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Nada que te ofenda, mamita María

Lic. Lupita:

Estoy tratando de salvar mi matrimonio, aunque tengo sentimientos por una joven en particular y no sé cómo superarlos. En nuestra terapia matrimonial, hemos visto que la pornografía me ha afectado bastante y estoy buscando la forma de salir. Soy sincero en que deseo cambiar pero no sé cómo. Además de esto, ¿Qué puedo hacer?

José Arturo R.

Muy estimado hermano en Cristo, José:

Todo parece indicar que la pornografía es la esclavitud del hombre del siglo XXI

Recuerdo el testimonio de un hombre alto y fuerte que se acercó a mí después de que compartiera una meditación sobre la virtud de la castidad. Me dijo con lágrimas en los ojos: Quiero dar fe de que lo que usted ha dicho es verdadero. Pude vencer el vicio de la pornografía cuando visité a la Virgen de Guadalupe. Estaba postrado frente a ella, sentí realmente su mirada pura sobre mí; en ese momento yo era como un niño pequeño buscando refugio en su madre, algo se removió en mi corazón y lloré como un niño… entonces surgió esta jaculatoria que me ha salvado de nuevas recaídas: “Nada que te ofenda, mamita María”

Me conmovió escucharlo pues hablaba con sinceridad de lo que había realmente en su corazón. A partir de entonces he recomendado repetir esta jaculatoria frente a cada tentación y he podido constatar su poder sanador.

En aquella meditación yo compartí los remedios que el Santo Cura de Ars enseñaba para combatir la lujuria:

  • Vigilancia sobre nuestros ojos, pensamientos, palabras y obras
  • Oración
  • Sacramentos
  • Huir de las tentaciones
  • Devoción a María  

Santo Tomás de Aquino aconsejaba: No se vence la tentación resistiendo sino huyendo, y recordaba el llamado directo de San Pablo: “Huyan de la fornicación” (1a. Cor. 6, 12).

Nos hemos alejado de Dios y sus preceptos, y esto genera confusiones que nos llevan a cometer graves errores, como el de pensar que sexo y amor son lo mismo.  No es así. El amor quiere el bien del ser amado y no usa al otro para una satisfacción personal.

Que la Sagrada Familia vuelva a ser modelo e ideal de cada una de nuestras familias. Encuentra en San José el modelo de hombre que quieres imitar, mira a María como a una Madre dulce a quien temes ofender, busca en Jesús la sabiduría necesaria para enfrentar tus desafíos.

Lupita Venegas/Psicóloga

Facebook: lupitavenegas

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