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La devoción guadalupana en el Seminario de Guadalajara

Pablo Arturo Muñoz Valenzuela (Cuarto de Teología)

El Seminario Diocesano de Señor San José es una institución eclesial que se encarna en el seno del pueblo cristiano que camina en la circunscripción correspondiente a la Arquidiócesis de Guadalajara.

En este contexto, el semillero de vocaciones sacerdotales comparte con dicho pueblo la manera concreta de vivir la fe a través de las diversas formas de religiosidad y espiritualidad popular. En este último –fecundo- campo encontramos la devoción a la Virgen de Guadalupe como una de las expresiones de fe más cercanas al corazón de nuestra gente. Veamos a continuación las maneras concretas en que el Seminario se hace partícipe de la devoción guadalupana.

Una imagen casi omnipresente

En primer lugar, hay que decir que la querida imagen de la  Morenita del Tepeyac se encuentra reproducida en numerosos espacios de la casa del Seminario Mayor: desde las pequeñas ermitas que se le han dedicado en algunos  jardines hasta su escultura de mármol en el patio oriental; desde el mosaico que recibe a los visitantes en la recepción hasta la pintura que custodia las reliquias de los santos mártires mexicanos en la capilla. Y, por supuesto, la imagen de la Guadalupana no falta en varios salones de clases o en la cabecera de la cama, en la habitación de más de algún seminarista.

 Junto con esto, conforme se acerca la fecha de su fiesta, algunos grupos se organizan para unirse a la devoción de los 46 rosarios a la Virgen de Guadalupe. Otros, en algún momento de su formación, deciden consagrarse de manera grupal a dicha advocación. 

Celebrar a la Guadalupana

Podríamos decir que el Seminario festeja a la Virgen del Tepeyac con varios días de anticipación. Esto, porque cada año el Seminario es invitado a peregrinar al Santuario de Guadalupe y de ordinario nos damos cita allí el sábado más próximo al doce de diciembre. En horarios sucesivos, tanto el Seminario Mayor como el Menor tienen la Celebración Eucarística concelebrada por sus respectivos padres formadores y acompañada por los cantos de sus respectivas Scholae Cantorum. La comunidad suele recibirnos con gusto y amabilidad, lo cual se manifiesta en la calurosa bienvenida que suele darnos el rector del Santuario y con el aguinaldo o “bolo” que nos regalan al término de la Misa.

Al fin, el día de la solemnidad se convierte en ocasión privilegiada para mostrar la devoción y el cariño del Seminario a la Guadalupana. Suele comenzar todo con la celebración comunitaria de Laudes, precedida por las “Mañanitas” a la Virgen, acompañadas por el mariachi del Seminario. Para la ocasión, se suspenden las clases, dando oportunidad, a veces, de organizar un torneo deportivo llamado, precisamente, guadalupano. La Santa Eucaristía se celebra con gran solemnidad y, por su puesto, se aparta un momento para rezar el Santo Rosario en comunidad.

Otra característica curiosa de las fiestas guadalupanas en el Seminario es el hecho de que precisamente el doce de diciembre es el onomástico y el cumpleaños de nuestro vicerrector, el padre José Guadalupe Miranda Martínez, a quien suele festejarse la noche anterior.

Reciente peregrinación del Seminario al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe.

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