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El perdón no es un acto, es una actitud

¿En qué se nota que estoy preparado para vivir perdonando siempre?

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

¿QUÉ NOS DICE DIOS EN ESTE DOMINGO?

Eclesiástico 27, 33–28,9: Una motivación para guardar los mandamientos y para perdonar es pensar en que moriremos: “Piensa en tu fin y cesa en tu enojo”.  A quien no perdona las ofensas, no se le perdonarán sus pecados…

Salmo 102: Se nos recuerdan algunos rasgos de la misericordia de Dios: Nos beneficia y perdona, nos cura y rescata, nos reparte su gracia y su ternura…

Romanos 14, 7-9: Pablo nos recuerda que sólo vivimos y morimos para Dios…

Mateo 18, 21-35: El Señor, como el rey de la parábola contada por Jesús, nos ha perdonado tanto, por eso, nosotros debemos perdonar incontables veces a nuestros prójimos… No todos actúan tan misericordiosamente como Dios, pero, a esos tales, no se les perdonarán sus faltas…

REFLEXIONEMOS

[El evangelio de hoy es continuación del proclamado el domingo anterior. Seguimos recibiendo instrucciones para vivir en comunidad.  No puede existir ninguna comunidad formada por personas imperfectas sin vivir el perdón mutuo.]

Desde la semana pasada, estamos reflexionando en el amor que debe reinar en nuestra vida comunitaria.  Reflexionábamos sobre la necesidad de ayudarnos mutuamente corrigiéndonos de forma fraterna, aceptándonos y orando juntos.  Hoy se nos invita a perdonarnos siempre unos a otros como Dios lo hace.  Es como si estuviésemos desglosando bellamente el verbo AMAR… Sólo podemos entender el perdón cristiano después de entender (y vivir) el amor cristiano, es que esto de exculpar a quienes nos han dañado va contra nuestros instintos y nuestra lógica…

A muchas personas, aún cristianos, la enseñanza de Jesús sobre el perdón no les parece realista o, al menos, les paree demasiado complicada para llevarla a la práctica… ¿Creo que es posible perdonar?

Cuando Pedro propone perdonar “siete veces” ya estaba siendo más generoso que los judíos en general e, incluso, que los más radicales que proponían como máximo perdonar cuatro veces… Jesús, yendo más allá de lo esperado, nos propone a sus seguidores no llevar la cuenta de las veces en que perdonamos, sino perdonar a lo largo de toda la vida, es decir, vivir perdonando… ¿Creo que es posible perdonar “siempre” y a todos?

1. Detengámonos a pensar en esta pequeña historia: Un día, dos amigos caminaban y vieron cómo un perrito era atropellado.  Uno de ellos intentó ayudarlo, pero el perrito lo mordió y él se entristeció y molestó mucho… Entonces su amigo le dice: “No te ha mordido por falta de gratitud, entiende que te mordió porque esta lastimado”… ¿Nos pasará igual a nosotros? Al parecer, si estamos heridos, iremos “agrediendo” a los demás…

Sentirnos heridos nos hace actuar a la defensiva

2. Ahora, pensemos en nuestra propia historia:

  • ¿A lo largo de mi vida qué concepto de perdón aprendí (en la teoría y en la práctica)? ¿Se practicaba el perdón en mi familia? ¿Cómo me enseñaron a perdonar mis papás? ¿Había o hay pleitos sin fin entre mis abuelos, tíos y demás familia extensa?
  • Dicen, además, que si mis papás no me perdonaban, será muy difícil percibir a Dios como alguien que me perdona, me acepta y me da nuevas oportunidades siempre… ¿Qué pienso y siento sobre esto?
  • También, si en mi casa no nos perdonábamos entre hermanos y primos, será muy difícil que yo disculpe a mis compañeros, amigos y a mis “hermanos” de la iglesia…

3. Piensa en cómo te encuentras actualmente en relación al perdón:

Dedica un tiempo cada día de esta semana para completar, en una hoja aparte, una lista de lo que no has perdonado (dicen los especialistas que cada columna debe tener por lo menos cuarenta situaciones dolorosas sin sanar):

A la vidaA los demásA mí mismoA Dios
    

Luego, tómate un tiempo para relajarte y repetirte las siguientes ideas:

La palabra PERDÓN está compuesta en realidad por dos palabras: PER y DON, es una donación de amor y por amor… perdonar es amar después de las heridas y a pesar de ellas…

Podemos parafrasear el mandamiento del amor: “Perdona a tu prójimo como te perdonas a ti mismo”… Algunos de nosotros no aprendimos a perdonar, a volver a donar nuestro amor  de manera desinteresada e incondicional…

A veces, nos ayuda pensar en el perdonar como una actividad de higiene mental y espiritual; es algo que nos conviene hacer… así como todos los días vamos limpiando nuestro cuerpo y nuestra casa, ¿por qué no limpiamos también diariamente nuestra mente y corazón de resentimientos y rencores? Si no sacamos diariamente la basura de nuestra casa, nos enfermaremos… si no limpiamos nuestro interior también enfermaremos espiritualmente y terminaremos por no tener libertad para amar…

El perdón es algo bueno porque nos devuelve la paz interior, nos da razones para vivir y comenzar de nuevo infinidad de veces, reconstruye la comunión con nosotros mismos, con los demás, con nuestro Padre Dios y con la Vida que Él nos dio…  Nos hace nuevas creaturas… No se trata de que debamos perdonar para que seamos superiores moralmente a los demás, no, es que lo necesitamos… Y lo necesitamos tanto el ofendido como el que ofende, pues ambos nos hemos desintegrado en nuestra persona, y sólo el amor y el perdón restablecen la integridad, sanan y abren a nuevas posibilidades…

Aplica estos conceptos a tu lista…

4. Piensa, también, en cómo puedes cuidar mejor tu salud espiritual, es decir, cómo puedes amar más incondicionalmente y cómo puedes mejorar tu relación:

Con la vidaCon los demásConmigo mismoCon Dios
    

5. Hasta aquí hemos hablado de la decisión de OFRECER PERDÓN a los demás, otra línea de reflexión, no menos importante, sería explorar nuestra capacidad de RECIBIR PERDÓN de los otros… Parece que el triste protagonista de la parábola de hoy no se dio cuenta que había sido perdonado y, tal vez por eso, no perdonó a su prójimo… Dios nos ama siempre primero… los adultos significativos de nuestra vida nos amaron primero… si no hubiéramos sido amado, cuidados y perdonados no estaríamos aquí ahora…

¿Cómo me he sentido cuando me perdonan? ¿Qué experimento ahora al reconocer que he recibido tanto perdón en mi vida?

Nota: El trabajo de esta ficha es muy intenso.  Puedes irlo comprendiendo y meditarlo en tu reflexión personal y dialogarlo con alguien.  Tal vez, también, reconozcas que, para este tema, sería importante pedir dirección espiritual, consejería o terapia formal…

PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS, TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA LA SEMANA

  1. Tómate un tiempo a solas cada día…

¿Qué quiero hacer con lo que he descubierto en estos días?

¿A quién(es) y qué quiero perdonar, al menos en mi interior, en esta semana?

Recuerda que la vida es breve y tal vez no tengas más tiempo…

  1. El perdón sin límites viene a sanarme de mis deseos de venganza sin límites…

¿Quiero ser un cristiano que siembre la paz siempre y en todo lugar?

¿Quiero dividir con mi venganza o sanar con mi perdón a mi familia-iglesia?

3.      A lo largo de la semana, ve escribiendo una oración, hablándole al Dios bueno que nos presentó hoy la Palabra sobre:

  • tus pensamientos y sentimientos en relación a tus resentimientos, rencores y heridas… Y a tus experiencias de dar y recibir perdón…
  • tus ganas de aprender a perdonar como Él…

(Si esta ficha te ayudó, compártela con alguien)

Esta ficha, así como las de los domingos anteriores, la puedes encontrar en arquimediosgdl.org.mx, pestaña de “formación” y “desarrollo espiritual”.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

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