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Aprender a saber resistir

“El dolor es la forja de la vida”, El Estoico.

Andrés Guzmán Soto

Estamos viviendo tiempos difíciles, tiempos de crisis, aunque en esta ocasión tiene su origen en una pandemia por un virus que se ha extendido por el mundo entero causando enfermedad, dolor y muerte  a no pocas personas en casi todos los países del mundo. Nuestro país no es la excepción por lo que día a día crece el número de contagios de la enfermedad y también el número de muertos.

Esta situación ha modificado de manera radical nuestra forma de vida: nos tenemos que quedar en casa para evitar el contagio, en especial la gente mayor o personas con enfermedad crónica; esto implica que mucha gente no esté trabajando, como las escuelas, las universidades, muchas fábricas y comercios al igual que algunas dependencias gubernamentales; se han cerrado muchas pequeñas y medianas empresas; se están perdiendo muchos empleos por lo que muchas personas no tienen ni para comer el día de hoy.

Por desgracia esta situación no es tan pasajera, sino que se viene alargando conforme pasan los días y los meses por lo que la incertidumbre crece y crece, cual está provocando en algunas personas un creciente miedo, angustia y desesperación, llegando incluso hasta la paranoia el trauma, sobre todo porque la difusión de falsas noticias e información lleva a la desinformación sobre esta pandemia.

Pero, por otra parte, no falta quienes, ignorando la prudencia, no les importa  que está sucediendo y actúan de manera irresponsable, no guardando las recomendaciones que las autoridades sanitarias están aconsejando y son estas personas las que hacen que la pandemia dure más y se prolongue hasta no saber cuando.

Sin embargo, debemos de entender que no es la primera crisis por la que pasamos, aunque esta tiene características propias por lo cual es necesario  actuar de una manera responsable, de una forma razonable, con un buen análisis de la situación, un buen discernimiento que nos lleve a actuar con calma y de acuerdo a las recomendaciones que se nos dan para evitar los contagios y no se propague más el virus de la enfermedad.

Además, este tiempo nos debe de servir para entender y comprender la fragilidad de la vida humana y  no hay poder humano que nos libre de la muerte a la que estamos expuestos un día sí y otro también.

Finalmente, también es tiempo de unidad, de reconciliación, de solidaridad con todos los que están y conviven con nosotros en nuestro entorno; es tiempo de tendernos la mano, de apoyarnos unos con otros para sobrellevar  y salir de esta situación.

Es tiempo de resistencia, es tiempo de paciencia, es tiempo de fortaleza, para  templar nuestra voluntad y hacer más firme nuestro corazón para saber luchar contra la adversidad, contra el dolor y contra la situaciones difíciles como la que estamos viviendo hoy.

Dios es nuestra fe y nuestra esperanza.

Acerca de David Hernandez

Lic. en Filosofía por el Seminario de Guadalajara | Lic. en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Veracruz | Especialista en temas religiosos | Social Media Manager

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Un comentario

  1. Hola buenas tardes
    Quien es el autor del artículo? David Hernández o Andrés Guzmán Soto?