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Enciéndete: ¿Hay muchas tormentas en tu vida?

Pbro. José Luis González Santoscoy

Hace unos meses se me acercó una persona bastante afligida por todo lo que estaba sucediendo en su vida. Su matrimonio estaba en una crisis total desde hacía varios años, uno de sus hijos se encontraba en las drogas y estaba bastante molesta con Dios. Después de cierto tiempo de acompañamiento, ella misma descubrió que Dios les estaba dando una nueva oportunidad para unirse más como matrimonio y como familia, se dieron cuenta de que sus problemas los ayudaron a crecer como personas.

Lo que le pasó a aquella persona puede ser que te esté pasando a ti, en donde sientes que todo lo que haces es usado en tu contra, o bien, vives pensando que todo te sale mal, o quizá, estás desesperado porque nada te sale como tú quieres. Ánimo, no debemos dejarnos vencer por las adversidades en nuestra vida.

Decía Miguel de Unamuno: “jamás desesperes, aun estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecundante”. Es muy fácil que las adversidades nos nublen el camino, que no nos permitan ver más allá de nuestra desesperación, que nos quiten las ganas de luchar y de ser mejores, o bien, que hasta nos hagan enfadarnos con Dios o con las personas que verdaderamente están a nuestro lado y nos ayudan incondicionalmente.

 Pero como todo, hay que aprender a confiar y saber que Dios permite todo para algo mejor en nuestra vida. Los males nunca vienen de Dios, pero los permite siempre para algo mejor. Muchos de los males que nos acontecen provienen de nuestra libertad mal ejercida, pero Dios los aprovecha para hacernos recapacitar y retomar el camino del bien.

Dice San Pablo en la carta a los Romanos 8, 28 que “todo sirve para bien de aquellos que aman y confían en el Señor”. Es como cuando te avientas al mar, abres los ojos y quieres ver inmediatamente las maravillas que hay; es imposible, hay que aprender a esperar y quedarse quietos hasta que las arenas se asienten, pues antes, no puedes ver nada.

Por eso, si hoy tu vida, tu familia o tu matrimonio están pasando por alguna grave dificultad te invito a tres cosas: primero, acércate a Dios pues él te dará la luz y la fuerza necesaria para no desistir en la batalla y no perder la esperanza; segundo, revisa a conciencia y sinceramente qué has hecho o dejado de hacer y pon manos a la obra; y tercero, acude a alguna ayuda profesional para que te ayuden a resolver los conflictos. Ánimo, deja que las tormentas de tu vida pasen, Dios está forjando muchas cosas en tu corazón, confía en Él, espera y tendrás paz.

Facebook: Padre José Luis González Santoscoy

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