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Preparando mi liturgia: Cristo, la verdadera luz del mundo y de nuestra vida

III Domingo Ordinario, 26 de enero de 2020.
Domingo de la Palabra de Dios.

Adaptación: Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

Saludo:

Que Cristo, la verdadera luz del mundo y de nuestra vida, inspire y alegre las vidas de ustedes.

Que nuestros rostros reflejen su calor y su amor.
El Señor esté siempre con ustedes
. R/ Y con tu espíritu.

Ideas para el Celebrante:

(Jesús brilla entre nosotros y nos invita a trabajar con él.
Estamos convencidos de que la venida de Jesús supuso un cambio radical para el mundo; con Él, la luz de Dios comenzó a brillar en un mundo sumergido en la tiniebla, especialmente en sus periferias…
Hoy ¿se ha disipado acaso la oscuridad de nuestro mundo? ¿Incluso la de su Iglesia y de las Iglesias? ¿Es Jesús todavía hoy nuestra luz? Nuestras vidas habrían de reflejar la luz de Dios a todos los pueblos y personas, cercanos y lejanos.
Aclamamos a Jesús, que está aquí entre nosotros – en los alejados, en su Palabra y en sus sacramentos – como luz de nuestra sociedad…)

(Convendría hoy, Domingo de la Palabra de Dios, según las circunstancias de cada lugar, hacer ritos para darle mayor relevancia a la Palabra, por ejemplo: llevar en la procesión de entrada una Biblia, el Evangeliario o el leccionario, entronizar la Palabra, usar incienso, etc.).

Acto Penitencial:

Pidamos perdón al Señor por las veces en que nuestros pecados impidieron que la luz de Cristo brillara sobre nosotros. (Pausa)

  • Señor Jesús, que tu luz resplandezca en la oscuridad de nuestro mundo. R/ Señor, ten piedad.
  • Cristo Jesús, que tu luz brille sobre nosotros y que disipe y elimine todos nuestros pecados. R/ Cristo, ten piedad.
  • Señor Jesús, que tu luz brille sobre todas las iglesias que profesan tu nombre; y haz que todas sean una en ti. R/ Señor, ten piedad de nosotros.
    Señor, que tu amor, dispuesto siempre a perdonar, ahuyente el pecado de nuestros corazones y que tu luz resplandezca sobre nosotros. Llévanos a la vida eterna. R/ Amén.

LECTURAS:

Isaías 8, 23b-9,3: En un tiempo en que la región de Galilea se sentía abandona, oprimida y desprotegida, Dios promete a su pueblo la luz de la alegría y la salvación…
Salmo 26: No temeré nada ni nadie, porque Dios me defiende… Yo espero estar cercad e Él por eso tengo ánimo y soy valiente…
1 Corintios 1, 10-13.17: Los cristianos de Corinto estaban divididos en facciones, cada uno dando culto a la personalidad de los que les predicaban el evangelio. Pablo los invita a la unidad diciendo: ¡No dividan a Cristo; vivan unidos en él!
Mateo 4, 12-23: Jesús cumple la profecía de Isaías: Él es la luz prometida, porque nos trae la Buena Noticia de Salvación… Y, también, al inicio de su ministerio público busca amigos-colaboradores en su misión de pescar personas para hacerles el bien y sanarlos…

Oración de los Fieles:

Pidamos a Dios nuestro Padre que la luz de su Hijo Jesucristo traiga esperanza y salvación a todos. Y digamos: R/ Que la luz de Cristo brille entre nosotros.

  1. Para que el Pueblo de Dios sea en este mundo como una gran luz que ilumine la tiniebla; para que seamos hombres y mujeres comprometidos en construir un mundo mejor, roguemos al Señor. R/ Que la luz de Cristo brille entre nosotros.
  2. Para que los líderes del mundo lleven rayos de esperanza a las vidas de los que sufren, administrando justicia a los oprimidos, respetando la dignidad humana de cada persona, ayudando y creando bienestar a favor de los que no pueden valerse por sí mismos, roguemos al Señor: R/ Que la luz de Cristo brille entre nosotros.
  3. Para que la paz y la unidad den nueva vida a nuestros hogares, a todas nuestras comunidades humanas, y a nuestra nación; y para que no haya polarizaciones ni divisiones en la comunidad cristiana, roguemos al Señor: R/ Que la luz de Cristo brille entre nosotros.
  4. Para que los que buscan y caminan a tientas en la vida descubran a Cristo como la respuesta a su búsqueda de amor, verdad y bondad, roguemos al Señor: R/ Que la luz de Cristo brille entre nosotros.
  5. Para que nosotros aquí reunidos, y todas las comunidades cristianas, seamos para todos los que nos vean como una luz en lo alto de la montaña, guiando a los hermanos al amor de Dios, roguemos al Señor: R/ Que la luz de Cristo brille entre nosotros.
    Oh Dios, Padre nuestro; no permitas que los que creemos en tu Hijo vivamos en la oscuridad del mal y de a indiferencia. Que Jesús sea el guía que nos lleve a ti, Dios nuestro, por los siglos de los siglos. R/ Amén.

Invitación al Padrenuestro:

Guiados por Jesús mismo, oremos con su plegaria confiada a Dios nuestro Padre. R/ Padre nuestro…

Invitación a la Comunión:

Éste es Jesús, el Señor, que dijo de sí mismo: “Yo soy la luz del mundo”.
Dichosos nosotros porque creemos en Él, porque nos invita a compartir su misión y porque nos nutre de Él mismo. R/ Señor, no soy digno…

Bendición:

Hermanos: Vamos a llevar la luz de la Palabra de Cristo con nosotros, para que resplandezca en el mundo.
Hablemos, con nuestras vidas, su mensaje de alegría y esperanza, y mostremos que Cristo vive en nosotros por lo que somos y hacemos.
Él Señor nos acompaña.
Que la bendición de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y permanezca para siempre
. R/ Amén.

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