestra comunidad quisiéramos algunas ideas sobre lo que podemos regalarle al nuestro en su día.

Alicia R.

Estimada hermana en Cristo, Alicia:

Cada mes de agosto celebramos la memoria del Santo Cura de Ars, y en torno a ella se festeja el día del Párroco. Es una gran idea meditar lo que nuestros párrocos, y todos los sacerdotes en general, necesitan de nosotros los laicos.

Él decía: “Las buenas obras de Dios no nos servirían de nada sin el Sacerdote. ¿Para qué serviría una casa llena de oro, si no tenemos a nadie que nos abra la puerta? Sin el Sacerdote, la muerte y la pasión de Nuestro Señor no servirían de nada.

Tras Dios, ¡el Sacerdote lo es todo! Dejad a una parroquia veinte años sin sacerdote… adorarán a las bestias”.

Valoremos a nuestros sacerdotes. Ellos necesitan:

  • Nuestras oraciones. Es muy importante que veamos a nuestros sacerdotes haciendo oración,  hay que imitarlos y acompañarlos, y de esta manera estimularnos y motivarnos unos a otros.
  • Colaborar con ellos en el apostolado. El sacerdote es el general, los laicos somos sus soldados y hemos de ponernos a sus órdenes sin miedo. 
  • Evitar criticarlos. Aunque como seres humanos fallan, ellos tienen una investidura sagrada que debemos respetar. Hablar con ellos en forma fraterna si se hace necesario, pero nunca difundir chismes.
  • Defenderlos ante quienes atacan el Sacerdocio hoy en día. Hay sacerdotes fieles y santos que dan la vida por sus ovejas como buenos pastores. Si vamos a hablar de sacerdotes, hablemos de los buenos sacerdotes.
  • Cultivar vocaciones, tener el alma abierta a la acción de Dios. En familia se gestan las vocaciones más sólidas. Pidamos a Dios que nos conceda aceptar con alegría si uno de nuestros hijos es llamado a consagrar su vida entera al servicio de nuestros hermanos en  Su Iglesia.
  • Invitarlos a comer a casa y compartir con ellos nuestra convivencia familiar. Recordemos que en muchas ocasiones pueden sentirse solos. Ellos escuchan a todos, dan palabras de esperanza, pero con frecuencia no son escuchados, comprendidos y consolados por nosotros.

¡Y enamorarlos de María!, pues dicen que cuando Dios quiere hacer a alguien muy santo, lo hace muy mariano.

¡Feliz día del Párroco, a mis hermanos sacerdotes que han recibido esta gracia!

Lupita Venegas/psicóloga

Facebook: lupitavenegas

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