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Lo que se ve y lo que no se ve

¿Te ha pasado que a veces no sabes lo que haces o dices las cosas sin querer o terminas haciendo algo que no tenías pensado?

*Dr. Actitud

¿Te ha pasado alguna vez que alguien diga o haga algo con lo cual te sientas ofendido y termines diciendo o haciendo cosas de las que después te arrepientas y termines pidiendo disculpas? ¿O has tenido experiencias en las que pienses que “ya no vale la pena hacerle la lucha” y por ese pensamiento dejes de tratar de mejorar una situación? ¿O qué tal cuando vamos a hacer el mandado con hambre? Ya te habrás dado cuenta de que se nos antoja todo y a veces hasta terminamos comprando cosas que en realidad no necesitábamos.

¿A qué viene todo esto? Es parte de mi invitación para reflexionar y darnos cuenta de cómo las cosas que pensamos afectan lo que sentimos, decimos y hacemos; pero también lo que decimos puede cambiar lo que hacemos, sentimos y pensamos y que en otras ocasiones lo que sentimos influye en lo que hacemos, lo que pensamos y lo que decimos. ¡Y esto ocurre en todas las combinaciones que nos podamos imaginar, por lo general, en menos de un segundo!

Independientemente del orden en que estas cosas sucedan, lo que sí es importante es darnos cuenta de qué es lo que estamos:

  • pensando,
  • diciendo,
  • haciendo y
  • sintiendo

O, dicho de otra manera, de nuestro “pensamiento, palabra, obra y emoción”

¿Cómo podemos mejorar?

Te preguntarás para qué nos sirve esto; la respuesta es que, si no lo hacemos, corremos el riesgo de hacer cosas sin pensarlo, o decir cosas que no sentimos, o de no saber de dónde viene lo que dijimos o hicimos. También nos ayuda a darnos cuenta cómo nuestros pensamientos, sentimientos, acciones y palabras se pueden mejorar entre sí, lo cual no es menos importante.

Termino mi nota con dos invitaciones para nuestro proceso de mejora hacia una mejor calidad de vida:

1.- Tanto cuando quedamos contentos con lo que hicimos como cuando nos damos cuenta de que hemos afectado a los demás, conviene estar conscientes de lo que hicimos o dijimos y qué estábamos sintiendo y pensando, para poder comenzar a mejorar en los cuatro aspectos.

2.- Tratándose de nuestros semejantes, a veces solo nos damos cuenta de qué fue lo que dijeron o hicieron, esto es la parte externa, pero también es importante procurar comprender (o, si se puede, preguntar) la otra mitad, la que no se ve: lo que estaban sintiendo y pensando, así podremos tener una imagen más completa que nos va a ayudar a comprender un poco más a nuestros semejantes y, de ser necesario, ayudarlos a mejorar.

(RESALTAR FRASE)

A final de cuentas, lo que sucede a nuestro alrededor no siempre depende de nosotros, pero lo que pensamos, sentimos, hacemos (u omitimos) y decimos (o callamos) sí está en nuestras manos, te invito a estar consciente de ello.

Dr. Juan Pablo Aguilar “Dr. Actitud”.

Especialista en Reingeniería Actitudinal.

Autor y conferencista.

www.DrActitud.com

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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