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Preparando mi liturgia: Pascua, celebremos la plenitud de Cristo y de su espíritu

DOMINGO DE RESURRECCIÓN, 12 de Abril del 2020.

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

Ideas para el celebrante:

Hoy es el domingo más importante del año. Domingo del que reciben sentido todos los demás domingos del año.

La Iglesia nos enseña que “los cincuenta días que median entre el domingo de Resurrección hasta el domingo de Pentecostés se han de celebrar con alegría y júbilo, como si se trata de un solo y único día festivo, como un gran domingo” (Normas Universales sobre el Calendario, de 1969, n. 22).

Durante la Pascua, a excepción de la vigilia de Pentecostés, no se lee el Antiguo Testamento que es promesa y figura, y en Pascua estamos celebrando la plenitud de Cristo y de su Espíritu…

Podemos decir que la pascua nos compromete a:

  • la fe en Cristo resucitado;
  • vivir esa fe en comunidad, orando, celebrando y creando lazos profundos de caridad y ayuda a los necesitados;
  • impulsarnos a la misión evangelizadora.

Durante la Pascua, sobre todo en este primer domingo, hemos de preguntarnos:

  • ¿Qué puedo saber de la resurrección de Cristo?
  • ¿Qué debo hacer por la resurrección de Cristo?
  • Y ¿qué puedo yo esperar de la resurrección de Cristo?

Lecturas:

Hechos de los apóstoles 19, 34a. 37-43: Pedro afirma que Jesús, ungido por el Dios con el poder del Espíritu Santo, pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo… Ellos fueron testigos de todo lo que hizo, de que lo mataron y de que Dios lo resucitó e hizo que se manifestara a muchos testigos, comió y bebió con ellos y les mandó predicar y ser sus testigos… Los profetas ya habían anunciado que quienes creen en Él recibirían perdón…

Salmo 117: Dios es bueno y misericordioso… Viviré para cantar las hazañas del Señor…

1 Corintios 5, 6-8: Pablo nos invita, para celebrar la Pascua, a convertirnos en masa nueva sin la levadura del vicio y la maldad, sino sin levadura, es decir, con sinceridad y verdad…

Juan 20, 1-9: María Magdalena madrugó para ir al sepulcro y lo encontró abierto… Fue a avisar a los apóstoles… Vinieron corriendo Pedro y Juan… Vieron, creyeron y entendieron…

(Este día, en el leccionario se ofrecen otras alternativas para la segunda lectura y el Evangelio.  También podría leerse como segunda lectura Colosenses 3, 1-4 y como evangelio Lucas 24, 1-12, que se leyó en la Vigilia Pascual.  En el Ciclo A no conviene tomar para las misas de la tarde Lucas 24, 13-35, los discípulos de Emaús, pues se leerá el III Domingo de Pascua).

Oración de los Fieles:

Oremos a Dios nuestro Padre, que ha resucitado a Jesús de entre los muertos, y digámosle: R/ Señor, danos la Vida de tu Hijo Resucitado.


1. Por nosotros y nuestros hermanos en Cristo, para que permanezcamos fieles a nuestras promesas bautismales en todas las circunstancias de nuestra vida, roguemos al Señor. R/ Señor, danos la Vida de tu Hijo Resucitado.

2. Por todos los que sufren, especialmente por los agonizantes, para que su esperanza y fortaleza sea Jesús mismo, quien, a través y más allá de la muerte, ha construido para nosotros un camino de nueva Vida, roguemos al Señor. R/ Señor, danos la Vida de tu Hijo Resucitado.

3. Por todos los desalentados y desilusionados en la vida, a causa de sus experiencias dolorosas, para que no permanezcan obsesionados por el pasado desagradable, sino que esperen con ilusión el futuro con sus nuevas perspectivas y oportunidades, roguemos al Señor. R/ Señor, danos la Vida de tu Hijo Resucitado.

4. Por todos los que se han comprometido a servir atendiendo a las necesidades de los otros, para que mantengan su fe en un mundo mejor, para que la paz y la justicia no sean palabras vacías, sino realidades palpables, roguemos al Señor. R/ Señor, danos la Vida de tu Hijo Resucitado.

5. Por todos los que nos alegramos en la Pascua del Señor, para que seamos felices por saber que Dios nos ama, y para que irradiemos este amor los unos a los otros, roguemos al Señor. R/ Señor, danos la Vida de tu Hijo Resucitado.

Oh Dios y Padre nuestro: Tú nos llamas hijos e hijas tuyos y es lo que realmente somos. Haz que cooperemos contigo con gratitud en las obras de tu amor creativo y servicial, y que esperemos con anhelo y con esperanza la felicidad sin fin a nosotros prometida en Jesucristo nuestro Señor.

Padre nuestro:

En la medida en que cultivamos la Vida de Jesús en nosotros, descubrimos que su Abbá es también nuestro Papá… Por eso, oremos junto con Él: Padre nuestro…

Bendición:

Hermanos: ¡Qué alegría hemos tenido al descubrir lo que hemos llegado a ser por la resurrección de Jesucristo!

Hemos venido a nutrirnos de Vida con el pan de la Palabra y la Eucaristía porque queremos seguir viviendo en la esperanza y la felicidad de una comunidad que ha resucitado por encima del mal, de la enfermedad y del pecado, y en la que todos sus miembros se esfuerzan por “pasar haciendo el bien”…

Que la bendición de Dios todopoderoso y amoroso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.  R/ Amén.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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