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¿Qué tan congruente soy para ser testigo de Jesús?

Desarrollo Espiritual,

VII DOMINGO DE PASCUA, Ciclo A, 24 de Mayo de 2020.

ASCENSIÓN DEL SEÑOR A LOS CIELOS.

Jesús subió a los cielos pero sigue actuando a través de nosotros

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

¿QUÉ NOS DICE DIOS EN ESTE DOMINGO?

Hechos 1, 1-11: Lucas inicia el libro de los Hechos de los Apóstoles con un brevísimo resumen para Teófilo (el que ama a Dios): de la vida de Jesús, su pasión y muerte, su resurrección, sus apariciones y enseñanzas, su promesa de que recibirán al  Espíritu Santo como un bautismo y una fuerza interior para que sean sus testigos en todo el mundo, su ascensión y, finalmente, el anuncio – hecho por dos ángeles – de que Jesús volverá y de que ahora es tiempo de cumplir su misión…

Salmo 46: Todos los pueblos aclamen al Señor, que asciende y gobierna la tierra desde su trono…

Efesios 1, 17-23: Pablo pide que Dios nos dé espíritu de sabiduría para que comprendamos la esperanza a la que somos llamados, la riqueza de la gloria que recibiremos como herencia y la grandeza del poder que usa a nuestro favor… Poder que resucitó a Jesús y lo sentó a la derecha de Dios que lo ha dado como cabeza de su Iglesia para llevar todo a su plenitud…

Mateo 28, 16-20: Los apóstoles acuden a la cita con Jesús resucitado en Galilea… Él los envía a hacer discípulos a todos los pueblos, a bautizarlos y a enseñarles sus mandamientos… y les promete: “Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de los tiempos”.

REFLEXIONEMOS:

Todos los años en esta fiesta de la ascensión leemos los mismos textos en la primera lectura y el salmo, ahí se nos invita a ser testigos, sin dilación, de Jesús entronizado en el cielo… Las otras lecturas, que son diferentes en cada ciclo litúrgico, colocan un acento especial que nos va ayudando a comprender y a practicar mejor nuestra misión…

Así, San Pablo pide hoy para que los Efesios (y nosotros) recibamos espíritu de sabiduría y revelación para conocer a Dios, y para que los ojos de nuestro corazón sean iluminados para que comprendamos cuál es la esperanza a la que nos llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos y cuál la extraordinaria grandeza de su poder en favor de nosotros…

Desglosemos (meditemos) este texto por partes:

•      Para “conocer” a Dios necesitamos el Espíritu de sabiduría y revelación… ¿Algunas veces he querido conocer a Dios por mis propios medios  e inteligencia sin pedirle ayuda a Él mismo?

•      Para “comprender” las realidades espirituales necesitamos que Dios ilumine los ojos de nuestro corazón… ¿Qué entiendo por “ojos del corazón”? ¿Cuál es la diferencia entre comprender con la cabeza a comprender con el corazón? ¿Serán realidades complementarias?

Necesitamos “comprender”:

•      la esperanza a la que nos llama… ¿Qué es lo que Dios espera que yo espere?

•      la riqueza de la gloria que da en herencia a los santos… ¿Por qué es valiosa para mí la herencia que Dios me quiere dar?

•      y la extraordinaria grandeza de su poder en favor de nosotros… ¿Qué experimento al saber que Dios pone su poder al servicio de mi labor?

(Ese poder de Dios resucitó a Jesús de entre los muertos y lo sentó a su derecha en el cielo, por encima de todo y lo dio a la Iglesia como Cabeza… ¿Soy consciente de que ese poder puede actuar en mí para llevar todo a su plenitud?)

No podemos lanzarnos a predicar sin este proceso; primero es preciso que conozcamos a Dios y comprendamos lo que nos ha dado y lo que espera de nosotros, después ya podremos ir y hacer discípulos de Jesús a todos, bautizándolos y enseñándolos a guardar todo lo que nos ha mandado… Insistamos.  Todos sabemos aquello de que “nadie da lo que no tiene” Si queremos dar testimonio de Jesús y sus enseñanzas primero hemos de asimilar lo que significa y las implicaciones que tiene la persona de Jesús, sus acciones, sus palabras, su estilo de vida, su entrega, etcétera, y esforzarnos por hacer vida todo esto… Esto se logra con esfuerzo nuestro y con ayuda de Dios… Luego, podremos ya compartir nuestras experiencias… ¿En qué paso voy y qué me falta? ¿Soy capaz de demostrar que es posible vivir los mandamientos y enseñarlos congruentemente?

Finalmente, podremos cumplir esta tarea con la confianza de saber que nuestro amigo Jesús está con nosotros todo el tiempo… ¿Experimento la presencia de Jesús en mi vida y en mi actuar? ¿En qué momentos?

TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS DURANTE LA SEMANA:

1.     Se dice que hoy no se necesitan expertos sino testigos…

•      Recuerda una vez en que tuviste que hablar sobre un tema que no conocías muy bien… Por ejemplo, al exponer una clase para la que no te sentías seguro o cuando te preguntaron sobre un tema de otra disciplina que tú no dominabas… Responde: ¿Cómo me sentí? ¿Así me siento hablando de religión o de moral o de compromiso cristiano?

•      Recuerda, en cambio, otros días en que hablas por largo tiempo y con tranquilidad sobre temas que tú dominas en la teoría y en la práctica… ¿Así me siento cuando doy testimonio de mi fe? ¿Me doy cuenta que cultivar mi fe depende de mi esfuerzo y de que me deje iluminar y moldear por Dios?

2.     Durante esta semana, en tu oración, pídele a tu Padre Dios que te dé espíritu de sabiduría y que abra los ojos de tu corazón para comprender:

•      la esperanza a la que somos llamados,

•      la riqueza de la gloria que recibiremos como herencia y

•      la grandeza del poder que usa a nuestro favor…

Agradécele porque ha puesto su Espíritu como tu intercesor y a su Hijo como tu cabeza para que puedas cumplir tu misión de vivir y ser portador de su el evangelio…

(Si esta ficha te ayuda, compártela)

Esta ficha, así como las de los domingos anteriores, la puedes encontrar en arquimedios.org.mx, pestaña de “cultura y formación” y “desarrollo espiritual”.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

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