Home / Contigo en casa / ¿Qué me impide acercarme, tocar y limpiar a los “leprosos” de hoy?

¿Qué me impide acercarme, tocar y limpiar a los “leprosos” de hoy?

VI DOMINGO del TIEMPO ORDINARIO

LA COMPASIÓN NOS LLEVA A SUPERAR LA LEY

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

¿QUÉ ME DICE DIOS EN ESTE DOMINGO?

Levítico 13, 1-2. 4-46: Por una cuestión de sobrevivencia, las personas con afecciones graves y desconocidas en la piel eran declaradas impuras y debían ser expulsadas de la comunidad…

Salmo 31: Quienes reconocen ante el Señor su culpa son perdonados de sus delitos y pecados… por eso se alegran y lo aclaman…

1 Corintios 10, 31-11,1: Seamos imitadores de Cristo procurando glorificar a Dios y dar buen ejemplo a todos para que se salven…

Marcos 1, 40-45: Jesús “quiere” sanar al leproso: deja que se le acerque, siente compasión por él, lo toca, lo limpia de su enfermedad y lo envía a que lo declaren puro… Y se queda en su lugar.  Aun así, la gente lo buscaba…

REFLEXIONEMOS:

[Continuamos meditando el primer capítulo de Marcos, en el que se describe la manera habitual de actuar de Jesús: va predicando y expulsando los demonios.  En medio de esta multitud de sanaciones, se resalta una de ellas: la de un leproso anónimo.

La primera lectura nos da el contexto para comprender el por qué los leprosos eran marginalizados.  Las enfermedades desconocidas ponían en peligro la supervivencia de aquellas frágiles comunidades antiguas y, por eso, debía haber leyes que protegiesen a los sanos del contagio y de la muerte.  Era conveniente poner en boca de Dios la prohibición de convivencia a quienes presentaran síntomas en su piel.  De ahí le viene a la “lepra” la connotación de pecado y la consecuente exclusión de la convivencia social y de la participación culto religioso.]

En el evangelio de hoy vemos a un leproso que se atreve a transgredir la ley y desafía a Jesús a ir más allá de las leyes del Antiguo Testamento, a crecer, a ultrapasar sus límites… Se acerca a Jesús con confianza y humildad (de rodillas) y le dice: “Si tú quieres…”

Jesús no rechaza, sino que acepta su invitación y le responde: “Sí, quiero…”  Lo limpia, le devuelve la dignidad, lo reintegra en la sociedad y le hace posible participar de nuevo en la vida religiosa de su pueblo… utiliza la compasión para enseñarnos otra manera de entender a Dios y al ser humano y otra manera de tratar al contaminado, impuro y solitario…

Jesús que es misericordioso y compasivo (adjetivo que en el Nuevo Testamento sólo se aplica a Dios y a Jesús) nos da una percepción diferente de la que se tenía en la Antigua Ley sobre la enfermedad… En la antigüedad el sacerdote, con su declaración de impureza, separaba y, en los tiempos nuevos, él nos enseña a entender la enfermedad como algo que nos une y no como algo que rompe la hermandad…  Jesús lucha contra la antigua visión que reducía las personas a un sólo aspecto de ellas… Esta visión reductiva nos lleva a juzgar a las personas basándonos en un solo detalle, sea comportamental, sexual, familiar, situación sociocultural, económica, etc.

Senior and young holding hands

“Jesús extendió su mano y lo sujetó”… Jesús viola la ley para hacerle el bien y corre el riesgo de contagiarse, no sólo de la enfermedad, sino, sobre todo, de la exclusión social y religiosa.  De hecho, Jesús se convierte en un marginal, “ya no podía entrar libremente a ninguna población”… Esto es una invitación a desarrollar una actitud valiente del quien cuestiona y rompe algo decretado… ¿Existen personas marginalizadas en nuestra sociedad y en nuestra iglesia por ser “leprosos” y “pecadores”? ¿Existirán también personas que, cuestionando leyes injustas y tradiciones opresoras, nos invitan a romper ciertos paradigmas? ¿Qué hago al respecto?

En la segunda lectura, San Pablo nos invita a imitar a Jesús.  Si Él desafía las leyes antiguas por amor y compasión, nosotros también los hemos de hacer…

Y en el salmo se nos ayuda a ampliar el concepto de la lepra que no es sólo física, sino también moral y comportamental… ¿Me doy cuenta que yo también soy un “leproso” aceptado y tocada por el amor de Dios?

Male doctor wearing surgical mask and cap, rubbing eyes, side view

A través de la historia, con este “si tú quieres” se han roto la esclavitud, la discriminación racial y femenina, etc… ¿Qué otros “decretos” podrás romper “si tú quieres”?  ¿Qué desafíos me plantean hoy las personas y los grupos marginados? ¿Sigo considerando, como los fariseos, que la ley está por encima de la dignidad del ser humano?

Hoy somos desafiados a desarrollar una compasión capaz de reintegrar a la comunión a quienes están marginalizados, aunque, al final, seamos criticados y segregados nosotros también… ¿Acepto este desafío? ¿Acepto contagiar amor, libertad, salud y alegría de vivir aunque sea juzgado, incomprendido y relegado?

TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS DURANTE LA SEMANA:

1.     Haz un ejercicio de empatía y de “acercamiento” con los “leprosos” modernos, los marginados, enfermos, pecadores, viciosos…

¿Cómo creo que se perciben a sí mismos?

¿Qué me piden? ¿En qué me dicen “si tú quieres puedes aceptarme, limpiarme y re-integrarme”?

Si yo estuviera en sus zapatos, ¿qué le pediría a la Iglesia y a los cristianos?

2.     Date cuenta de tus visiones reductivas del ser humano, de tus paradigmas anticuados (del Antiguo Testamento) e inservibles actualmente…

Por ejemplo:

a) ¿Justifico abusos o malos usos de los bienes de la creación?

b) ¿Pienso que los pobres son pobres porque son flojos?

c) ¿Creo que el pasado nos condiciona absolutamente y que, por lo tanto, no podemos crecer y liberarnos?

d) ¿Opino que hay personas que no merecen relacionarse conmigo ni con la gente buena?

¿Cuáles descubres en tu vida personal y familiar?

3.     Anímate a tocar un “leproso”… Con base en lo que hemos reflexionado, ¿qué puedes hacer para acercarte y ayudar a limpiar y reintegrar a alguien marginalizado?

4.     Todos estos días pide a Jesús que puedas desarrollar en ti su modo de ser abierto y compasivo… Dile: “Si tú quieres, puedes hacerme como tú: autocrítico, compasivo, amable, valiente…

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

Revisa También

Alianza/bautismo → tentación → misión

I DOMINGO ¿El camino cuaresmal mejora el camino de mi vida? Pbro. J. Jesús Suárez …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *