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“Tengan el mismo sentir unos con otros, no sean altivos en su pensar sino que sean condescendientes con los pequeños. No sean sabios con su propia opinión. Nunca paguen a nadie mal por mal. Si es posible, en cuanto de ustedes dependa, estén en paz con todos los hombres”

Estar en paz con todos los hombres

Lic. Lupita:

Toda la vida he sido rechazada por mi suegra y ahora que se encuentra enferma, no tengo ganas de verla.  Pero amo a mi esposo y sé que para él sería muy valioso que yo mostrara algo de compasión. Sé que a él le duele mi frialdad y no quisiera ser así pero en el fondo de mi corazón no me nace acercarme. ¿Qué puedo hacer?

Felícitas G.

Hermana mía, Feli:

En su carta a los romanos, San Pablo nos exhorta a hacer vida nuestra fe con ciertas actitudes básicas: “Tengan el mismo sentir unos con otros, no sean altivos en su pensar sino que sean condescendientes con los pequeños. No sean sabios con su propia opinión. Nunca paguen a nadie mal por mal. Si es posible, en cuanto de ustedes dependa, estén en paz con todos los hombres” (Rom. 12, 16-18).

Esto, que parece una utopía, puede realizarse con una determinación personal: “Haré lo correcto aunque no sienta deseos”. Hoy, gracias a los avances en neuro-ciencias, se nos confirma que es posible cambiar nuestros sentimientos y actitudes, modificando nuestras conductas y pensamientos.  Es decir que no debemos hacer depender de nuestros sentimientos, las acciones que tomaremos; todos podemos elegir nuestras reacciones pensando en las consecuencias y seleccionando la mejor respuesta ante toda circunstancia.

El neurólogo alemán Eduard Hitzig, ya a finales del s. XIX, diseñó lo que hoy conocemos como el alfabeto emocional. El detectó una correlación entre ciertos sentimientos y actitudes. Afirmaba que los sentimientos R generan actitudes D:

Sentimientos R:

➡ Rabia, resentimiento, rencor, rechazo.

Actitudes D:

➡ Depresión, desánimo, desaliento, desesperación.

Sentimientos S:

➡ Serenidad, sociabilidad, sueño, sonrisa, sabiduría.

Actitudes A:

➡Amor, amistad, aprecio, ánimo, acercamiento.

De acuerdo a las observaciones del Dr. Hitzig, nuestro cerebro puede ser moldeado: el cerebro es un ‘músculo’ fácil de engañar; si sonríes cree que estás contento y te hace sentir mejor”.

Así que será necesario poner buena cara al mal tiempo y seguir adelante haciendo lo correcto aunque originalmente no tengamos ganas, esto nos da madurez emocional.  

Cuando la Palabra de Dios nos pide devolver bien por mal, es porque al conocer nuestra naturaleza humana, nos recomienda hacer aquello que más nos conviene. Escuchar la voz del Creador y obedecerla, nos hace verdaderamente libres y felices.

Lupita Venegas/Psicóloga

Facebook: lupitavenegasoficial

Acerca de Monserrat Cuevas

Lic. Ciencias de la Comunicación | Reportera en Acción | Temas sociales, busco historias de vida que contar.

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