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Nuestra esencia es el amor

XXX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

¿Amo a los otros como a mí mismo, más que a mí mismo, menos que a mí mismo?

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

¿QUÉ NOS DICE DIOS ESTE DOMINGO?

Éxodo 22, 20-26: El Señor pide al pueblo que imite su amor y bondad siendo respetuosos, socorriendo y teniendo compasión con los extranjeros, las viudas y los huérfanos, los pobres y los endeudados… Además, aclara que Él escucha sus peticiones y quejas…

Salmo 17: Junto con el salmista podemos decirle al Señor que lo amamos, que es nuestra fortaleza y salvación, que tiene misericordia de nosotros, que nos escucha y nos libra de nuestros enemigos…

1 Tesalonicenses 1, 5-10: Por su fe, los cristianos de Tesalónica socorrieron a Pablo, acogieron la palabra de Dios que él les predicó y la hicieron resonar en otras comunidades, convirtiéndose en modelo para otros creyentes… La fe y el amor genuinos son contagiosos…

Mateo 22, 34-40: En medio de una multitud de mandamientos, Jesús enseña al fariseo que lo más importante es que amemos a Dios – con el corazón, el alma y la mente – y a nuestros prójimos como a nosotros mismos…

REFLEXIONEMOS

[La semana pasada vimos a Jesús contestando a los fariseos y herodianos sobre el tributo al César.  Luego los saduceos le formulan preguntas ridículas sobre la resurrección en la que no creían y Él desmiente sabiamente sus argumentos.  Hoy, los fariseos atacan nuevamente preguntándole sobre el principal de los mandamientos… En realidad ellos no sabían la respuesta pues, en aquella época, había opiniones encontradas entre las diferentes autoridades religiosas.  Pero, nadie pensaba que el principal mandamiento fuesen dos (o tres) mandamientos.  Jesús une dos citas en su respuesta (Dt 6, 4-9 y Lev 19, 18) y así une los dos mandamientos y amplia el significado de la palabra prójimo.  Veinte años más tarde, Juan expresará este mandamiento con mayor simplicidad, profundidad y claridad (13, 34).  Este nuevo mandamiento marca la diferencia entre el A y el NT.  Finalmente, con el “como a ti mismo”, Jesús aclara que nuestros prójimos son individuos con la misma dignidad que nosotros, nunca inferiores.]

En nuestros tiempos, cuando se habla de amor lo más probable es que pensemos en el amor romántico, pero, existen otras formas de amor.  Por ejemplo, el amor cristiano, el que Jesús vivió y nos enseñó.  Éste no se trata sólo de emociones o sentimientos, mucho menos de egoísmos, instintos o pasión, ni tampoco de interés o hedonismo.  No.  Amar a Dios consiste en empeñarse en conocerlo y en reconocerlo como Padre y apegarse a su voluntad, de responder a su amor amando a cada persona como si de sí mismo se tratara.  Amar a Dios es permitirle que Él entre en nosotros y nos transforme y potencialice para hacer el bien a todos sin distinciónAmar al prójimo es capacitarse para salir de uno mismo e ir en busca del otro para hacerle el bien y enriquecerlo como persona…

El problema de nuestro mundo es la falta de este amor verdadero, tal vez porque estamos muy metidos en nosotros mismos (ensimismados) y no nos damos tiempo de conocer verdadera y vivencialmente a los demás… Recordemos que nadie ama lo que no conoce… ¿Me doy cuenta que mi misión en el mundo es enseñar a los demás a creer que este amor es posible?

El amor es una decisión interior de hacerles el bien a todos.  Y no debemos confundir el amor con sus manifestaciones.  El amor debe existir antes de ser manifestado y puede subsistir sin manifestarse en lo absoluto.  Se manifiesta de forma diferente a cada persona: lo manifestamos de forma distinta a nuestros padres, amigos o enemigos…

Por eso, cuando se nos dice que amemos al prójimo, no se trata sólo de que cuidemos y protejamos al próximo, sino también al distante y al diferente… el amor a cada individuo concreto salva a la todo el pueblo de Dios… ¿Yo amo a mis prójimos como a mí mismo, más que a mí mismo o menos que a mí mismo? ¿Amo a unos más que a otros? ¿Amo a todos?

Amar es aprender a “estar” con otros siempre que sea posible, a ser solidarios con ellos, a ayudarles desde su necesidad y no desde nuestros gustos… Ya lo dice la sabiduría popular: “Obras son amores y no buenas razones”…  ¿Puedo experimentar tal amor hacia mi prójimo que me haga capaz de no sólo de no tratarlo mal, de no hacerle daño, sino de ayudarlo en todo lo que lo construya auténticamente?

Hoy, la Palabra nos llama a reflexionar y a seguir describiendo lo que es de verdad el amor a nosotros mismos, a los demás y a Dios... Algunos dicen que la autoestima consiste en la alegre celebración por lo bueno que hay en nosotros y en la capacidad de aceptarnos y perdonarnos para seguir creciendo… También se dice que al amor al prójimo debe de llevarnos a reconocerlo, admirarlo, respetarlo y atenderlo en sus auténticas necesidades… ¿Poseo una sana autoestima? ¿Soy capaz de ponerme en los zapatos del otro? ¿Sé lo que necesitan realmente mis prójimos? ¿Qué tan sordo soy ante las necesidades de los demás? ¿Soy indiferente o antisocial? ¿Soy capaz de descubrir la presencia de Dios en todos?

También nos conviene seguir reflexionando sobre algunos otros puntos: el amor no debe confundirse con el deseo de ser correspondido, en el amor no debe haber competición ni manipulación, el amor a Dios no es auténtico si no amamos a todos, no puede haber auténtico amor al prójimo si amamos mucho a unos pero poco o nada a otros, Etc. Recordemos que la esencia de Dios es el amor y, si nos vamos purificando de los prejuicios y resentimientos, los miedos y el odio, recuperaremos nuestra imagen y semejanza con Él.  También nosotros somos amor…

PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS, TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA LA SEMANA

1.     Deja que tu imaginación, por unos minutos, te haga percibir el mundo desde la mente y el corazón de ese inmigrante que está en el semáforo… ¿Qué necesidades lo trajeron hasta aquí? ¿Cómo percibe el mundo? ¿Cómo se siente en él? ¿Qué está buscando? ¿Hacia dónde va en la vida? ¿Cómo necesita ser ayudado realmente?

a.     Después de percibir todo esto, pregúntate: ¿Cómo es el mundo con empatía? Y, ¿cómo es sin ella?

b.     ¿Cuál será la mejor manera de ayudar a estos y otros prójimos?

¿Cómo puedo luchar contra las fronteras que existen en mi interior para que yo pueda compartir con el otro?

¿Cómo puedo mantenerme abierto al prójimo a pesar de mis miedos e inseguridades?

¿Creo que el otro vale tan sólo por el hecho de que existe y porque es mi hermano? ¿Lo percibo como a mí mismo? ¿Siento que tengo una deuda con él? ¿Al menos la buena voluntad y la “caridad”?

¿Siento que “le debo” algo? Ha habido y hay personas que no quieren la convivencia y la justica social… pero el Evangelio dice que debemos amar al prójimo… y servirlo… y ser solidarios… Dios toma como algo personal lo que le hacemos al prójimo…

2.     Parece que se está multiplicando entre nosotros un miedo que nos lleva a ver a los otros como enemigos, como peligrosos para mis intereses, como ladrones que me roban mis oportunidades, como impostores que me quitan mi lugar en la vida, como “fantasmas” cuya presencia y proximidad me amenaza…  ¿Por qué crees que se están multiplicando los cotos, los fraccionamientos privados y las torres blindadas?… Platica con amigos y familiares sobre estos temas… ¿Cuáles son tus conclusiones?

3.     En las mismas familias puede haber despiadadas (aunque, tal vez, silenciosas) luchas de poder entre los que comparten el mismo techo y la misma mesa… se manipulan, se utilizan, se instrumentalizan con el propósito de tener dominio sobre los demás y conseguir todo tipo de ganancias… ¿Será este mi caso en casa? ¡Descríbelo!

4.     Por escrito, haz una descripción de los que es para ti y lo que implica el que ames a Dios en tus prójimos con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con tus acciones concretas…

5.     Cada día de esta semana, ve hablando con Dios sobre tus reacciones ante esta Palabra que Él te dirige hoy…

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Esta ficha, así como las de los domingos anteriores, la puedes encontrar en arquimediosgdl.org.mx, pestaña de “formación” y “desarrollo espiritual”.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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