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Jesús, el Hijo amado que pasó haciendo el bien

EL BAUTISMO DEL SEÑOR

¿Qué haré cuando esté dispuesto a transformarme como hijo de Dios, ungido espiritualmente por Él?

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

¿QUÉ NOS DICE DIOS EN ESTE DÍA?

[Para esta fiesta se pueden escoger diferentes lecturas del elenco disponible en el leccionario.]

Isaías 42, 1-4. 6-7: Dios quiere que “veamos” a su siervo elegido que promoverá la justicia, el derecho, las enseñanzas divinas y la libertad… Esa misión será difícil, pero Él resistirá…

Salmo 28: Demos gloria al Señor porque nos dirige su voz imponente…

Hechos 10, 34-38: Pedro reconoce que Dios no distingue a las personas por su origen racial o cultural, acepta a quien obedece su Palabra y practica la justicia… A quienes son como Jesús que pasó haciendo el bien…

Marcos 1, 7-11: Juan el “Bautizador” reconoce la grandeza de Jesús y éste viene a recibir su bautismo… luego, Jesús ve rasgarse el cielo y descender sobre Él al Espíritu y escucha al Padre declarando que es su Hijo amado en quien se complace…

REFLEXIONEMOS:

[El bautismo de Jesús por el Bautista – que según los estudiosos que es el primer hecho histórico de su vida del que tenemos noticia – es narrado explícitamente por los tres evangelistas sinópticos e implícitamente por Juan.]

La celebración de este día, el Bautismo del Señor, pone broche de oro a las celebraciones navideñas y también marca el inicio del Tiempo Ordinario.  De hecho, el evangelio de hoy narra una de las tres manifestaciones de Jesús ligadas a la antigua celebración de la Epifanía: la manifestación a los magos de oriente, el bautismo y las bodas de Canaán.  El día de hoy se resalta que por la llegada del Hijo de Dios se han abierto los cielos y que Jesús es ungido con la fuerza del Espíritu para su misión…

Las lecturas, de Isaías y de los Hechos, nos dan importantes pistas para interpretar correctamente el Evangelio: Jesús se identificará con el siervo elegido por Dios para hacer el bien… ¿Yo también voy por la vida haciendo el bien?

Parece que Jesús se acerca con toda sinceridad a recibir el bautismo de su primo Juan buscando descubrir más claramente su identidad y misión en esta vida… Y, al parecer, la experiencia del bautismo le hizo percibir lo que Dios esperaba de Él y cómo lo capacitaba para cumplir su difícil encargo… Jesús se transforma espiritualmente al ser ungido por el Espíritu de Dios y al escuchar al Padre decirle que lo ama… ¿En qué noto que yo, como Jesús, me dejo transformar por el Espíritu de Dios y lo escucho? ¿Voy descubriendo cuál es mi misión en la vida? ¿Me empeño en alcanzar mis metas espirituales de forma organizada, con disciplina y constancia?

De alguna manera, hoy se nos narra el verdadero nacimiento de Jesús, no según la carne, sino según el Espíritu.  Él mismo le explicará más tarde a Nicodemo la necesidad de este nuevo nacimiento “del agua y del Espíritu”… Por eso, esta celebración lleva a su plenitud lo que celebramos hace pocos días en la Navidad… ¿Procuro renovar conscientemente mi bautismo en algunas ocasiones?

Para entender y poder actuar como Jesús es indispensable comprender su íntima relación con Dios a quien descubrió como su “Abbá” y a quien le consagró su voluntad… Por eso toda su predicación y acción va encaminada a transmitirnos su experiencia de Dios; quiere hacernos “ver” a ese Padre invisible que ha abierto su cielo y ha bajado para que nosotros podamos entrar en Él… Y, lo más importante, al ir comprendiendo la espiritualidad y misión de Jesús, vamos comprendiendo también nuestro ser y nuestra tarea en esta vida: desarrollar no sólo nuestras potencialidades físicas y psicológicas, sino también – y sobre todo – las espirituales, para que también nosotros seamos hijos de Dios, pasemos haciendo el bien, curando y liberando a nuestros hermanos como lo hizo Jesús con su firmeza y claridad, su trato afable, su alegría contagiosa, su confianza total en Dios, su misericordia, su fidelidad, etc.… ¿En qué aspectos la misión que yo creo tener en la vida se parece a la de Jesús? ¿Asumo como objetivos de mi vida los compromisos que por mi estado de vida ya adquirí?

Para esto, es importante que asumamos un Proyecto de Vida integral, es decir, que abarque todas las áreas de nuestra vida,  no sólo la espiritual, aunque esta área sea el centro y el cimiento de todo nuestro desarrollo.  Al revisar algunas de las áreas de nuestra vida que enumeramos a continuación, nos convendrá ir evaluando cómo está nuestra vida y cómo queremos que esté desde la perspectiva de Dios:

EN LA VIDA ESPIRITUAL: ¿Qué haré para que se note mi identidad cristiana? ¿Qué tiempos dedicaré en mi horario diario y en mi calendario  para los momentos o días específicos de oración y encuentro íntimo con Dios a través de su Palabra?  ¿Cómo programaré mi vida sacramental? ¿A través de qué actitudes y comportamientos basados en valores del Evangelio sabré que estoy avanzando en mi proceso de conversión y cristificación?

EN LA MADUREZ HUMANA: ¿Si soy consciente de que la santificación necesita una sólida base de madurez humana y de que muchos de los obstáculos para desarrollarme espiritualmente se deben a problemas de inmadurez no resueltos, qué haré al respecto? ¿Cómo alcanzaré una autoestima saludable? ¿A través de qué actividades formaré mi carácter y controlaré mi temperamento? ¿Cómo cultivaré mi inteligencia? ¿Cómo desarrollaré mi voluntad? ¿Cómo conseguiré una afectividad integrada y saludable? ¿Cómo aprenderé a solucionar crisis personales que se me vayan presentando en mi vida? ¿Cómo me capacitaré para relacionarme de una manera sana y madura con quienes me rodean?

EN LA VIDA FAMILIAR: ¿Qué debo trabajar en mí para que mis relaciones familiares sean más constructivas? ¿Cómo sanare las heridas que traigo desde mi familia de origen? ¿Cómo identificaré y me liberaré de los patrones de comunicación tóxica que he heredado y asumido?

EN EL ESTUDIO Y/O EN EL TRABAJO: ¿De qué manera conseguiré que mis actividades profesionales y educativas contribuyan a mi santificación? ¿Qué virtudes quiero practicar con mis colegas? ¿Cómo se notará que soy responsable en el cumplimiento de mis responsabilidades? ¿Cómo sabré que he desarrollado la constancia en el cumplimiento del deber?

EN LA VIDA COMUNITARIA, DE APOSTOLADO Y DE SERVICIO: ¿Qué compromisos asumo para hacer crecer a mi grupo y comunidad? ¿Contemplo en mi horario tiempos específicos para planear y organizar mis actividades apostólicas? ¿Sé fijar prioridades? ¿Qué actividades concretas haré para mejorar mi sociedad y el mundo que heredaré a las generaciones venideras?

Recordemos que somos seres integrales y que debemos trabajar en todas las áreas de nuestra vida para que todas crezcan armónicamente y no permitir que se empobrezca u olvide ninguna de ellas… El Espíritu de Dios está con nosotros desde nuestro bautismo capacitándonos para complacer a Dios y pasar por esta vida haciendo el Bien… ¿Qué tan consciente soy de mis responsabilidades de crecimiento integral como bautizado?

TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS DURANTE LA SEMANA:

1.    Debes tener, como el propio Jesús, un “proyecto de vida” preferentemente por escrito…

•      Si ya lo tienes, dedica un tiempo a pulirlo y a “ampliarlo” incluyendo objetivos no sólo del área física, como el cultivo y cuidado de la salud, sino también de los campos afectivo y relacional, pero, sobre todo, espiritual…

Además de los buenos objetivos que ya tengo en mi vida, ¿qué más debo incluir para cultivar mi espiritualidad y caridad?

•      Jesús tenía su proyecto de vida totalmente “alineado” a la voluntad de su Padre; en todo quería corresponder a su amor y realizar el plan trazado para Él sin importar lo que le costara…

¿Qué objetivos querrá Dios que yo, como bautizado, incluya en mi proyecto de vida para poder estar complacido conmigo? ¿Cuáles de esos objetivos asumo libre y amorosamente?

Ayúdense unos a otros como hermanos para ir especificando y ampliando su proyecto de vida de acuerdo a la voluntad de Dios… Ayúdense a ser santos…

Cada día debes poder hacer algo encaminado a lograr tus objetivos y cada noche has de evaluarlo para cuidar que tu desarrollo sea armónico y vaya en la línea de lo que Dios y tú quieren…

2.     En tu oración cotidiana, esta semana, pide al Señor Jesús la gracia de, por tu amistad con Él, irte convirtiendo en un ser espiritual, de descubrir tu misión y de complacer siempre al Padre… Para que pases por la vida haciendo siempre el bien y liberando a los oprimidos por el mal…

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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