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La Piedra en el Zapato: Venga a nosotros tu Reino

“Todos queremos paz, queremos libertad, queremos plenitud. ¿Cómo se consigue? Basta con que dejen que el amor de Dios se radique en el corazón y tendrán paz, libertad y plenitud”

Papa Francisco

Fernando Díaz de Sandi Mora

No sé tú, pero la verdad es que cuando me detengo a observar el panorama social, el colapso cotidiano de los valores más básicos y fundamentales de la convivencia humana, se me viene a la mente una frase que en una reunión familiar llegué a escuchar de labios de uno de mis tíos: “ah, raza sin gobierno…”, y así percibo que nuestro desordenado orden mundial, incluso familiar y hasta personal se mueve sin rumbo, sin guía, una verdadera ley de la selva, en la que priva el caos, los desmanes, la injusticia, la intolerancia, la desigualdad y la muerte.

¿Quién manda en tu vida? ¿Qué gobierna en realidad tus acciones y dirige los rumbos de tu familia? ¿Quién está moviendo los hilos de esta sociedad en pique y caída libre?

En escenarios poco menos que apocalípticos, a lo largo y ancho de nuestro México, lindo y querido, así como en todas partes del mundo, resuenan las metrallas abatiendo inocentes; en nuestro país vivimos la zozobra y la angustia de miles de desaparecidos que dejan incertidumbre, sillas vacías y corazones destrozados al interior de nuestras familias; y los que están a cargo, dizque para administrar los recursos, el poder y la impartición de justicia están más ocupados en llenarse los bolsillos y son barriles sin fondo, además de la negligencia, la ineptitud y la cabeza hueca con la que si acaso intentan mantener el orden social, la paz y la equidad, y van cometiendo pifias entre las que nos llevan entre las patas por sus malas decisiones.

 “Y ahora, ¿quién podrá defendernos?”, decía el mítico Chespirito enfundado en un traje rojo… Sólo dejando que Dios sea nuestro rey…

En la medida que nos permitamos guiar por el Amor, esa tan ansiada paz, la justicia y todos los valores del reino, llegarán a nuestras vidas.

Ha llegado el momento de colocar a Dios en el centro de nuestras vidas, otorgando el lugar que el Amor merece y que a nosotros nos urge. Que Dios mande, que Dios tome el control, que nos ayude a reparar el soberano relajo que hemos armado y que, definitivamente, ya no sabemos cómo reparar.

Es tiempo de mirar a los ojos a Dios, a sentir el Amor en nuestras vidas. Que el amor regrese a nuestros hogares, que con Amor se trabaje, se conduzca en las calles, se cuide el entorno, se administren los recursos, se promueva y defienda la vida…

Como ya decía Neruda: “Si nada nos salva de la muerte, al menos que el amor nos salve de la vida…”

¡Que Dios viva en nosotros! ¡Viva el Rey…!

Venga a nosotros tu reino…

Facebook/Fernando D´Sandi

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

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