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Jesús es la fuerza que no necesita imponerse para triunfar

Desarrollo Espiritual,

II DOMINGO, Ciclo A, 19 de Enero de 2020.

JESÚS ES EL CORDERO DE DIOS QUE QUITA EL PECADO DEL MUNDO

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano / Pbro. Sergio Arturo Gómez M.

¿QUÉ NOS DICE DIOS EN ESTE DOMINGO?

Isaías 49, 3, 5-6: Isaías anuncia que vendrá un siervo de Dios y será luz no sólo de Israel, sino de todas las naciones…  La comunidad cristiana reconoció a Jesús como ese siervo…

Salmo 39: El Señor está dispuesto a escucharnos siempre… Por eso, esperanzados, le pedimos que nos enseñe a cumplir su voluntad… Y pregonamos su justicia…

1 Corintios 1, 1-3: San Pablo se presenta a sí mismo como apóstol, que colabora con otros, con la misión de llevar la gracia y la paz de Dios y de Jesucristo el Señor a todo su pueblo llamado a la santidad…

Juan 1, 29-34: Juan el Bautista da testimonio de que Jesús es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo…Preexistente… Portador del Espíritu… Hijo de Dios…

REFLEXIONEMOS JUNTOS:

Podemos comenzar nuestra reflexión con una pregunta: ¿Quién es realmente Jesús para nosotros? De la respuesta a esa pregunta se derivarán otras: ¿Quiénes somos nosotros como sus seguidores? ¿Qué es la Iglesia? ¿Cómo deben trabajar los testigos en su Iglesia? …y muchas más…

Los testigos de Cristo debemos ser alegres

Según San Juan Evangelista, Juan el “Bautizador” es el primer testigo de Jesús, luego vinieron más: Pablo, Sóstenes y las primeras comunidades de creyentes… Ellos eran testigos de cómo Jesús, como “cordero pascual” liberó y puede liberarnos del “pecado del mundo”, es decir, de la injusticia, la humillación y la esclavitud… Sabemos que hay una opresión que proviene de fuera, cuando alguien oprime a otra persona; pero hay otra opresión que surge de dentro, cuando yo permito que abusen de mí. Y Jesús nos libera de ambas… ¿Ante el mal en el mundo y en mi vida me comporto como un cordero o como una fiera brava?

Convertirse en un testigo no es fácil, el mismo “Bautizador” dice que él tuvo que hacer un proceso interior: Confiesa que no “conocía” a Jesús y que tuvo que ir discerniendo si era en Él que se cumplían las promesas que había recibido, luego vio y se convenció… Por eso puede dar testimonio… ¿Yo también me esfuerzo por ir entendiendo y conociendo mejor a Jesús cada día?

Estamos llamados a la conversión

Hoy faltan testigos en nuestro mundo… Hace falta que nos convirtamos en testigos creíbles que, como Pablo y Juan el “Bautizador”, hablemos con entusiasmo de cómo Él ha quitado, mansamente, todo aquello que nos oprimía en nuestras vidas y nos ha traído la gracia y la paz… Este proceso es lento y difícil, porque se trata de llegar a actuar como Jesús: ser libres y fuertes, no dejarse dominar por nada ni nadie sin emplear la violencia… Cuando descubramos dentro de nosotros la fuerza que no necesita violencia para imponerse, entonces estaremos actuando desde el Espíritu… ¿Me convence este camino? ¿En qué punto voy?

Ciertamente, en este itinerario encontraremos rechazo y dificultades… El mismo Jesús pasó por esto, pero el prefirió entregar su vida antes que imponerse por la fuerza sobre los demás… ¿Podré yo convertirme también en un “cordero de Dios que quita el pecado del mundo”?

PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS, TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA LA SEMANA:

  1. Siempre estamos dando testimonio… Si no damos testimonio de Jesús “el Cordero de Dios”, entonces damos testimonio de otras cosas…
    Analiza tu comportamiento y tu comunicación verbal y no-verbal desde fuera de ti mismo… obsérvate como lo haría una persona neutral… ¿Esa persona puede ver en ti un profeta, un apóstol, un testigo de fuerza interior y mansedumbre que va transformando el mundo a su alrededor?
    ¿De qué te vas dando cuenta? ¿Qué quieres hacer al respecto?
  2. “Traduce” la profecía de Isaías, narrada en la primera lectura, a primera persona y repítela lentamente varias veces: “Yo soy el siervo del Señor, en mí manifestará su gloria… Él me formó desde el vientre de mi madre como su siervo, para que hiciera volver y reuniera a su pueblo… Actúo y hablo con fuerza Dios, por eso, Él no quiere que me conforme con poco, Él me hace luz de las naciones, y quiere que haga llegar su salvación hasta el confín de la tierra. ¿Qué descubres? ¿Sientes más claridad en tu misión como siervo, testigo, apóstol y cordero?
  3. Esta semana, en tu oración, dile a Dios: “Gracias Señor por elegirme para ser tu siervo, apóstol y testigo, haz que te reconozca cada vez más y te dé a conocer a otros, no sólo con mis palabras, sino con mi ejemplo de ser una persona sanada y liberada por ti… Ayúdame a seguir superando mi cobardía y conformismo para contagiar a los que caminan a mi lado, a mis conocidos, amigos y familiares, del entusiasmo por quitar todas las opresiones del mundo…”

(Si esta ficha te ayuda, compártela)

Esta ficha, así como las de los domingos anteriores, la puedes encontrar en arquimediosgdl.org.mx, pestaña de “cultura y formación” y “desarrollo espiritual”.

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