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Enseñar y aprender el valor de la honestidad

José Andrés Guzmán Soto

Mucho se habla hoy,  con vergüenza, de que somos uno de los países más corruptos del mundo y donde la deshonestidad tiene múltiples manifestaciones en todos los ámbitos de la vida social, sea la política, la economía, la educación, la salud, el mercado, las empresas, las organizaciones públicas y privadas por no decir más.

Pero, estos son conceptos que poco dicen y encubren la responsabilidad de no pocos mexicanos; es mejor decir que hay hombres y mujeres deshonestos en todos los estratos de la sociedad, desde los gobernantes que por llegar al poder mienten, roban, difaman, manipulan a la gente, en especial a los más débiles e ignorantes; los patrones que cometen injusticias a sus obreros para ganar más; los estudiantes que compran los exámenes para pasar materias o hacen plagio en sus trabajos; los obreros que practican el robo hormiga, hasta los tiangueros que dan kilos de medio y los gasolineros que venden litros de menos.

Por otra parte están también los transas en los negocios, los que sobornan para conseguir un beneficio, los que mienten para ganar un contrato, los que difaman para ganar un puesto, los que se ocultan en redes sociales para ofender, para denostar, para destruir la fama y la horna de los demás.

También están los padres que mienten a sus hijos para ocultar sus debilidades, o viceversa, los hijos que mienten a sus padres para evitar problemas; y lo peor de todo es cuando se miente a uno mismo y se autojustifica para no aceptar sus propios errores y debilidades, escudándose en una falsa identidad a veces violenta. La no aceptación de uno mismo es deshonestidad.

Y podemos llenar páginas y páginas sobre actos de deshonestidad  y corrupción en la política, en la economía, en los negocios, en las religiones, en los medios de comunicación, en la publicidad y demás.

Pero, ¿cuál es la raíz de la corrupción? Y la respuesta es contundente: la deshonestidad en todas sus manifestaciones y para romper esta conducta destructiva es necesario y urgente una profunda metamorfosis individual y social; esto es un cambio de prioridades, de principios y valores, un ser humano renovado, ser humano honesto.

Ser honesto significa ser honrado, ser justo, ser sincero, ser amable, ser integro.

Ser honesto es decir la verdad aunque duela, ser razonable; es actuar de acuerdo con lo que se piensa y lo que se siente, sin doblez, sin ofensas ni exclusiones.

Ser honesto es vivir a partir de los principios de verdad, de justicia, de integralidad moral, de bondad, de sinceridad, de coherencia, de respeto y dignidad.

Para cerrar unas preguntas inquietantes: ¿Soy honesto? ¿Vivo la honestidad en mi casa, con mi familia, en el trabajo, con mis vecinos?. El cambio empieza con uno mismo.

Acerca de David Hernandez

Lic. en Filosofía por el Seminario de Guadalajara | Lic. en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Veracruz | Especialista en temas religiosos | Social Media Manager

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