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Paideia: Aprender y enseñar el valor de la flexibilidad

No te olvides de dónde vienes y a dónde vas

El Estóico

José Andrés Guzmán Soto

Vivimos hoy en un mundo muy complejo, entre el orden y el caos, donde aparecen ideas, ideas conceptos, formas de pensar, maneras de sentir, experiencias, vivencias, comportamientos, actitudes y acciones que son una mezcla de intereses, pasiones, obsesiones y emociones.

Antes esto existen dos actitudes extremas: la de aquellas personas que todo rechazan, en especial las innovaciones, pero sin razón y más bien por su miedo a los cambios; pero también están otras personas que todo aceptan, nada cuestionan, dejándose dominar por las modas de movimientos, de corrientes ideológicas, políticas o religiosas, de formas de vivir “diferentes”.

Ambos extremos hacen daño, crean más caos social,  más angustias personales; estos extremos son los causantes de la pérdida de los valores humanos, creando personas llenas de resentimientos, de odio, de exclusión; son los nuevos fanáticos sociales.

Para ello, la mejor solución es convertir ese círculo vicioso y pernicioso en un círculo virtuoso a través de tener una actitud flexible y una experiencia de mente abierta y de corazón comprometido con nuestro crecimiento personal y de una mejora en la convivencia social.

Ciertamente existen ciertos elementos que impiden a las personas ser flexibles: sus prejuicios convertidos en verdades y principios inamovibles, la estrechez de sus necesidades primarias transformadas en objetivos; sus intereses y preocupaciones, tomadas  como base de su diario vivir.  Estas actitudes y situaciones hacen que las  personas  sean duras e inflexibles tanto en su forma de pensar como en su manera de actuar, lo cual trae como consecuencia que las demás  se aparten de su presencia y se conviertan en unos solitarios e inadaptados sociales.

Ser flexible no significa dejarse llevar por modas, corrientes de pensamiento, opiniones sin sustentos sino todo lo contrario. Quiere decir aprender a decir que sí y a decir que no en el momento oportuno. Es estar abierto al proceso de desarrollo y mejora personal que existe en la multitud de ocasiones que van sucediendo todos los días.

La flexibilidad no significa probar de todo. Supone criterios de actuación personal que permiten adaptarse a las diferentes situaciones sin perder la identidad propia y los principios y valores de cada individuo.

Ser flexible significa adaptar nuestro comportamiento con agilidad a las circunstancias de cada persona o situación, sin abandonar  por ello los criterios y valores personales.

Además, el ser flexibles nos permite aprender de otras personas, de nuevas situaciones, aprender de nuestros propios errores, porque la actitud flexible tiene como objetivo  una mejora personal tanto en conocimientos y saberes como en experiencias y habilidades, puesto que podemos aprender siempre si tenemos la mente abierta y el corazón dispuesto a escuchar los signos los tiempos.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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