Home / Cultura y Formación / Cuidando el ambiente: lucha contra la alegre superficialidad

Cuidando el ambiente: lucha contra la alegre superficialidad

Karime Ramos Godoy

Talas desmedidas, quemas, basura, océanos plagados de plástico, especies extinguiéndose, aire irrespirable, contaminación, las noticias diarias de nuestra ciudad y el resto del mundo.

Ante esta realidad solemos reaccionar tratando de echar culpas y aislarnos del problema. Que si es culpa de los empresarios, de los gobiernos que lo permiten, de “otras” naciones que son las que contaminan, pero jamás nos volteamos a ver en un espejo. Los grandes cambios comienzan a partir de una persona, una persona que va tomando conciencia y siembra esa semilla en otras.

El gran cambio que el medio ambiente requiere empieza por mí, por mi familia, por mi casa, por mis cercanos. Hace falta una gran dosis de congruencia para poder decir que cuidamos seria y constantemente del medio ambiente, porque, luego vamos y compramos en tiendas ecológicas,  pero, por otro lado, somos adictos a comprar prendas del sistema fast fashion, queremos siempre utilizar el carro porque nos cansa caminar, desperdiciamos agua porque pareciera que con abrir el grifo esta es inagotable; no separamos basura porque “la revuelve el camión”, compramos bolsas de plástico para los refrigerios de los niños porque “luego pierden las de tela”.

Entonces, ¿vemos por qué el cambio empieza por nosotros y nuestras familias? No toda la contaminación es causada por las empresas, nosotros consumimos también desmedidamente. No sólo depende de las empresas que producen plásticos desechables, nosotros en el ajetreo diario compramos plásticos.

Depende de nosotros cuidar la Casa Común y depende de nosotros también, educar con el ejemplo; en la lucha contra la contaminación y por salvar el medio ambiente, estamos involucrados todos desde el lugar que ocupemos, valen lo mismo mis acciones que las de una empresa aunque tengan alcances diferentes, ambas son necesarias y ambas llevan a educar en la conservación.

“Hace falta volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo, que vale la pena ser buenos y honestos. Ya hemos tenido mucho tiempo de degradación moral, burlándonos de la ética, de la bondad, de la fe, de la honestidad, y llegó la hora de advertir que esa alegre superficialidad nos ha servido de poco.” (Papa Francisco, Laudato si n. 229)

About David Hernandez

Check Also

Aprender y enseñar el valor del optimismo

José Andrés Guzmán Soto La realidad de la vida hoy es cada día más compleja …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *