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Preparando mi liturgia: Jesucristo, Rey del Universo

DOMINGO XXXIV

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

IDEAS PARA EL CELEBRANTE

Hoy concluimos el Año Litúrgico, el Año de la Iglesia, con la solemne celebración de Nuestro Señor Jesucristo como Pastor y Rey universal.  Él vino a nosotros como nuestro Buen Pastor y nos confió la responsabilidad de cuidarnos amorosamente los unos a los otros…

Cuando vuelva para evaluar nuestra vida nos preguntará: ¿Se han ocupado los unos en los otros, han servido a los demás, especialmente a los pobres y a los débiles? ¿Qué has hecho en favor de los pobres y de los que lloraban? ¿Me has encontrado en ellos? ¿Haz comulgado conmigo en ellos? (…) ¿Qué le respondemos?

Aclaremos que no es sólo cuestión de servir a otros por mera filantropía, sino que se trata también de servir a Dios,  ya que el prójimo – carente, enfermo, forastero, desnudo, etc. – es Cristo mismo “disfrazado”.  Se trata, por lo tanto, de un acto de fe profunda.  ¿Hemos sido capaces, a lo largo del año que terminamos, de reconocer a Dios en los pobres y de encontrarnos con él?

En esta celebración, pidámosle al Señor perdón, fe profunda y amor generoso… Y aprovechemos que aún no es nuestro examen final y podemos convertirnos mientras nos concede vida…

SALUDO (Ver la Primer Lectura)

Toda alabanza al Señor, que dice: “Buscaré las ovejas perdidas; haré volver a las descarriadas, vendaré a las heridas y curaré a las enfermas”.

Este Señor compasivo esté siempre con ustedes. Amén.

ACTO PENITENCIAL

¡Ojalá hubiéramos reconocido al Señor en los pobres, los humildes y los perseguidos!

Pidamos al Señor que nos perdone por no haberlo descubierto ni servido en ellos.  (Pausa)

•      Señor Jesús, tú buscaste a los que estaban perdidos, vendaste a los heridos y fortaleciste a los débiles: R/. Señor, ten piedad.

•      Cristo Jesús, tú viniste a unir a los que estaban dispersos en la niebla y en la oscuridad.  R/. Cristo, ten piedad.

•      Señor Jesús, tú te identificaste con los hambrientos y los enfermos, los extranjeros y los presos.  R/. Señor, ten piedad.

Ten misericordia de nosotros, Señor, y perdona todos nuestros pecados.

Danos la gracia de servirte a ti en los hermanos para que tú nos bendigas y nos lleves a la vida eterna.  Amén.

LITURGIA DE LA PALABRA

Ezequiel 34, 11-12. 15-17: Ya que los reyes de Israel habían engañado a su pueblo, Dios se presenta como el Pastor-Rey que busca a sus ovejas después de que se dispersaron por la obscuridad para apacentarlas, atraer a las descarriadas, vendar a las heridas, curar a las enfermas… Y ser juez entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabríos…

Salmo 22 (23): El Señor es mi Pastor, nada me faltará, pues me proporciona comida y bebida, me guía por la justicia, me unge para una misión en la vida, me defiende, es bondadoso y misericordioso y me ofrece la salvación…

1 Corintios 15, 20-26. 28: Por Adán vino la muerte para todos y por Cristo, el primero en resucitar, vino la vida para todos… El Padre reinará y será todo para todos…

Mateo 25, 31-46: Cuando venga el Hijo del hombre serán congregadas ante Él todas las naciones y apartará a su derecha a las ovejas que le dieron de comer y beber, lo socorrieron, vistieron, cuidaron y visitaron, y a su izquierda a los cabritos que no lo hicieron.  A unos dirá: “vengan benditos de mi Padre” y a los otros: “apártense de mí, malditos”…

Jesús no sólo está cercano a los pobres, desposeídos y sufrientes, sino que se identifica con ellos, por eso, toma como algo personal lo que les hagamos…

ORACIÓN DE LOS FIELES

Oremos a nuestro Señor Jesucristo por los que necesitan nuestro cuidado y compasión, por los que se entregan al cuidado de los más pobres y por los que tienen miedo a involucrarse en ese servicio.  Digamos después de cada petición: R/. Señor, haz que te sirvamos en nuestros hermanos.

1. Con todos los que perdieron el camino en la vida, a ti clamamos para que hagas que en la Iglesia sean acogidos y encuentren tu persona y tu Buena Noticia de salvación, así encontrarán sentido y propósito en su existencia. R/. Señor, haz que te sirvamos en nuestros hermanos.

2. Con todos los hombres arrancados de sus hogares, con las innumerables víctimas de la guerra y conflictos civiles y con quienes viven en tierras extranjeras, a ti clamamos para que encuentren personas y comunidades acogedoras y hospitalarias. R/. Señor, haz que te sirvamos en nuestros hermanos.

3. Con todos los que tienen hambre de alimento material, los que tienen sed de justicia, los que anhelan respeto de su dignidad humana, a ti clamamos para que sepamos oír tu voz en ellos. R/. Señor, haz que te sirvamos en nuestros hermanos.

4. Con todos los que cuidan de los enfermos y discapacitados, personal médico, farmacéuticos y maestros, a ti clamamos para que nos enseñes a reconocerte en los que necesitan cuidado afectivo y efectivo. R/. Señor, haz que te sirvamos en nuestros hermanos.

5. Con todos los que están presos por buscar la justicia, con los injustamente perseguidos, a ti clamamos para que encuentren consuelo en personas libres de odio y consigan la verdadera libertad integral. R/. Señor, haz que te sirvamos en nuestros hermanos.

Señor, que sepamos reconocerte a ti en los hermanos que sufren, que te escuchemos en sus gritos que nos reclaman, que te veamos en sus ojos que nos imploran y que en ellos te amemos y sirvamos realmente a ti. Permanece siempre con nosotros ahora y por los siglos de los siglos.  Amén.

INVITACIÓN A ORAR CON EL PADRENUESTRO

Con Jesús, que ha entregado el reino a su Padre, rogamos para que este reino de amor llegue a ser una realidad en medio de nosotros.  R/ Padre nuestro…

INVITACIÓN A LA COMUNIÓN

Éste es Jesucristo resucitado, el Rey del universo.

Dichosos nosotros invitados a comer este pan de vida que nos capacita para reconocerlo en los necesitados y nos fortalece para transformar el mundo.  R/. Señor, no soy digno…

DESPEDIDA Y BENDICIÓN

Hermanos:

No basta con aclamar a Jesucristo como nuestro Rey y Señor.

Nuestra misión en la vida es hacer que su reino sea una realidad en medio de nosotros y ofrecer ese reino a los que nos rodean por medio de nuestras palabras y, sobre todo, de nuestras obras.

La única manera de llevar esto a cabo es vivir como Jesús vivió: entregado totalmente a los demás en caridad y servicio.

Para esta tarea y misión necesitamos la fuerza y bendición de Dios.

Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.  Amén.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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