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La Piedra en el Zapato: Acercarnos… Una misión de nuestros tiempos

Nuestro gran desafío, es crear una cultura del encuentro que aliente a los individuos y grupos a compartir la riqueza de nuestras tradiciones y experiencias, a derribar muros y a construir puentes.

Papa Francisco

Fernando Díaz de Sandi Mora

Aprovechando el tema de las misiones, considero oportuno enfocar la atención hacia uno de los retos que enfrentamos como individuos y como sociedad en este mundo contemporáneo. Si bien, gracias a la tecnología y avances en infraestructura, además de la conexión increíblemente rápida para trasladarse hacia prácticamente cualquier sitio del planeta o al menos comunicarse al instante con otras personas a la distancia, el ser humano de hoy vive en un aislamiento enfermizo, ególatra, intolerante, en donde cada uno se cree poseedor de la verdad, en donde cada vez nos separan más cosas, más ideas, más tendencias y se habla más con el que está lejos que con el que está enfrente, un mundo de desconfiados, siempre a la defensiva, y por supuesto, con las uñas afiladas.

Es increíble cómo al interior de un hogar, en el que se supone debía ser una reunión de personas que se aman, se atienden, se escuchan, las pantallas de los celulares son la constante entre las convivencias humanas modernas. Si bien, algunos se atreven a romper esta “normalidad contemporánea” y osan hablar de algún tema cualquiera, en muchas ocasiones se desarrollan desacuerdos sonoros, discusiones, en donde todos defienden su posición y luchan ferozmente por tener la razón.

La misión más básica y fundamental que tiene el hombre de hoy es el acercamiento, derribar obstáculos, muros, paredes de ideología, soberbia, discriminación y señalamiento que hemos levantado bajo cualquier pretexto. Nuestra tarea como personas, y con mayor razón, como creyentes, está en procurar el estrechar lazos fuertes y firmes de amor entre los miembros de una familia, en el hogar, en donde se huela y se sienta la armonía, la unidad, el apoyo, la escucha y el respeto.

Dejar de inventarnos ridículas formas de separarnos, de distanciarnos, porque parece que cada uno quiere un mundo a su modo que le permita y facilite todo lo que por simple sentido común es ilógico, amoral, destructivo. Nos aislamos y formamos hordas irracionales de todo, por todo y para todo: abortistas feministas, machistas, los LGTB…XYZ (perdón, pero cada vez son más letras), judíos, católicos, los gordos, los flacos, los ricos, los pobres, los rojinegros, los azules, los chairos…

Juntos estamos haciendo la chamba del demonio: la división.

Imposible mantener un mundo unido si cada vez lo dividimos en más partes, si nuestra atención está enfocada en las diferencias y no en lo que debiera unirnos: nuestros dones, nuestros talentos, lo que somos y hacemos, nuestro valor y dignidad como personas, como seres humanos conviviendo en una casa común, en donde desde el amor, el respeto y la tolerancia siempre hay espacio para todos.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

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