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Preseminarios Enero 2020

Jaime Arroyo Rubio (2° de Filosofía)

A lo largo del año el Seminario organiza los llamados preseminarios. Se trata de una semana en la cual los jóvenes que sienten inquietud por la vocación sacerdotal pueden experimentar la vida de un seminarista, y de este modo discernir el posible llamado al sacerdocio.

Tradicionalmente se hace un preseminario en vacaciones de Pascua, y tres más durante el verano. Sin embargo, en vista de la necesidad de promover más las vocaciones sacerdotales, desde el año pasado se propuso incluir otro preseminario en el mes de enero, “pensando en abrir una oportunidad en fecha diferente a los de verano para los jóvenes mayores de edad. Ellos solamente tenían [esta] opción de verano […] y también se pensó que pudiera ser fuera de Guadalajara para abrir otra oportunidad cercana a los de otra región”. Esto nos lo comenta el Padre Antonio Aceves, encargado de la Promoción Vocacional del Seminario de Guadalajara, quien nos ha platicado un poco sobre la experiencia de este preseminario.

El preseminario se llevó a cabo del 13 al 17 de enero en la casa del Seminario Auxiliar de La Barca, Jalisco. Los jóvenes que participaron, comenta el padre Mago Toño (como también se le conoce), “son mayores de edad. El más chico tenía 19 años y el más grande tenía 31 años. Los demás oscilaron entre los 22 y 24 años. Participaron ocho muchachos solamente, siete de la ciudad de Guadalajara y uno de La Barca.” Se trata de jóvenes que ya han terminado su preparatoria y están en la universidad, o que están ya trabajando.

Algo que cabe aclarar es que lo único que hace diferente a este preseminario del resto es el lugar en que se realiza, puesto que la temática y la estructura a seguir son las mismas que la de los preseminarios de verano.

Por otro lado, al preguntar al padre Toño sobre las dificultades que enfrenta el joven de hoy para responder a la llamada del Señor nos explica que un factor es el ambiente social en que se vive, donde el dinero, la fama y otras cosas son para muchos un sinónimo de éxito. Para otros, la dificultad puede venir de la misma familia, ya que muchos “son miembros de familias con pocos hijos, o hijos únicos, y entonces los papás no quieren que se pierda el apellido, quieren tener nietos.” Además, nos encontramos ante una sociedad en la cual “hay un permisivismo sexual muy fuerte, entonces el joven se ve atraído por esta corriente y le es difícil renunciar, pensar en toda una vida de castidad”.

Pero aun así, sigue habiendo respuesta: de los ocho muchachos que participaron, cinco de ellos se integrarán a SemFam Adultos. De éstos, cuatro de ellos ingresarán como internos a Nivelación en el mes de agosto y el otro tiene intenciones de continuar en acompañamiento vocacional mientras termina sus estudios.

Finalmente, el Padre Antonio nos invita a todos, como Iglesia, a seguir respondiendo al Señor que nos dice: Rueguen al dueño de la mies que envíe operarios a sus campos (Mt 9, 38). “Les pedimos que sigan orando por las vocaciones, porque es el único mandato; todo lo demás es para dar a conocer, pero lo que nos dará mayor fruto, mayor cosecha vocacional siempre serán las oraciones”

“A mí me da mucho gusto que en la mayoría de las parroquias de nuestra diócesis el sacerdote hace la oración por las vocaciones al final de misa –continúa el Padre Antonio-, y si el sacerdote por alguna razón no la hace, la gente comienza a hacer esta oración por las vocaciones. Entonces no se cansen de hacerla, no solo en misa, sino también en sus familias, cuando recen el rosario […] y en todas las oportunidades que encuentren: ofrecer su comunión, oraciones, el rosario, sacrificios, etcétera, por las vocaciones. Eso es lo que nos dará más vocaciones sacerdotales, no solamente en mayor número, sino también en mayor santidad”.

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